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Mundo
09:50 AM / 12/11/2019
Bolivia sumida en la incertidumbre y la violencia
AFP / Agencias

Desde la renuncia de Evo Morales, anunciada el domingo, la convulsión social que sacude a Bolivia se precipitó hasta degenerar en un abismo de caos, vandalismo y batallas campales. Las Fuerzas Armadas decidieron salir a la calle junto a la Policía para contener las protestas más duras de los simpatizantes del Movimiento Al Socialismo (MAS), que hasta el fin de semana fue el partido gubernamental. Lo advirtió el propio Williams Kaliman, el comandante en jefe del Ejército que con su pronunciamiento aceleró la dimisión del presidente. Los militares, aseguró, recibieron una comunicación sobre la incapacidad de las unidades policiales para hacer frente a la crisis y decidieron actuar para "evitar sangre y luto". Kaliman avanzó en una intervención retransmitida por televisión que los soldados emplearán "en forma proporcional la fuerza contra los actos de grupos vandálicos que causan terror en la población".

Un reporte del diario español El País señala que especialmente en La Paz y en el municipio de El Alto se viven horas de pánico. Los habitantes de ambas ciudades, que colindan entre sí, se encierran en sus casas y, pegados a la televisión, observan asustados los acontecimientos. "El león despertó”, dicen en las redes los simpatizantes del MAS sobre las multitudes que protestan con furia incontenible por la renuncia del presidente Morales, quien la noche de este lunes confirmó que abandona el país que gobernó durante casi 14 años rumbo a México, donde recibirá asilo. Los militantes lo hacen de la peor manera: intentando vengarse de la Policía, acusada por el exmandatario de complicidad en su caída, a causa de su amotinamiento, que la puso al lado de los manifestantes.

Al grito de “Ahora sí, guerra civil”, miles de jóvenes de El Alto atacaron estaciones policiales, patrullas y a algunos policías, que salieron huyendo. Luego se supo que la muchedumbre iba a bajar a La Paz a tomar el Palacio de Gobierno; la amenaza bastó para que se cerraran todos los comercios, bancos, mercados de esta ciudad, y para que los vecinos formaran barricadas en las esquinas y comenzaran a patrullar las calles para evitar saqueos durante la noche. Los parlamentarios que intentaban organizar la sesión de la Asamblea Legislativa que, si se confirma la agenda prevista, elegirá este martes al presidente interino, suspendieron su trabajo y se fueron.

Al final del lunes, centenares de partidarios de Morales que llegaron a La Paz desde El Alto,
protestaban frente a la casa de gobierno.


 

La crisis desatada por la renuncia de Morales tras tres semanas de protestas por las cuestionadas elecciones en las que el primer mandatario indígena del país buscaba un cuarto mandato, se profundizó el lunes en medio de la incertidumbre y los actos violentos.

Al final del lunes, centenares de partidarios de Morales que llegaron a La Paz desde El Alto, protestaban frente a la casa de gobierno. Y el expresidente Carlos Mesa, segundo en los comicios del 20 de octubre, denunció un inminente ataque a su vivienda.

La policía de La Paz, desbordada, pidió apoyo a los militares, que respondieron al llamado y anunciaron operaciones conjuntas para contener la violencia.

"Renuncia obligada" 

El exmandatario aymara de 60 años renunció el domingo, horas después de convocar a nuevas elecciones ante las "graves" irregularidades denunciadas por los observadores de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en los comicios del 20 de octubre.

Tras su renuncia, la policía detuvo 33 magistrados electorales por orden de la Fiscalía, que investiga irregularidades en los comicios.

Pero en una carta enviada al Congreso el lunes, dijo que la suya fue una "renuncia obligada (...) producto de un golpe de Estado político, cívico y policial".

Dimitió presionado por los militares, la policía y la oposición, que le exigieron dejar el puesto que ocupaba desde 2006 y en el que se reeligió tras sucesivas reformas constitucionales y pese a un referéndum adverso.

La destrucción en bienes públicos avanza en diversas zonas del país.

 

En Bolivia, en ausencia del presidente la Constitución establece que la sucesión recae primero en el vicepresidente, luego en el titular del Senado y después en el jefe de la Cámara de Diputados, pero todos ellos renunciaron también.

Una veintena de exfuncionarios estaban refugiados en la embajada mexicana en La Paz y al menos tres en la de Argentina.

Discusión en la OEA 

La delicada situación del país será debatida por la OEA en una reunión especial este martes en Washington a las 20H00 GMT, anunció el organismo.

La secretaría general de la OEA rechazó "cualquier salida inconstitucional" y reclamó al Legislativo reunirse "en forma urgente" para organizar nuevos comicios.

Gobiernos de izquierda latinoamericanos, como los de México, Cuba, Venezuela y Uruguay, denunciaron un "golpe de Estado" en Bolivia. 

La ONU y la Unión Europea llamaron a la "moderación" y pidieron nuevas elecciones.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, destacó en tanto la renuncia de Morales como "una fuerte señal" a los gobiernos "ilegítimos" de Nicaragua y Venezuela.

Morales dejó el poder defendiendo un legado que, según él, trajo progreso económico y social a una de las tres naciones más pobres de América Latina.

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