Biden recibe una “paliza” en New Hampshire y está al borde de la debacle

El candidato demócrata recibió un segundo golpe consecutivo, ubicándose en un sorprendente quinto puesto en la primaria de New Hampshire.

Por:  AFP

Joe Biden pasó de estar en la cima al borde del precipicio. En una semana.

Favorito durante meses para la nominación demócrata a la Casa Blanca, el exvicepresidente de Barack Obama se presentaba como un estadista de peso y el mejor preparado de su partido para derrotar a Donald Trump en noviembre.

Pero luego de liderar las encuestas a nivel nacional, el veterano político ha visto tambalear sus ambiciones.

Tras quedar cuarto en los “caucus” (asambleas ciudadanas) de Iowa, un batacazo que describió como un “golpe en las tripas”, el martes recibió una segunda paliza consecutiva, ubicándose en un sorprendente quinto puesto en la primaria de New Hampshire, según la proyecciones de medios estadounidenses.

Biden lo había anticipado y descartó pasar la noche en ese estado del noreste del país. Sin ánimo de fiesta, enfiló hacia Carolina del Sur, donde espera revertir su suerte en la primaria de fin de mes. En este bastión, el excompañero de Obama por ocho años cuenta con el respaldo de la población afroemericana, clave para ganar una elección demócrata.

Con el ascenso del izquierdista Bernie Sanders, el senador del vecino Vermont que ganó en New Hampshire y quedó segundo por estrecho margen en Iowa, Biden enfrenta una empinada cuesta arriba en la carrera por la nominación, que concluirá en julio en la Convención del Partido Demócrata.

Porque en un giro embarazoso, Biden, de 77 años, también fue golpeado en New Hampshire por Pete Buttigieg, un exalcalde moderado de una pequeña ciudad del Medio Oeste, de apenas 38 años, que ganó en Iowa; y por la pragmática senadora Amy Klobuchar. Por si fuera poco también lo eclipsó la senadora progresista Elizabeth Warren.

Nadie en la historia moderna del proceso de nominación demócrata ha ganado luego de un desempeño tan pobre en las dos contiendas estatales que abren la interna.

Un sondeo de la Universidad de Monmouth publicada el martes muestra que el puntaje nacional de Biden se redujo a casi la mitad, de 30% antes de los “caucus” de Iowa al 16% esta semana. 

En el promedio de encuestas recientes de RealClearPolitics en todo el país, Biden aparece con 20,4% de apoyo, después de perder frente a Sanders (23%) el primer puesto que había ocupado durante más de un año.

“No sé si he visto una semana más triste en una campaña que la de Joe Biden en New Hampshire”, dijo a la AFP el profesor de ciencias políticas Dante Scala, de la Universidad de New Hampshire.

“A los votantes les gustaba bastante Joe Biden, pero no había devoción”, agregó. “Entonces, cuando decepcionó en Iowa, se fueron a buscar otros candidatos”.

“¡Vamos, hombre!”

Todo esto marca una caída impresionante para el favorito del “establishment” del partido y profundamente respetado entre los demócratas por sus ocho años junto al popular Obama.

Biden ha argumentado con razón que ni Iowa ni New Hampshire, étnicamente menos diversos que la mayoría de los otros 48 estados, son un buen barómetro para la carrera demócrata y el electorado del partido.

Pero recuperarse de este doble fracaso requerirá una notable persistencia y concentración.

Su energía a lo largo de la campaña ha sido objeto de escrutinio. Pasó el martes encerrado con asesores en lugar de ir a ganar votos.

Ha trastabillado en mitines, a menudo respondiendo preguntas con un “¡Vamos, hombre!”.

En el último debate admitió que perdería New Hampshire, violando la regla no escrita del optimismo eterno. Y recientemente arremetió contra una votante que lo cuestionó, llamándola “una mentirosa soldado pony con cara de perro”. 

Hablando el martes desde Carolina del Sur, donde buscó refugio luego del traspiés de New Hampshire, Biden insistió en que todavía está en liza.

“Acabamos de escuchar los primeros dos de 50 estados. Dos. No toda la nación, ni la mitad de la nación, ni la cuarta parte de la nación”, dijo a sus seguidores. “Para mí, esa es la campana de apertura, no la campana de cierre”, expresó.

El veterano político, que tendrá mitines al final de la semana en Nevada previo a los “caucus” del 22 de febrero, recordó también que falta oír a muchas voces.

“Hasta ahora no hemos escuchado a los electores más comprometidos del Partido Demócrata, la comunidad afroamericana y el segmento de la sociedad de más rápido crecimiento, la comunidad latina”, apuntó.

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