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Facetas
¿Sabías que la comida se vuelve más suculenta cuando se fotografía y sube a Instagram?
02:00 PM / 11/04/2019 Agencias
Agencias

Vas a un restaurante nuevo, te pides el plato más apetecible de la carta, le haces una fotografía y la subes a Instagram. Y cuando te pones a comer, el plato te sabe especialmente rico. ¿Te suena esta situación? Un reciente estudio de la Universidad de San Diego, en California, ha develado que efectivamente, hacerle fotos a la comida puede hacer que esta nos resulte mucho más apetitosa...

Fotografiar la comida se ha convertido en uno de los rituales favoritos para muchos instagrammers. De hecho, navegar por esta red social tan visual sin ver de vez en cuando una publicación con alimentos suculentos es prácticamente imposible, aunque puede que esto no sea nada negativo, sobre todo para aquellos que suben las imágenes.

Después de observar un sinfín de fotografías en Instagram, varios investigadores decidieron analizar si esta red social tenía alguna relación directa con nuestra percepción del sabor. Para descubrir si la comida nos sabe mejor si la fotografiamos, la Universidad de San Diego decidió elaborar un estudio con 360 voluntarios, que fueron separados en dos grupos.

Ambas partes probaron los mismos platos –un trozo de tarta y una ensalada-, solo que el primer grupo hizo una foto del menú y la subió a Internet y el segundo comió directamente, sin perder el tiempo. Los resultados fueron más que reveladores: los voluntarios que subieron las fotos de sus platos a Instagram afirmaron haber disfrutado más de la comida que los que no lo hicieron.

Según los científicos, el hecho de que la comida nos sepa mejor si la subimos a alguna red social se debe a que al hacerlo, provocamos que tengamos que esperar un par de minutos antes de probar bocado, algo que abre el apetito y provoca que nuestros receptores del sabor, situados en la boca, se activen todavía más. Por eso salivamos más.

También influye el hecho de que para hacer una fotografía de la comida -y para que consiga el mayor número de likes-, debemos colocarla y hacerla parecer lo más suculenta posible, por lo que también nos parecerá mucho más atractiva y sabrosa cuando vayamos a devorarla. Por último, si la fotografía gusta en la red y tiene un buen feedback, nuestra actitud y estado de ánimo también mejorarán, por lo que cualquier cosa que probemos en ese momento nos resultará automáticamente mejor. 

El hábito de fotografiar la comida de los restaurantes para subirla a Instagram tiene defensores, pero también muchos detractores. Mientras para los que lo hacen a veces es una cuestión necesaria (para promocionar un restaurante, para enseñar recetas, para comentar su experiencia…) para otras personas –camareros y cocineros incluidos- puede resultar algo molesto y pedante. Quién sabe si con los resultados publicados en este estudio estos últimos cambiarán de opinión…

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