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Facetas
Resoluciones de Año Nuevo
08:30 AM / 08/01/2019 Arminda García (Profesora titular universitaria)
Agencias

Un año comienza y por eso, sentimos esa imperiosa necesidad de reflexionar sobre todas las experiencias vividas y considerar además, cómo queremos iniciar un nuevo ciclo. En este momento, nos invaden ciertas emociones pues nos encontramos en el inicio  de otro período, lo cual, permite proponernos metas y oportunidades.  Por esa razón, es propicio analizar si de verdad nos estamos formulando  retos viables y  cómo podemos hacer para cumplirlos.

 

Un buen punto de partida, es analizar, por qué fallan nuestras resoluciones. Sin duda, planear metas cuando llega  el año nuevo, es una manera de plantearnos propósitos con la mejor intención, sin embargo, existen algunas causas que pueden hacer que las abandonemos.

 

Las personas,que no están listas a dar ese paso hacia un verdadera transformación, pueden fracasar al intentar modificar hábitos dañinos para la salud,o tratar de establecer rutinas más saludables como cambios de alimentación o la práctica de alguna actividad física.

 

 

Otro aspecto  que puede influir, es cuando nos fijamos metas poco realistas, por lo que,  el esfuerzo realizado tal vez resulte en frustración y desmotivación. Además, afecta la falta de convicción en cuanto a ese propósito, al no creer verdaderamente  que sea factible, lo cual, perjudica altamente nuestro entusiasmo.

 

Así mismo, puede causarnos predisposición,  cuando no se trabajan las metas por etapas, pues se crea una expectativa errada, pensando que el cambio se dará de un momento a otro o de inmediato.

 

Ahora bien, existen maneras para llevar tus propósitos adelante. En principio, es importante tener claro que una meta involucra un deseo, lo cual, funciona como un motor que nos impulsa. Sin embargo, ese pensamiento no es suficiente,  necesitamos la acción para cumplirlo. Si no actuamos en torno al propósito que deseamos acometer, no obtendremos los resultados esperados. Por esa razón, también es primordial planificar los pasos a seguir para lograr los objetivos.

 

Igualmente, es necesario educar nuestra mentalidad para reorientar ciertos hábitos o comportamientos arraigados, que no nos permiten cumplir con las resoluciones establecidas. Se debe, registrar ese nuevo  patrón de conducta en la mente. Además, hay que tener claro que los cambios implican un esfuerzo, tanto emocional como físico, para  ver los resultados en el futuro.

 

Es relevante, que nos enfrentemos a las transformaciones y al temor que nos pueden obstaculizar el camino, revisando de manera consciente, las excusas que nos limitan y que encontramos  ante el miedo a cambiar, así como, los pretextos que sabotean nuestros propósitos.

 

Por otro lado, en caso que se presenten limitaciones, no debemos desanimarnos, hay que seguir adelante. Tampoco ayuda, atribuir a factores externos o a otras personas, nuestros fracasos. Ante esos fallos, hay que mantenerse enfocado, retomar el camino, ser responsables de alcanzar la meta, convencidos que si se puede lograr.

 

 

Se debe tomar el tiempo requerido, para hacer una lista de metas reales y revisar frecuentemente si vamos por buen camino.

 

En general, contar con algunas resoluciones claras y factibles nos sirve de guía,  ayudándonos a mejorar defectos personales, problemas de relaciones familiares o individuales, a alcanzar metas académicas o de desarrollo propio, que nos pueden llevar a ser mejores personas.

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