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Experiencia Panorama
10:00 AM / 22/01/2019
La nota verde: Expertos explican cómo cultivar alimentos en un hogar de Maracaibo
María G. Fuenmayor
Agencias

En el mundo, sembrar alimentos para el consumo personal es una práctica que se ha extendido y está motivada por múltiples razones.

El ingeniero agrónomo Carlos Fernández definió que esta acción  “no es otra cosa que practicar agricultura a una pequeña escala en jardines, áreas verdes o comunes, casas, conjunto residenciales, planta baja de un apartamento e inclusive en azoteas donde se aprovecha el techo y se ‘capta el calor y agua cuando llueve”.

Además de contribuir a la producción de hortalizas, esta práctica tiene otras funciones. El agrónomo señala que en Europa esta acción se ha orientado no solo a ser una fuente de  alimento, sino también como ejercicio para evitar el ocio, especialmente en niños, jóvenes y adultos de la tercera edad.

Añadió que esto incluso puede contribuir de algún modo a la seguridad alimentaria, dependiendo de con cuánta intensidad se haga.

El biólogo Guillermo Sthormes explicó que este no es solo un  sistema para la producción de alimentos de origen vegetal, pues puede incluirse en esta práctica la cría de animales como pollo, gallinas, peces y plantas medicinales o aromáticas. La idea principal es que sea para autoconsumo.

“Este tipo de sistema, como son pequeños, ayudan a la preservación ambiental porque no se utilizan agroquímicos, entonces es una producción orgánica y debería ser sostenible en el tiempo”, pronunció.

Opinó que esta actividad además refuerza la identidad cultural porque las personas sembrarían los cultivos autóctonos de la zona donde residen debido a que algunos alimentos crecen mejor en un clima determinado.

Al igual que Fernández, expresó que  dentro de las bondades de la agricultura urbana está ayudar a la seguridad alimentaria.

“No es que la agricultura urbana va a sustituir la agricultura tradicional si no que es para compensar algún déficit que pueda existir; es un paliativo”, recalcó.

 

Tipos

Sthormes señaló que en Venezuela se realizan varias modalidades de producción, entre las que está el conuco,  en el cual se siembra “un poco de cada cosa”.

Otra forma de siembra son los cultivos organopónicos, que se basan en utilizar espacios improductivos y crear camperos; para esto se fabrican espacios con “piedras, bloques o madera directamente en el suelo y luego las rellenan con materia orgánica, arena y se cultiva”.

Luego están las barbacoas que es una estructura levantada hecha de madera, cemento o latas.

“La barbacoa requiere un espacio más grande. Hay unas medidas estándar desde el punto de vista técnico. En el caso de la barbacoa y los camperos las medidas son aproximadamente un metro y medio de ancho y el largo depende del espacio que tengamos disponible”, orientó. El propósito del ancho es que se trabaje “hasta donde alcanzan los brazos”.

Fernández relató que en El Bajo esta modalidad se utilizaba mucho y la estructura permite que “el suelo no se lastime tanto”.

 “El costo de la barbacoa es que está hecha de madera y eso cuesta mucho. Las personas ahora la hacen sobre el suelo. Levantan un poquito la tierra, entre 15 y 20 centímetros, forman unos montículos largos y ahí siembran”, narró.

En cuanto a optar por uno u otro, Sthormes consideró que “depende de los materiales que se tengan. Si  no se tiene lo necesario para hacer una barbacoa, se construye un campero porque se utilizan menos recursos”.

Una modalidad un poco más especializada es la casa de cultivo protegido que son estructuras cerradas para mantener ciertas condiciones climáticas como la humedad y la temperatura.

La última opción que propuso fue la permacultura, esta es “un área donde se simula lo que ocurre en la naturaleza en espacios muy pequeños;  se pueden utilizar huacales, cauchos, baldes, tubos de PVC, botellas plásticas y cualquier tipo de envase pequeño o grande para que se pueda cultivar”, aseguró Sthormes. También se usan artefactos descompuestas como lavadoras y neveras.

Apreció que la más factible son los conucos y la permacultura porque las demás son más tecnificadas y esas son las dos modalidades que se pueden aprovechar  en espacios muy pequeños.

 

¿Qué se necesita?

Para hacerlo, Fernández afirmó que lo primordial es la disposición y capacitarse sobre los aspectos de germinación de semillas.

“Una de las cosas que las personas deben saber es cómo germinar las semillas; hay semillas que son sexuales; es de decir, las especies que producen frutos como el tomate, pimentón, ají dulce o albahaca, que uno agarra, siembra las semillas y, cuando las plantas están listas en el semillero, se  trasplantan a una jardinera, en el suelo directo o en una maceta grande para que se desarrollen bien”, especificó.

“Hay otras especies que no se propagan por semilla, por lo menos no semilla sexual si no por partes vegetativas; es decir: trozos de la misma planta, bulbos, entre otros (…)”, añadió. 

 

Destacó que la tierra hay que prepararla bien y “debería abonarse, sobre todo en Maracaibo donde las áreas verdes de muchas casas o edificios generalmente son rellenos de mala calidad porque son básicamente arcilla o hay escombros”.

“La planta crece hacia arriba y dentro del suelo sus raíces exploran; entonces, si el suelo está compacto, duro o algo que obstaculice, las raíces no van a desarrollarse bien y si esto pasa, la parte de arriba tampoco se va a desarrollar”, ilustró.

Después de conocer y realizar esto,  vienen los otros cuidados propios de la siembra como el riego, la fertilización y el abono. Los expertos afirman que  se puede utilizar el abono orgánico que se obtiene del compostaje para los cultivos.

Para el profesor de Botánica, Guillermo Sthormes, la principal condición es tener agua para riego y todos deben ser al aire libre pues la mayoría de las especies requieren luz solar.

Agregó que “grande o pequeño se necesita espacio para la siembra. Tener sustrato o suelo para sembrar, envases, material o esqueje y algunas herramientas como una palita o rastrillo, porque no siempre se va a trabajar con las manos”.

Entre los cuidados de la agricultura hecha en el hogar,  está el uso de agroquímicos; sin embargo, Fernández señaló que  la tendencia de las personas que hacen esto en su casa es ir hacia los métodos más biológicos y más ecológicos “porque es un poco riesgoso que personas que no tienen experiencia en manejar plaguicidas, los usen”.

Ratificó que muy pocas veces en huertos pequeños se requiere pesticidas, pues tiene mucha diversidad de especies lo que “evita que los problemas de plaga sean muy grandes y permite que se produzca sin usarlos”.

Recomienda rotar los cultivos y no sembrar la misma especie en el mismo suelo para no cansarlo.

“Hay especies que cuando se siembran seguido empiezan a padecer enfermedades, pero si yo las cambio de suelo evito que estas enfermedades se desarrollen”, ilustró.

Sthormes favoreció la idea de utilizar al mínimo los agroquímicos. “Hay alternativas caseras como los extractos de ajo, que sirven para controlar algunos hongos que le caen a las plantas. Inclusive, la salsa de ajo que venden comercialmente se puede diluir y se puede utilizar para controlar algunos hongos”.

 

 

“Como son áreas relativamente pequeñas, a veces hay plagas que atacan y manualmente se pueden controlar como algunos gusanos. A diferencia de cultivos extensos donde a mano no se puede”, destacó.

Insistió que “tiene que haber un seguimiento y  llevar un mantenimiento mínimo” pues el riego y otros cuidados no se puede descuidar.

¿Qué sembrar?

Cebollín, cilantro, ají dulce, berenjena, tomate, pimentón, albahaca, menta, hierbabuena, romero, tomillo, cebolla, rábano, acelga, remolacha y zanahoria de climas cálidos son algunas de las especies que pueden sembrarse en nuestra ciudad.

“Hay unas variedades de remolacha y zanahoria de climas cálidos porque generalmente son de climas fríos y si siembran aquí no crecen tan bien, no son tan suaves, no tienen tan buen sabor”, subrayó Fernández, también profesor de la cátedra Fisiología Vegetal.

Develó que para sembrar especies de climas fríos en Maracaibo, se aconseja hacerlo entre los meses de noviembre y febrero que son las épocas más frescas del año.

“Si es batata, que incluso está de moda como planta ornamental, se siembras los tallos (…) y esos dan origen a una planta que producirá una batata o varias”, detalló.

Para el cebollín, los expertos aconsejan tomar cebolla fresca -no en refrigeración- separar la parte blanca que está pegada a las raíces, tomar entre dos o dos centímetros y medio de esa parte y sembrar ese trozo. Aseguran que en 45 días está lista para cosechar.

En el caso del tomate, en Maracaibo este no puede sembrarse en cualquier época  “porque no siempre ‘cuaja” y las “flores no se convierten en fruto si no que se caen por el exceso de calor”. Fernández recomendó sembrarlo de octubre en adelante.

Aunque aseguró que  sí pueden “cuajar” unos frutos, son muy pocos, entonces “se tendrá una planta muy grande pero que te produce tres frutos y es mucho el cuidado para que dé frutos pequeños”

Sostuvo que un tomate sembrado en diciembre, en febrero o marzo producirá bien. “Pueden ser dos o tres kilos de tomate. Pero no dará lo mismo en meses calientes”, apuntó.

 

Para sembrar el tomate se debe hacer el semillero que tarda entre 21 y 24 días, hasta que la planta “crezca hasta cierto tamaño y tenga tres pares de hojas; luego, se pasa a campo, se siembra y a los 42 días florece. Hay una alta floración y tarda como 42 días más para que esas flores produzcan frutos”, enseñó.

 “A los 80 días después de trasplantadas, ella empieza a producir con más frecuencia y da una buena cantidad de fruta. Puede durar un mes o mes y medio, dependiendo de la variedad”, dijo.

“Después de ese tiempo no produce casi y los frutos son muy pequeñitos y no son buenos.  Generalmente, se quita la planta y se siembra otra cosa que produzca más en esa época”, aconsejó.

En cuanto a otras especies, Sthormes comentó que las semillas de cilantro a los 25 días están listas para cosechar y que algunos granos como frijol y caraotas son relativamente rápidos y fáciles.

Cree que quien tenga espacio para un huerto puede sembrar yuca cuya variedad temprana se puede cosechar a los 6 o 7 meses. Topocho, cambur o plátano a los 8 o 9 meses produce sus frutos; las frutas tardan entre dos o tres años y la lechuga se puede sembrar por semilla para luego hacer un trasplante.

“Se puede hacer un semillero para lechuga, ají, tomate y pimentón; cuando la planta tenga entre 15 y 25 días, se hace el trasplante”, dilucidó.

 

 

Expuso que en espacios muy pequeños, si debe sembrarse la semilla directamente, pero lo ideal es el trasplante. Las hierbas aromáticas como la albahaca son muy fáciles y tanto por semilla o esqueje crece.

Recordó que cada especie tiene sus cuidados, no todas germinan en el mismo tiempo y no producen al mismo tiempo. “Hay que documentarse un poco y buscar asesoría o información, aun cuando sea para nuestro consumo”, agregó.

 “El riego es fundamental. Buen suelo o sustrato con una buena cantidad de materia orgánica, que sea sano, libre de mala hierba y tener semillas de buena calidad. Si tienes estos requisitos, vas a tener una planta sana y menos susceptible al ataque de plagas”, finalizó. 

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