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Experiencia Panorama
10:11 AM / 02/08/2016
ENTREVISTA con la mejor estudiante de LUZ en 2016: “La universidad es una guerra”
Alexis Blanco
Enrique Rivas

La voz de Caribay Delgado Medina pronunciando el discurso de orden como la graduanda con el mejor promedio en la Universidad del Zulia, el 20 de julio pasado, derivó en una brillante increpación que conmovió al auditorio. Cuando llegó el video a YouTube, la muchacha de 23 años contaba con 1.440 visualizaciones.


Y cuando ella llegó a Panorama para la entrevista irradiaba ese mismo brillo con el cual promulgó su voluntad de “ser tenaz en el ejercicio intelectual sin tener que renunciar a la humildad.”. Por eso la convocamos, para la entrevista.

—¿Por qué estudiaste filosofía?
—Me gusta mucho estudiarla. En el bachillerato fui  mediocre. Opcioné varias carreras y entonces elegí la de mayor afinidad conmigo misma. Me entusiasmé y comencé a sacar buenas notas y cuando uno genera expectativas a tus padres ya no puedes parar. Disfruto mucho estudiar filosofía. A los profesores de nuestra escuela de verdad les interesa, más que evaluar y que saques buenas notas, lograr que te apasiones. Aprendes a leer, todo el mundo está conspirando para que ames esta carrera.


—¿La filosofía se hace para pensar?
—Es lo que la gente más cree. Sí, parte del pensamiento que busca responder a una serie de preguntas: ¿qué es el amor, cómo deber ser la vida, qué es lo bueno, lo malo..? y las aplicaciones de sus respuestas. Pero eso es un vestigio del pasado, porque ahora, con la híperespecualización, cualquier persona puede hablar de todo, discutir  cualquier tema. 


—¿Internet permite filosofar?
—Es un espacio de la inmediatez y la filosofía no se ocupa de eso, sino de las cosas que, dentro de lo inmediato, lo cotidiano, tienen un carácter eterno. Las categorías. No está reñida con internet, sólo que ese inmediatismo de ésta no ayuda mucho a su tarea.


—Sartre preguntaría para qué y para quién se hace filosofía, ¿vos qué decís?
—Es algo que todo el mundo hace, en algún momento le damos unos minutos. Es para todo el mundo. Aunque no todos filosofan, porque no tienen tiempo para preguntarse por las cosas. 


—¿Y la epistemología tiene que ver?
—Los epistemólogos..Esos sí son filósofos con tres pares de gónadas (risas) Saben sumar y restar. Yo no. Aunque en la escuela hay una corriente epistemológica muy fuerte. Yo la respeto mucho.


—¿Existe una filosofía de la liberación, tal cual existe una teología de tal?
—Yo lo digo en el discurso. Hay una tendencia, dentro de la Academia, a hacer las cosas por sentirse mejor que los demás sin preocuparse el impacto que sobre las demás personas se ejerza. En la filosofía existe esa tendencia también. Aunque luego están los pensadores, como Enrique Dussel y sus seguidores, que hablan de una filosofía de los más pobres. Y del caso de América Latina que ha sido colonizada en el pensamiento, en la economía y en la política. Trata de cómo el trabajo intelectual se puede vincular con esa realidad y transformarla.. Un pensamiento nuevo, de nuevas formas de ver la realidad.


“Siempre hay que actuar con propósitos claros. ‘Después de las nubes, el sol’, dice el lema de la Universidad del Zulia. Pero el sol en este caso no viene solo. Tenemos la opción de ignorar el hecho de que nos debemos al pueblo, y caer así en el academicismo, el cientificismo y la ‘meritocracia’ o podemos asumirnos como parte del pueblo y luchar por construir sin soberbia y sin indolencia la sociedad de iguales en la que queremos vivir. Eso es lo que hay que hacer para que la luz se haga”. (Parte del discurso de Caribay durante suacto de grado).


—José Manuel Delgado Ocando propuso el “clandestino perfecto”...
—En realidad no lo he leído mucho. Pero temas como vincular el pensamiento de Nietzsche con el de Marx, así como la teoría de los valores, no son indiferentes. No me interesa mucho el tema de los valores. Porque son relativos. Mi escala de valores no tiene que estar en concordancia con los del rector Jorge Palencia, por ejemplo. Hay unos términos universales, convencionales, y, sí, allí están, pero no definen mucho. Pero de esa vinculación que sugiere Delgado Ocando surgió, por ejemplo, mi interés por el pensamiento Michel Foucault. 


—¿Cuál fantasma dices?
—Al final hablan y hablan, pero no hacen nada por proponer una praxis transformadora. No es el caso de Alzuru.


—¿Foucault toca temas clave como sexualidad y poder. ¿Cómo operan tales categorías en nuestra universidad?
—Estoy tan de acuerdo con las ideas de Foucault, sobretodo las atinentes al biopoder. El poder que ejercen las políticas, a nivel individual, en tu cuerpo. Por ejemplo, el tema del aborto, aún considerado como tabú y que es un asunto de salud pública tan importante. Trabajo con unas compañeras en esa área, la red de información Aborto Seguro  y de la educación popular, como es la gente del colectivo Cimarrón. Indagar en el pensamiento de los filósofos como herramientas transformadoras de la sociedad, para el empoderamiento, desde lo privado, de lo público, me interesa.


—¿Qué debería hacer un filósofo en una cola para adquirir alimentos?
—Como la gente. Siempre habrá de  pensar como  alguien que aguarda su turno para comprar alimentos.

—Dijiste: “Graduarnos hoy significa un triunfo ante muchas adversidades, una de las más evidentes ha sido el deterioro vertiginoso de nuestra universidad. Cuando ingresamos, las condiciones de infraestructura y seguridad eran otras, había más y mejores servicios estudiantiles, pero la mayor parte de aquello ha desaparecido. 
Cada año se le asigna más presupuesto a la universidad pero quienes asignan ese presupuesto se desentienden de él; año tras año el poder que ostentan los líderes de los distintos sectores que componen la comunidad universitaria se va debilitando; año tras año los estudiantes presenciamos con indiferencia el deterioro del alma mater y en vez de unirnos (más allá de cualquier postura partidista) para cambiar esa realidad, decidimos reducir tanto como fuera posible nuestro tiempo dentro de la universidad y nuestra relación con ella...”. Palencia reaccionó, negándolo. 


—Sentí ganas de pararme de mi silla y molestarme. Pero no. Me dijo mentirosa en forma indirecta. Pero existen unas estadísticas que corrobora el discurso, el cual trabajé durante muchas horas, asesorada por mi familia. Partí de una proposición muy simple, harto sencilla: a la universidad cada vez más se le otorga más presupuesto, mientras que las personas que otorgan esos recursos, se desentienden del asunto. Es fácilmente verificable. Si buscas en google, “presupuesto de la Universidad del Zulia”, te aparecen miles de resultados.

El rector Palencia habla de sus “esfuerzos, etcétera”, él no sabe el mismo esfuerzo que hacen los padres de todos esos muchachos para que ellos vayan a clases y se formen. Reconozcamos que todo el mundo ha dejado de deteriorar esas condiciones. No olvidemos esas luchas donde hubo muertos, planazos.. Es lo que me da tanta rabia.


“LUZ solicitó este año unos inauditos 17 mil millones, y los cuatro mil millones que efectivamente se le otorgan son más de la mitad del presupuesto de este año para toda la ciudad de Maracaibo. El 80% de ese presupuesto  se destina al pago del personal y desde hace siglos la universidad no da razón al Estado de las personas que tiene en su nómina. Desde que yo entré a la universidad en 2011 se perdió al menos un semestre de clases en 2014 (que se tradujo en el ‘semestre único 2014’) y casi un semestre en los años 2013 y 2015... pero lograron emparapetarlos”, estableció con cifras.

—¿Proponéis alguna alternativa?
—“La acepción de “universidad autónoma” es muy bonita. Para no verse envuelta en la coyuntura y conservar intacta su estructura. Un modelo de democracia real, suerte de Estado dentro de un Estado. Donde investigación, docencia y extensión marchen de manera coherente y orgánica, sin desvincularse de la realidad de un país que necesita tanto de esa universidad. Pero ésta se ha ido cerrando dentro de sí misma, ignorando ese mundo que, afuera, clama por soluciones y respuestas.


—¿Constituyente en la LUZ?
—En las condiciones que tenemos en estos momentos, no es posible. Lo digo en el discurso. La universidad es una guerra. Hemos terminado en unas guerras de apoderados. Un modelo extendido del país escindido y polarizado. El objetivo clave se va al traste.

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