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Actualizado hace 204 minutos

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Espectáculos
05:30 PM / 30/11/2019
“Renny está vivo y la gente está tocada por su discurso”
Camila Ríos
Cortesía

“Una de las primeras personas que me escuchó hablar como él fue Mirla Castellanos. Ella tenía los ojos cerrados y llorando me decía que escuchaba a Renny y que él indudablemente estaba ahí”, expresó el actor Daniel Jiménez en una entrevista a PANORAMA.

Por estos días, y desde hace algunos meses, el actor se luce en un traje frac negro, lentes y unas entradas artificiales que cruzan su abundante cabello. Es la figura principal de un espectáculo que tardó 41 años de duelo nacional en gestarse. Él es Renny Ottolina en el show teatral Renny Presente. 

Galardonada con el Premio Monseñor Pellín 2019, por la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), Renny Presente es reconocida como la obra teatral del año. Producida por Jorgita Rodríguez, la pieza recibirá al público regional este domingo 1 de diciembre en el Teatro Baralt, en una única función enmarcada en la temporada Maracaibo Enciende la Escena, con horario de las 5:00 pm y contará con la participación de "La Primerísima" Mirla Castellano como invitada especial.

En una entrevista a esta Casa Editorial, la productora y actor hablan sobre el montaje del momento, sobre el ícono, el hombre y sobre una crítica social que lamentan en su vigencia, a pesar de los años que han pasado sobre el recuerdo de El Número 1 de la TV.

Daniel Jiménez es quien interpreta al
 desaparecido animador de TV. 

Jorgita Rodríguez: “El teatro es la voz que no tiene una bala”

- ¿De dónde surgió la necesidad de realizar la pieza de microteatro que haría el primer contacto con el público?

- Fue un proyecto que hizo Daniel con otro equipo para llevar el último show de Renny Ottolina a un formato de microteatro. Él montó un espectáculo de 12 minutos, hizo un trabajo de caracterización magnífico y a pesar de ser un formato muy pequeño, en un espacio muy reducido, tuvo un impacto muy importante para ese público que se movía en microteatro. Lo fui a ver dos veces. Daniel es mi actor, habíamos trabajado ya en dos ocasiones. Hemos estado muy vinculados. Me invitó a verlo en esa ocasión y quedé maravillada. Una vez terminado su ciclo de trabajo en microteatro, lo invité a reunirnos para conversar, porque vi en esa degustación una interpretación teatral que podía dar para más, para una obra completa.

- ¿Cómo se realizó la adaptación del texto hacia una obra de gran formato?

- La nueva propuesta nace luego de mi conversación con Daniel. La escribimos Daniel y yo como una recreación de un show de televisión en vivo, en el que él interpreta a Renny Ottolina, y es acompañado de invitados internaciones, videos, campañas publicitarias, una invitada en vivo, Mirla Castellanos. El reto partió de lograr articular un texto que no existía porque jamás se había realizado una pieza teatral a partir de Renny Ottolina. Finalmente fue un guión escrito con el corazón, con todo lo que nos hubiera gustado saber de Renny.

- ¿Estamos ante un último “show televisivo” o ante un monólogo biográfico?

- Es un show de televisión, todo ocurre en uno de sus programas de televisión, pero dentro de su programa de televisión hay evocaciones al pasado. Hay momentos en los que Renny recrea alguna circunstancia, en los que hay un aparte, un oscuro, un cenital sobre él en el que te sales del show y aparece la figura de Renny con alguno de sus discursos emblemáticos, o haciendo un recorrido por alguna faceta de su vida, luego vuelve el juego de luces y el show continúa. Hay mucha evocación al pasado, de hecho la presentación de Mirla es una evocación al pasado. Nuestro show juega mucho con las emociones, de manera bien intencionada, todo es parte de nuestra propuesta de texto. Es un espectáculo muy emotivo que además sostiene el mensaje país. Es un montaje muy nacionalista, que ha sido catalogado como una obra anti éxodo.

- ¿Cómo surgió el enlace con Juan Carlos Ogando para asumir la dirección del montaje?

- Cuando pensamos en quién podía dirigir la obra, partiendo de que ya había una estructura ya servida, queríamos un director que fuera teatrero, porque es una obra de teatro, pero que fuera un director que conociera códigos de televisión porque es un programa de televisión. Llegamos a Juan Carlos por un asunto de afinidad y él fue muy generoso en sacar un espacio en su trabajo en Televen para apoyarnos en la dirección. Él nos ayudó a lograr esa sensación de estar viendo un programa de televisión, con la calidad que supone un trabajo actoral sobre tablas. Además, su gran aporte se basa en que él es fundamentalmente un director de iluminación y su propuesta de luces sumó enormemente a un trabajo artístico que está ahí. Ese fue su gran aporte.

- ¿Con qué dificultades se topó en la búsqueda de recrear un capítulo de El Show de Renny?

- Dificultades siempre las hay, pero siempre las hemos sorteado con apoyo. El espectáculo ha sido abordado con mucha sencillez. El primer impulso me lo dio Venevisión que me prestó todo el vestuario que se utilizó en la obra. Luego hemos tenido personas como Nino Carbone, que nos prestó un traje carísimo que usa Renny, con todo, camisa, corbata, pajarita y hasta las yuntas, favores que luego se retribuyen con publicidad en vivo adaptada al formato de la época y difundida como cualquier comercial que llevaría a cabo Renny en uno de sus shows. Ahí está el trabajo de producción, de captación de clientes, de patrocinio. Además de contar con el apoyo de un equipo de dirección de arte que se ha encargado de replicar con copias exactas todo el material que se nos ha facilitado. Todavía hay gente que colabora como auspiciante del teatro venezolano. Yo tengo 25 años produciendo y siempre tengo una mano amiga que me apoya.

- ¿En qué medida estamos frente a un espectáculo y en cuánto frente a una obra de teatro político?

- El mensaje político de la obra es bastante transparente. El discurso político y ciudadano de Renny está tan vigente que muchas de las cosas que dijo hace años parecen sumamente recientes. Su mismo cuestionamiento de hace años es aplicable a este momento que vivimos, el cuestionamiento al quebrantamiento de la ley en función de unos intereses como precandidato que luego cuando seas presidente debes obligar a cumplir a otros, esa ambigüedad, esa moldeabilidad de la ética en beneficio de lo que te conviene y que luego cuando no te conviene lo cambias, es el reclamo que Renny plantea en la obra. La obra es Renny requiriendo, nuevamente y como siempre, sacudir a un país que como en aquel entonces está dormido.

- ¿Renny Presente invita nuevamente al  debate de “la tercera opción” política hasta ahora no consolidada?

- En mi opinión muy particular, pienso que siempre debe haber una tercera vía, en lo que se refiere al manejo de un país. Porque cuando solo tienes dos extremos y cada uno decide ir a un lado, el centro se parte, se quiebra. Necesitamos esa tercera vía que suavice el impacto de los extremos y esa tercera vía es el venezolano, el ciudadano consiente de que todo no está en manos del que gobierna. Según Renny, el que gobierna es un empleado del pueblo que solo recibe instrucciones y nosotros debemos darle la guía para que él mande. Si nosotros le achacamos todo lo que sucede en un país al presidente estamos muy mal. Pienso que debimos ser un pueblo más participativo. Debemos ser esa tercera vía con conciencia cívica, que concilia, propone y promueve. Nos acostumbramos al Estado paternalista. Esto lleva mucho tiempo degenerándose. Ahora el país está a merced del venezolano sin escrúpulos. Nosotros estábamos ahora mismo desde nuestra trinchera generando un mensaje y creo que de eso se trata. El teatro es la voz que no tiene una bala y es parte de esa tercera vía que puede ser ocupada por el arte o el venezolano consciente.

- Mucho se especuló sobre su muerte, ¿cuál teoría es respaldada en esta propuesta?

- La obra no plantea la muerte de Renny, ni cuestiona, ni señala, ni incrimina. La obra termina con un impacto, con un mensaje. La obra nunca expone su muerte en ninguna de sus especulaciones. Nos enfocamos en el mensaje ciudadano de Renny y en su mensaje venezolanista.

- Renny Ottolina era en sí mismo un estándar de calidad, ¿hemos perdido la capacidad de autoevaluarnos como venezolanos?

- Actualmente la gran justificación es “la situación país”, esa frase te permite todo, te da permiso a la mediocridad. La situación no ayuda, pero quien debe ayudar a la “situación país” es el ciudadano. Los allegados a Renny decían  que él era estricto, y si te lo pones a ver qué es ser estricto que no fuera más que buscar la excelencia de lo que se mostraba.Esa exigencia no es más que el protocolo con el que tienes que ver la vida, ese deber ser de la cotidianidad de la vida que hemos perdido. Hay una situación país real, tangible, terrible e inexcusable, pero eso no te puede justificar producir mediocridad para que el venezolano siga consumiendo mediocridad. La situación país no puede ser la respuesta a todas las deficiencias y ha faltado hacerse cargo de ello.

- El precandidato presidencial dejó un país al que criticó fuertemente, ¿somos el resultado de varias malas praxis no corregidas a tiempo?, ¿persistimos en los mismos errores?

- Efectivamente. Somos el resultado de la mala praxis de unos políticos que no son extraterrestres sino que son venezolanos que también vienen de otras malas praxis. Somos el resultado de toda una historia de facilismos, estamos arrastrando las consecuencias de ser un país sin compromiso ciudadano, sin preservo de la historia. La “Venezuela mejor” es posible por mejores venezolanos y no tan solo por mejores presidentes que al final son ciudadanos caóticos como otros. Renny  sembró conciencia y muchos despiertan con esa conciencia sembrada. Pienso que es momento de rescatar lo bueno, lo que ha sido sembrando para beneficio de todos

La productora Jorgita Rodríguez y el actor Daniel Jiménez al recibir el Premio Monseñor Pellín 2019.

Daniel Jiménez: “El discurso de Renny llegó hasta 1978”

- ¿Cómo logró apoderarse de un personaje posicionado en la memoria colectiva como el Número 1?

- Es un gran reto, pero yo tiendo a no decirle que no a los retos. No fue fácil porque está sembrado en el corazón de todo el país. Todos tenemos un concepto de Renny y puede ser muy complicado satisfacer el concepto que todos tenemos. La responsabilidad es mayor también porque han pasado 41 años de su muerte y nunca ha sido representado en ningún formato, cosa que llama fuertemente la atención, pero que supongo se debe al temor que produce el no dar la talla ante semejante personaje.

Mi primer contacto con el personaje fue hace 7 años. Yo hacía la música de un monólogo biográfico desarrollado por Rosario Prieto y ella me pidió que hiciera la voz de Renny en un momento de la obra. A pesar de no tener preparación al respecto la hice y me sentí muy bien, luego vino el proyecto de microteatro y luego la obra de gran formato.

Hubo un fuerte trabajo vocal, luego una parte física corporal, entender cómo camina, cómo se toca los lentes, cómo fuma, cómo mueve las manos, cómo mira a la cámara, cómo señala, cómo sonríe, pero sobretodo se basó en regodearme en el mensaje de Renny, que es el plato fuerte de esta producción. Pudo haber sido otro actor, pero el mensaje es el mismo, prevalece y ese es el verdadero protagonista.

- ¿Cómo se realizó la adaptación del texto hacia una obra de gran formato, considerando que en primera instancia fue concebida como una pieza de microteatro?

- Yo estaba trabajando la pieza de microteatro y realmente no me sentía del todo relajado con el equipo con el que estaba. Jorgita me fue a ver dos veces en ese entonces y cuando un productor te va a ver más de una vez uno advierte que algo sucede. El día en que terminamos la temporada de microteatro conseguí un mensaje de Jorgita que decía: 'Quieo trabajar contigo Renny' y así se cerró un ciclo y mágicamente se abrió otro. En un inicio escuché unos 21 programas de Renny en su radio en Radio Capital, luego leímos mucho, una tesis de grado, libros, artículos, revistas, vimos programas de televisión, Bolívar Films, que tiene el acervo cinematográfico más grande del país,  me encerró ocho horas a ver películas de Renny, y de todo ese trabajo documental hice un primer libreto que yo pretendía actuar solo. Jorgita me dijo: '¡No, eso es muy aburrido!' y fue cuando me propuso que hubiera coreografías, chicas, videos, artistas invitados, una artista en vivo y cambios de ropa. Entonces cuando se dice que está escrito por los dos es así, tal cual.

- ¿Estamos ante un último “show televisivo” o ante un monólogo biográfico?

- Se hacen acotaciones de su vida, él cuenta pedazos de su vida, su niñez, dónde estudio, dónde vivió, su trabajo de la radio, y con eso se cubre la parte biográfica, pero también es un show de televisión. Comienza con un gran opening por ejemplo y se despide con el silbido característico del cierre de sus programas, entonces es un show pero a momentos la luz cambia y te muestra a un Renny reflexivo fuera de cámara. Hay saltos de tiempo a los que él mismo te invita y te ubica en el contexto del país. Es un show con la abstracción de varios discursos que se presentan en simultáneo.

- Renny Ottolina era un hombre de radio, ¿cómo logró adoptar su registro vocal?

- Ese fue el primer paso del trabajo actoral. Comencé por la voz. Pasé 3 meses escuchando a Renny todos los días, escuchando sus discursos, deteniéndome en las inflexiones, en la respiración, en donde remataba las frases. Su voz era su sello, tenía una dicción impecable y una voz sonora, fuerte, cálida, una voz que generaba seguridad, aplomo, confianza, que transmitía calidad y verdad.  Mi voz es ronca como la de él pero tiene diferencias, con él había muchos elementos que conjugar. Me costó al comienzo y esto no descansa, no me confío, hay cosas que no suenan como yo espero y el trabajo de la voz de Renny es infinito, pero creo que la ventaja ha sido que soy músico, he llevado ambas carreras en paralelo, y el caso de tener afinado el oído me ha ayudado a conseguir el tono y a partir de ahí generar sensaciones en el público. Una de las primeras en escucharme fue Mirla Castellano. Ella llegó a llorar en los ensayos porque decía que indiscutiblemente estaba escuchando a Renny. El reconocimiento del público en general es maravilloso, pero que alguien como Mirla y muchos otros que trabajaron con Renny se conmuevan al escucharme interpretar su voz es un gran logro para mí.

- ¿En qué consistió el proceso de caracterización?

- Yo honestamente creo que no me parezco, sin embargo algo debo tener en común para que tanta gente diga que sí. Obviamente hay un trabajo detrás que ayuda. Lo más drástico fue el cabello, yo tengo mucho cabello, negro, y hubo que raparme un poco la frente y hacerme entradas pronunciadas, decolorar el cabello sobrante y teñirlo, cosa que hay que volver a hacer cada 15 días para que no luzca rubio si no plateado. También buscamos unos lentes muy parecidos, la ropa es muy ceñida a lo que él usó. Yo soy delgado igual que él, pero también hay que cuidarse de no estar ni por encima del peso ni por debajo del peso que corresponde. Todo esto es acompañado de maquillaje, que me ayuda porque yo también soy mayor que Renny. Hemos trabajado con rigor.

- Es la primera vez que se representa a Renny Ottolina en las tablas, ¿se han logrado llenar las expectativas del público?

- La reacción del público es increíble. El 90% del público termina llorando, en una mezcla de añoranza, pasado, nostalgia y otras tantas emociones encontradas con respecto al país. Hay personas que lloran desde el minuto uno. Hay una reacción mágica desde el inicio y siempre llega gente al camerino, en todas las funciones, y todos tienen una historia con Renny que compartir emocionados. Me llevé una gran sorpresa por ejemplo en el interior del país. En Valencia te das cuenta que Renny no ha muerto. Renny está vivo y la gente está tocada por su discurso. Las personas se dejan conmover y lloran esa inyección de venezolaneidad que suministra la obra.

- ¿La aceptación del público se debe al anhelo actual que sostiene la población de revivir el discurso político de Renny Ottolina?

- Estamos en una encrucijada luego de 20 años de pérdida en todo sentido, entonces cuando se despierta el lado opositor, algún líder o alguna voz, y luego se desinfla o se desvirtúa, caemos en el letargo y la decepción. Tratamos de evocar a un mesías, más que a un político, por la necesidad que tenemos de un verdadero liderazgo y de que alguien nos saque de donde estamos. Mucha gente sostiene que Renny hubiera sido el presidente ideal para Venezuela. Lo ven con los ojos políticos del hombre que hace falta, porque no hay nadie en el horizonte que se calce sus zapatos. Eso llena a la gente de tristeza y nostalgia. La vigencia de su discurso da tristeza porque quiere decir que no hemos avanzado nada. Pienso que se está buscando una reafirmación de quién somos a partir de Renny, e incluso de otros personajes, y esto surge de la necesidad de volver a ser. Hace poco se hizo un trabajo teatral sobre Sofía Imbert y otro con Aquiles Nazoa. Creo que nos estamos tratando de reinventar a través de la imagen de lo que fuimos. El discurso de Renny suena perfecto ante tanta alocución política desordenada. En este contexto es obvio que resalte.

- ¿En qué medida estamos frente a un espectáculo y en cuánto frente a una obra política?

- Yo no etiquetaría a esta obra de política. Tiene su dosis de política porque Renny la tuvo, pero la política es una quinta parte de este espectáculo. Se tocan otras facetas del personaje y esta  es solo una faceta más que completa el 100% de lo que él era. 

- ¿Renny Presenta invita nuevamente al  debate de “la tercera opción” hasta ahora no consolidada?

- Yo creo que no y lo creo porque aquí hay dos posiciones, el gobierno y la oposición, y sin llegar a vaticinar, creo que todos estaríamos de acuerdo en suponer que estaría en la oposición, con todos los problemas que hay de ese lado, pero por esa misma razón no se lograría una tercera opción.

Me molesta incluso quien adopta el discurso de Renny, actualmente en 2019, como bandera política, cuando el discurso de Renny llegó hasta 1978.

Me han preguntado qué opinaría él del gobierno actual y ahí me toca callar porque no puedo decir nada, porque no puedo hablar por él.  Él no está para defenderse u opinar y creo que debemos respetar su ausencia en ese sentido y no poner palabras en su boca por más “obvias” que nos parezcan.

- Mucho se especuló sobre su muerte, ¿qué teoría es respaldada en esta propuesta?

- Si bien es cierto que toda la vida de Renny está expuesta como un libro abierto, también es muy cierto que su muerte quedó como un gran acertijo. Yo no me siento con la potestad para defender ninguna teoría, porque no tengo la certeza que sí tengo con muchos otros aspectos de su vida, pero haberlo estudiado tanto me hace pensar en que Renny fue asesinado.

Al camerino han llegado rescatistas, scouts, jefes de Defensa Civil de aquel momento, gente que estaba presta a rescatar a Renny y todas coinciden en que llegaron al sitio y estaba acordonado por Molina Gásperi y el Grupo que tenía el control de la zona. Hay una manipulación de los hechos y cuál es la finalidad de ocultar. Hay preguntas que nadie podrá responder. La ruta que tomó la aeronave fue atípica.

Yo pienso que sí, pero no lo quise confrontar en la obra porque no corresponde causar ese debate, el fin es otro. No hacemos alegorías al respecto. Además, todo lo que yo digo en la obra es testimonio real de Renny y como él no pudo hablar de su muerte, prefiero no abordar lo que él no haya dicho, por respeto, porque él no está ahí para defenderse.

- Renny Ottolina era en sí mismo un estándar de calidad, ¿hemos perdido la capacidad de autoevaluarnos como venezolanos?

- Sin duda que lo hemos perdido. Eso está en muy pocos venezolanos. Es un problema de educación.

- El precandidato presidencial dejó un país al que criticó fuertemente, ¿somos el resultado de varias malas praxis no corregidas a tiempo?, ¿persistimos en los mismos errores?

- Renny apuntó siempre a la excelencia y fue muy crítico siempre. Él tenía criterio para hablar de la excelencia y no así los políticos de entonces, ni los políticos de ahora. Renny hubiera sido un dolor de cabeza para cualquier mandatario, como lo fue. Lo lamentable es que la crítica que él hizo entonces no ha cambiado, nos sigue calzando a la perfección aun siendo otra Venezuela, eso te puede dar una idea de en dónde estamos.

La obra se presenta este domingo 1 de diciembre en el Teatro Baralt a las 5:00 de la tarde.

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