Petra Costa lleva Brasil a los Óscar: "Estamos sintiendo un trauma político"

Este martes el presidente Bolsonaro criticó a Costa calificándola de "activista anti-Brasil" y la acusó de estar ""difamando la imagen del país en el exterior con una serie de 'fake news'".

Por:  EFE

Un afilado y tenebroso retrato de Brasil, con el hundimiento de Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff y el ascenso del ultraderechista Jair Bolsonaro, ha llevado hasta los Óscar a la brasileña Petra Costa, que optará al premio al mejor documental con "The Edge of Democracy" de Netflix.

"Estamos sintiendo un trauma político. En Brasil diríamos que 'estamos enfermos de Brasil'", dijo a Efe sobre una cinta que radiografió las amenazas antidemocráticas que afectan al país suramericano y a muchos otros rincones del planeta.

Este martes el presidente Bolsonaro criticó a Costa calificándola de "activista anti-Brasil" y la acusó de estar ""difamando la imagen del país en el exterior con una serie de 'fake news'".

Pregunta: ¿Cómo estás viviendo la aventura de optar a un Óscar?

Respuesta: Es un gran honor, nunca lo imaginé. Todas las listas de pronósticos nos habían dejado fuera. Entonces, estábamos preparados para la derrota (risas).

Fue una sorpresa muy linda y con un significado más importante este año porque somos la única película latinoamericana y porque Bolsonaro ha intentado acabar con el cine brasileño poniendo mucha censura, quitando fondos y atacando a muchos artistas y obras. Es un gran honor y una responsabilidad representar a mi país en este momento.

— Estuviste en el almuerzo de nominados de los Óscar. ¿Cómo fue esa experiencia?

— Llevamos como invitada a Sônia Guajajara, que es una de las mayores líderes indígenas de Brasil (...). También hablé un poco con Brad Pitt de mi película. Y me habló mucho de una serie de Netflix que todavía no he visto que se llama "Killer Ratings", sobre un presentador de televisión brasileño. Me la recomendó y dijo también que verá nuestra cinta (sonríe).

—"The Edge of Democracy" se estrenó hace un año en Sundance y, desde entonces, ha recibido muchos aplausos y también algunas críticas.

— En Sundance vimos cómo conectaba con el público de EE.UU., que siente que habla sobre lo que está pasando acá y que a través de ella pueden comprender mejor la política y la fragilidad de la democracia.

Con el público brasileño, tenía mucho miedo sobre qué tipo de ataques íbamos a vivir, cómo reaccionarían las milicias de las redes sociales. Pero fue increíblemente bueno. Muchos artistas apoyaron la película, la empezaron a "postear" y empezó una conversación grandísima sobre política.

Había gente que decía: "Yo no hablé con mi mejor amiga durante dos años por divergencias políticas y, después de ver esta cinta, pudimos reconectar finalmente y tener empatía por nuestras visiones".

La película ayudó a crear diálogo. Por ejemplo, un congresista del partido de Bolsonaro dijo que le encantó. Gente de derechas también conectó con la visión personal de la película porque todos estamos sintiendo un trauma político. En Brasil diríamos que "estamos enfermos de Brasil". Muchos psicólogos dicen que hay muchos casos de gente que llega al consultorio y solo habla de política.

— El documental emplea tu voz en primera persona para narrar en paralelo tu vida y la evolución democrática de Brasil.

— Vengo de películas muy personales e íntimas (...). Esta película va también sobre un trauma, pero no de perder a una persona sino de perder a un país, de perder el suelo donde creías que estabas pisando y que era la democracia. Me interesaba la relación de un ciudadano con su democracia.

— Cuando recibiste la nominación, dijiste que era un triunfo ante "la epidemia" de la ultraderecha. ¿Por qué estamos viviendo un nuevo ascenso de la extrema derecha?

— Creo que la semilla está en la crisis de 2008 y cómo EE.UU. y Europa decidieron tratarla. La élite responsable de la crisis no la pagó y quien la está pagando son los trabajadores, sobre todo los trabajadores de los países más pobres.

Si los estados no fueron capaces de establecer mecanismos de control sobre las corporaciones, esto iba a pasar (...). Y esta epidemia del fascismo sirve al interés de muchas corporaciones que no quieren ser reguladas.

— En el documental pintas una visión muy oscura y corrupta de Brasil. Ante eso, ¿cómo se pueden defender los ciudadanos?

— En primer lugar, informándose de verdad. En Brasil lo más trágico era que hablaba con muchos trabajadores que decían que todos los políticos son lo mismo, que todos roban y que no iban a votar nunca más. Desde el "impeachment", mucha gente ya no vota porque siente que su voto no representa nada.

Pero tengo esperanza, sobre todo en la juventud. Por ejemplo, en este movimiento joven contra la crisis climática. Tenemos que ayudarles a crecer.

— La película acaba poco antes de que Bolsonaro llegue al poder

— Para mí fue uno de los momentos más difíciles de mi vida, una sensación de abismo. Y de mucho miedo, de qué va a pasar (...). Sentir que estamos propulsados cincuenta años para atrás da una sensación de pérdida, de vértigo.

Pero ahora siento mucha más fuerza para imaginar transformaciones. La esperanza viene de ver a más gente reflexionando más profundamente sobre la política brasileña y mundial, entendiendo y comprendiendo cómo la democracia es frágil y todo lo que hay que hacer para protegerla.

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