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Espectáculos
03:08 PM / 12/11/2019
Para componerle a la Chinita hago en torno de mí un pedazo de cielo: Renato Aguirre
Ítala Liendo Luzardo
Archivo

Tan seguro de que se llama Renato Alonso está como que de su familia —el núcleo que conformaban los Landaeta, los Ballestero, Urdaneta, ascendientes de los actuales Aguirre y González— acompaña a la Virgen de Chiquinquirá desde que hubo la primera procesión.

“Llevamos más de 300 años dándole al furro, a la música, cantándole. Estamos junto a Ella desde el mismo momento del milagro de renovación en la Tablita”, afirma Renato Aguirre González, el gaitero que este martes 12 de noviembre celebra su cumpleaños número 73.

Por la ocasión, reproducimos en PANORAMA este perfil al "Poeta Diamantino".

Su nombre es sinónimo de amor mariano, de fervor, de Chinita, de Bajada, de Aurora. Cuando la Tablita, cada último sábado de octubre, desciende del nicho a las manos de su grey las más de 15 mil almas que se congregan en la plazoleta de San Juan de Dios unen sus voces para entonar los temas que de la inspiración de Aguirre han quedado en la mente y en el corazón de los devotos chiquinquireños.

Canta pueblo canta/ y al altar mirad/ que en estos instantes/ la Virgen saldrá y cantará, cantará/ su voz se levanta/ y tan pura y santa te bendecirá/ Hoy colmada estás de flores/ de visitas y atenciones/ hoy derraman bendiciones /tus labios llenos de amores (Gaita Sagrada de El Saladillo).

Lo llaman "El Poeta Diamantino". Sus composiciones son de factura literaria. Su amigo y cantautor gaitero, Abdénago ‘Neguito’ Borjas, refiere: “Las obras de Renato son como las de Walt Disney, hay música muy especial con contenidos profundos y ligeros a la vez que son fáciles de entender. Por supuesto, esa calidad de escribir y plasmar música es un don de Dios. Yo le he dicho a él: ‘Compadre, yo creo que vos pa’ componer, tenéis que coger un ascensor y llegar hasta el cielo”.

Linda Patroncita amada/ luz de nuestros sentimientos/ aquí está el pueblo contento/ esperando tu llegada/ y te regala cantando la emoción que está sintiendo/ y te recibe aplaudiendo y al mismo tiempo llorando (Pétalos de aurora).

Con la llegada de octubre empieza la emoción de querer saber qué tema trae Renato Aguirre para la Virgen y   devela su secreto de inspiración: “Compongo de madrugada. Me voy a la terraza de mi casa en La Rotaria, donde tengo mi mesa, hojas, lápices, bolígrafos, mi cuatro y mi guitarra. Enciendo siempre una vela que me alumbra solo el pedacito de papel… hay una conexión de la mente mía con la luz. En mi terraza están un cuadro grande de la Chinita y las fotos de mis hermanos gaiteros uniformados (Ricardo, Alves y Rixio).

Recuerdo mis visitas a la Basílica cuando tenía 5 años. Todo ese fervor a la Virgen me lo transmitieron mi mamá y tías, quienes nos llevaban a la Basílica: Renato

Escribo en la hora del conticinio, no se oye nada, nadie molesta, la gente duerme, mientras yo compongo. Hablo con la Virgen y me formo mi paraíso mental… Ése es un mundo increíble, ahí compruebo que la imaginación es el vehículo más poderoso que tiene el ser humano… Yo, para componerle a la Chinita, hago en torno de mí un pedazo de cielo”.

“Renato es un pintor, tiene varias etapas como todos los grandes pintores, cuando empezó hacía parrandas (como la Negra Juana), las gaitas que hizo para Bolívar (Vigencia de un perfil) para Urdaneta, llamada El Brillante, y ‘El Guerrero peregrino’, dedicada a Francisco de Miranda. También tiene temas muy zulianos y los últimos de corte mariano”, señaló el compositor Carlos Luis González, con quien ha creado varios temas.

“Es un músico fuera de serie, ha estudiado mucho la historia, la religión y la metafísica. Sin pretender ser sicólogo, uno oye una composición de él y lo va descubriendo: hombre creyente, sabe que en la fe está la energía de muchas cosas que mueven al mundo. Todo eso lo hace ser el Poeta Diamantino. Su lenguaje es de palabras coloquiales, pero él las engrana de manera tal que parezcan un poema complejo. Al oírlas no hay palabras complejas, pero sí pensamientos complejos”, explicó González.

Músicos y gaiteros abundan en su familia. El abuelo paterno, Pancho Landaeta, a finales del siglo XIX, cantaba en retretas empedraeras. Ida Cira González (su madre) y Luis Ángel Aguirre (padre) amaban la música. “Todos mis tíos eran cuatristas. En los patios del sector La Múcura, en la barriada Santa Lucía, y de Las Veritas (donde creció) se oían valses, bambucos, danzas, contradanzas”.

Yo en el vientre de mi madre —afirma— escuchaba las fiestas, las gaitas, los tambores, el cuatro… cuando entré a Cardenales, en 1962, yo tenía solo 16 años y ya llevaba una ‘morena’ en gaitas” (risas)…


Ese amor que se profesaban sus padres al ritmo de la música, Renato inmortalizó en su gaita Bambuco:

Un bambuco galante y alegre/ siempre llegó al corazón/ de la ninfa que está en la ventana/ lloraba de inmensa pasión/ al sentir muy dentro el amor/ del enamorado que cantaba/ y en un beso que ella le obsequiaba / le daba la vida y su amor.


Fue el sexto de los siete hijos de Ida Cira y Luis Ángel. El primogénito fue Luis Esteban. quien se hizo cellista.

Renato creció oyendo cantar a su hermano Ricardo, ni más ni menos que “El Monumental de la Gaita”.

 Fue por Ricardo que entró en el mundo de la gaita, lo invitó a las filas de Cardenales, cuando el conjunto Pitoquín se disolvió. Su hermano ideó el apellido ‘del Éxito’ para el grupo y rápidamente conquistó al país.

“Cambié el trompo, el emboque y los juegos de béisbol por los estudios de grabación, la radio, la TV, los viajes en buses y en aviones porque Cardenales comenzó a moverse rápido por toda Venezuela”.

En 1964 se estrenó como compositor com el tema Hay que cantar. “Esa gaita le dio prácticamente el estilo a Cardenales del Éxito, aquel donde el cuatro arranca solito y la ritmología de la percusión suena espectacular”, indica.

Tras la muerte de Ricardo compuso Aquel zuliano. Un hito en su carrera. La cantó Ricardo Cepeda. “El éxito de esa gaita, grabada en 1980, es un jonrón que dio Cepeda”, señala el hermano de “El Monumental”.

Fresca está la madrugada /y en la aurora maracucha/ una inmensa voz se escucha/ es el bardo que en parranda/ cantando sus gaitas anda/ deleitando a quien lo escucha.

En la bruma resplandece /Maracaibo cuando duerme / y taciturna desprende / el aroma de su arcano/ cuando noble y grata emerge /la imagen de aquel zuliano/ en la aurora se agiganta.

Noviembre es el mes que más espera Renato. Nació el día 12 de ese mes en el Hospital Chiquinquirá. Creció junto a las familias Pirela Morón y Aparicio.

“Aunque en ese mes murió tío Ricardo, hemos sabido cómo llenarnos de contentura. La gaita no es solo salir a rumbear y echarse palos, es disfrutar las cosas que nos brinda ese gran mes y la Navidad”, expresó Luis Ángel, hijo mayor del gaitero.

“Yo esperaba, desde niño, noviembre por la feria y la feria por los dulces, los calabazates, las conservas de maduro, las paledonias… Me siguen gustando las paledonias y las como cuando veo capítulos de ‘El Zorro’, agrega Renato Aguirre.

Este compositor recuerdo sus visitas a la Basílica cuando tenía 5 años. "Todo ese fervor a la Virgen me lo transmitieron mi mamá y tías, quienes nos llevaban a la Basílica. Una abuela vivía frente al Hospital Central e iba con ella a la ermita de Santa Ana. Lo que ellas hicieron conmigo, lo hice con mis hijos y lo hago ahora con mis nietos, ese ciclo no cierra”.

Cuatro hijos tiene Aguirre. El primero nació de su unión con Ana María Márquez. “Papá nos dio la enseñanza bonitica de venerar a la Chiquinquirá. Hemos seguido esa huella de amor a la Virgen. Recuerdo cuando íbamos a la feria en Padilla a ver pasar a la China y asistir a la misa”, refiere Luis Ángel, quien ha cantado Chinitica, Cuero y madera y La elegida, entre decenas que ha compuesto su padre.

A los 14 años, Renato conquistó el corazón de su vecina Aura González, en la calle 91 Candelaria, de Las Veritas.
Un día, martes de Carnaval, llegó a casa de Aura, de solo 11 años, y le escribió un verso:

17 de febrero /día alegre de Carnaval /nunca lo podré olvidar /Pues me afectaste lucero/ me afectaste con cariño/ con amor angelical /con el amor más puro de un niño /digno del Dios celestial.

¿Quién no se enamora así?, se pregunta Aura. “Yo fui su primera novia, éramos dos niñitos. En mi casa no lo podían ver, antes a los gaiteros no los querían porque los creían de nivel bajo, mi familia decía que me haría sufrir mucho; pero Renato es muy responsable, nunca ha faltado a su hogar. Fue un excelente padre y ahora es un extraordinario abuelo, adora a sus nietos. Todos le dicen ‘Papi Renato”.

“Mi papá es muy consentidor. Es nuestro súper héroe. Sus ojos son sus nietos, el amor se le sale por los poros. Él a mis hermanos Daniela Belén y Ricardo (a quien apodan ‘El Pelón’) nos hacía trucos de magia y hoy se los hace a sus nietos; sabe cambiar cartas y esconder monedas y cosas detrás de las manos o las orejas. Dibuja muy bonito

Su nieto mayor es Luis Alfonso. Su cumple es al otro día del de papá”, indica Rena Aguirre, periodista.

“Papa”, apunta Rena, “no podría vivir sin mi mamá, son peleoneros, pero no pueden vivir separados. Papá tiene su carácter, le gusta hacer rápido sus cosas, no le gusta esperar mucho. Pero es un hombre que no guarda rencores”.

En Fundagraez, que presidió desde el 2003, sus compañeros decían que es estricto, pero que sabe ayudarlos y sacarlos de la rutina. “Disfruta haciendo maldades… es como los muchachos”, dice uno de ellos, que se abstiene de dar su nombre.

En la Bajada de la Virgen del 2011 el gran ausente fue Renato. En su lugar, el beso al Retablo lo dio su hija Rena y Luis Ángel cantando ‘La elegida’ lloró en la tarima. ¿La razón? Renato convalecía de una cirugía a corazón abierto.


“Los médicos decían que no evolucionaba como esperaban”, evoca Luis Ángel. “Me dijeron que se me paralizó un riñón y que estaba inflamado”, indica Renato. Para Aura, fueron momentos horribles, pero no perdieron la fe.

“Recé mucho al Corazón de Jesús. A la Chinita le pedía que me diera una señal. La fecha de la operación la pospusieron varias veces y cuando dijeron que la harían el 18 de octubre, supe que ésa era, que Ella estaba con él. Luego, de la cirugía, los médicos nos dijeron que el quirófano olía a rosas”, asevera Aura.

“Una noche nos dijeron que estaba muy grave y como a las 4:00 de la madrugada despertó e intubado hizo señas para que le dieran la gorra porque tenía frío y un bolígrafo… Los doctores se miraban. ¡Eso fue un milagro!", asegura la esposa.

Doce meses después, Renato estaba recuperado. Cumple su dieta y vigila sus horarios de medicinas. Compuso ‘Coronación’ por los 70 años del acto chiquinquireño y se confiesa más creyente en Dios: “Es energía que está en proceso constante y que conoce la verdad absoluta de la existencia. En mi entorno y en mi ser interno yo soy uno con Dios”.

Con más de  50 años en el mundo musical sostiene: “Estaré en la gaita hasta siempre” y canta un tema suyo de los años 70, titulado Hasta morir: Yo soy feliz cantando la gaita zuliana/ y la llevaré dentro de mí como algo que nunca jamás se podrá olvidar/ y por siempre he de cantar nuestra gaita hasta morir/ por ella voy a vivir/ aunque no una eternidad.

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