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Actualizado hace 346 minutos

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Espectáculos
06:56 PM / 17/06/2015
“Los actores de ahora son maltratados”: Eduardo Serrano
Nayib Canaán
Panorama
Cortesía Telemundo

El dulce sabor de llegar a 50 años de carrera artística se amarga con la acidez de un divorcio. Aunque la historia parece ya repetida en la vida de Eduardo Serrano, al actor no le queda más que renacer como el ave fénix. 

Tal como los árboles, le toca cambiar sus hojas en pleno otoño. No todo tiene que ser primavera, y  de eso  él sabe bastante. Cinco décadas en los set de televisión y teatro lo convierten en una de las leyendas vivas de nuestro país.

 No le gustan las fiestas con exceso de bulla, su estilo apunta más al encierro, a la intimidad y al retiro. Nada que ver con la nueva generación de actores que , como los cubos de hielo, son infaltables   a cuanto bochinche se prenda.

“Quisiera celebrar este medio siglo de trayectoria  en el más absoluto silencio. Creo que la vida hay que festejarla todos los días, y aunque  posiblemente sea una buena opción para hacer una gran fiesta,  yo  no soy muy festivo que digamos. Confieso que amo la soledad, pero la soledad con mi gente, la soledad bien entendida, no enfermiza”.

Serrano, bien pudiera llevar sus vivencias  a las tablas, como lo han hecho muchos de sus compañeros. Tal vez le vendría bien un libro, pero él se niega a exponerse. Así se maneja y se le respeta.

“Me gusta escribir. De hecho, escribo cada vez que puedo. Tengo, incluso, un material de poesía, pero hasta ahí. Realmente no me interesa lanzar un texto”, dice, vía telefónica,  con toda la  educación y la calidez que lo caracteriza.

 Casado en tres ocasiones. La primera con Carmen Julia Álvarez, la segunda con Mirtha Pérez y la tercera con Haidy Velásquez.  El trío de matrimonios  finalizó en divorcio; el más reciente todavía está latente. Es una herida que todavía arde con el alcohol de la nostalgia. 

“Aquí llegué casado y bueno, pasaron cosas en el matrimonio y finalizó. Ahora estoy divorciado de la que fue mi esposa. Estoy con mis hijos, con mis amigos. No me quejo. Estoy bien. No sé si decir que esté feliz, no sé si a eso se le puede llamar felicidad, pero es un momento  distinto en mi vida que lo llevo adelante. Yo tengo un compromiso con la vida, y el compromiso es seguir adelante a pesar de las circunstancias”.

Actualmente, Serrano tiene presencia en la pantalla venezolana con la retransmisión de la telenovela El cuerpo del deseo, por la señal de Telemundo Internacional. Sobre la idea de la cadena  estadounidense, el primer actor expresa:  “Pienso que la intención original  es presentar un espectáculo televisivo, que  ya está aprobado en el público, que ya gozó de la preferencia de la gente, además, es un homenaje a su protagonista, Lorena Rojas, quien hace poco falleció de cáncer. Ella se merecía ese y cualquier otro tributo.  Siempre la consideré  una excelente actriz; una dama que dejó en todos una huella muy importante. Yo creo que si  la intención era recordar lo buena profesional que era, entonces  se lo merece, por lo tanto, aplaudo la iniciativa de Telemundo.

Este señor de voz inconfundible tiene más de cuatro años que no graba un proyecto en su país natal. “La última novela que hice en Venezuela fue Natalia del Mar. Yo vivía en Miami y tomé un tiempo para regresar. Fue un privilegio gozar de esa oportunidad que quizás no todos tendrían”.

El eterno galán de “Las Amazonas” ya no despierta con el Ávila a sus pies. No le aflige  el terrible tráfico caraqueño y las arepas no son una constante en su mesa. Ahora disfruta una vida más calmada en Miami, aunque está consiente de lo duro que es transitar en una tierra que no es la suya. 

“Miami es una ciudad con sus altibajos como cualquier otra ciudad del mundo, puede resultar muy atractiva y apetitosa para el turismo porque tiene opciones de playas, de restaurantes, de espectáculos. Los que vivimos aquí estamos en un lugar  que se dedica a trabajar. Esto es un trabajo constante. En Estados Unidos hay que trabajar mucho para poder salir adelante. En nuestro espacio, nuestro terreno, no ha sido fácil surgir porque las oportunidades de trabajo no están a la vuelta de la esquina cada día”.

Proyectos en Venezuela no ocupan su agenda. Así lo hace saber: “La situación actual de la televisión y la producción de novelas no está fácil. Venevisión incluso tuvo que frenar su  producción de dramáticos. Al parecer los negocios con sus asociados, Univisión, no eran los ideales, por lo que se disolvió una sociedad, cambiando todo. Por eso estamos a la espera que de que el canal retome las producciones”.

Estrella de una época en la que la disciplina y el talento eran requisitos indispensables para un actor, el histrión critica la formación de los nuevos rostros que vemos en la  pantalla:  “La misma industria televisiva se ha visto obligada a recurrir más a lo estético que  que a lo artístico. Entonces se abrió esa ventana para darle oportunidad a la apariencia, la belleza física. De alguna manera eso resulta un enemigo del actor, pues no lo deja crecer. Termina encerrándolo en un estereotipo de trabajo que para nada lo favorece, ni lo proyecta en el futuro. Aunque todo cambia y los productores se dejaron llevar por la preferencia del público y les toca complacer para no quedar mal”.

¿Qué consejo le daría a la generación de relevo?:  “Lo primero que hay que hacer es empezar a respetar la profesión. Es básico. Y eso significa convertirse en un profesional consecuente con el público, con la misma carrera, consigo mismo, entender que somos figuras públicas y aunque no queramos terminamos siendo ejemplo a seguir”.

Para él, los actores de hoy    son maltratados porque no tienen quién los dirija, ni poseen una base actoral sólida que los respalde. Los lanzan al ruedo en condiciones muy desventajosas y obligatoriamente tienen que hacerlo bien. “Uno aquí escucha opiniones como: ‘Es que esos actores de ahora no convencen’. Resulta que el problema es que ellos no tienen ni las armas, ni la experiencia que les garanticen credibilidad. El nivel, en general, es deficiente porque el trabajo es repetitivo. No hay definiciones, ni perfiles de personajes marcados en los cuales se pueda apreciar el trabajo del actor. No se les puede negar que proyectan una buena imagen, pero nada más”, afirma el artista.

Entre gustos y colores, él tiene su propio criterio y  de la nueva era confiesa admirar a Jonathan Montenegro y  a  Daniela Alvarado, a quien  ve trabajando en el exterior por  las “extraordinarias capacidades que la hacen destacar”. 

Considerado un “Latin lover” en su juventud, Eduardo Serrano asegura que nunca fue “El cuerpo del deseo”:  “Habrá que preguntarles a las mujeres con las que estuve si realmente lo fui. No me atrevo a ser tan pedante. Seguro unas opinarán mal y otras bien, pero eso es absolutamente normal”.

Dedicado toda la vida a la industria del entretenimiento, Serrano no tiene tiempo para pensar en el retiro. Esa palabra no existe para él. Siente que aún tiene mucho por hacer y por dar.

A Maracaibo le guarda especial afecto  por el trato recibido en su época dorada: “Los maracuchos  respaldaron mi carrera al punto de convertirse en un público que nunca  olvidaré. Todos los artistas venezolanos debemos estar agradecidos con el cariño zuliano.  Hace mucho que no como tequeños, patacones y esas cosas.  Con decirte que llegué hasta comer morrocoy en coco, no podía negarme ante tantas atenciones”.

 

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