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Actualizado hace 39 minutos

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11:32 AM / 24/07/2015
Bares de tango en Medellín se niegan a desaparecer
AFP
Panorama
Agencias

Viejas rocolas, mesas de billar y pensionados sentados a sus mesas: los bares de tango de Medellín luchan por mantener la tradición del ritmo del dos por cuatro en esta ciudad de Colombia, aunque en medio de trabas que amenazan su supervivencia.

El Café Alaska, con sus paredes llenas de retratos de leyendas del tango y clientela casi exclusivamente masculina, tiene 73 años abierto, pero su administrador, Gustavo Rojas, teme que desaparezca si los dueños del local concretan su venta a un empresario que quiere montar una panadería.

"En esta avenida había un bar en cada esquina y dos en la mitad de cada cuadra. Uno a uno han cerrado: ahora son zapaterías o panaderías", cuenta Rojas a la AFP. "Si yo no trabajara acá, sería cliente. Es increíble cómo no se defiende la cultura tanguera y cada vez desaparecen más bares", asegura.

Ubicado en la avenida Carlos Gardel del barrio Manrique, otrora epicentro tanguero, el Alaska es el único bar que queda en esa zona de Medellín, ciudad que hacia 1970 llegó a tener decenas de locales dedicados al ritmo rioplatense, de los que hoy quedan seis o siete.

Lara, una joven turista uruguaya, quedó sorprendida "por lo autóctono que es el tango en Medellín" y sobre el Alaska asegura que "con su billar, parroquianos y decoración", se le pareció mucho al viejo bar de la esquina de su barrio montevideano.

Según los conocedores, la cultura tanguera se difundió en Medellín, segunda ciudad de Colombia, desde comienzos del siglo XX por la llegada de futbolistas argentinos y por lo identificados que se sentían con las letras los obreros de sus barriadas, llegados de otras regiones al igual que emigrantes europeos desembarcaron en Argentina o Uruguay.

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