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Actualizado hace 326 minutos

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Espectáculos
05:51 PM / 18/05/2019
Balada holandesa llega como favorita para concurso de Eurovisión
AFP
Archivo

El holandés Duncan Laurence parte como favorito para la final del 64º Festival de Eurovisión que comenzó este sábado por la noche en Tel Aviv, la gran metrópoli israelí, aunque la invitada Madonna puede robar el protagonismo a los aspirantes a estrellas.

La vencedora israelí de la edición 2018, Netta Barzilai, lanzó en un aluvión de decibeles y efectos luminosos la presentación en el escenario de los 26 candidato que buscan durante tres horas y media los votos de un jurado profesional y de los televidentes.

El principal favorito, Duncan Laurence, espera poner fin a una sequía de victorias de 44 años para Holanda cuando se siente al piano a cantar su balada "Arcade", inspirada en la desaparición de un ser querido.

"Espero que hoy sea un día histórico. En todo caso, haré todo lo posible para que así sea", declaró el sábado Laurence ante varios medios holandeses que se desplazaron a Tel Aviv.

Suecia y Australia se encuentran entre los otros aspirantes, en segundo y tercer puesto según los últimos pronósticos, para esta velada con la que Israel pretende dar un impulso a su imagen.

La final ofrece a Israel una oportunidad para defender sus credenciales de nación culturalmente progresista. Tel Aviv, la capital cultural y económica del país, se enorgullece de ser una ciudad moderna, cosmopolita, acogedora y un refugio para el colectivo LGTB (fiel seguidor de Eurovisión).

Pero su elección como sede provocó consternación entre los artistas, incluso israelíes, que simpatizan con la causa palestina.

Los palestinos tenían previsto realizar un evento alternativo simultáneo al que bautizaron "Globalvision" y que tenía lugar en Londres, Dublín, Ramala (en Cisjordania ocupada) y en Haifa, una ciudad del norte de Israel con una gran comunidad árabe.

- Millones de espectadores -

La final de este concurso que se realiza desde los años 1950 y que dio a conocer al mundo al grupo sueco ABBA, atrajo a Tel Aviv a unos 10.000 turistas y mantendrá a miles de fans pegados a la televisión durante la ceremonia.

La victoria el año pasado de la israelí Barzilai, con un tema inspirado en el movimiento #MeToo, concedió a su país el derecho a celebrar la edición de 2019 de este espectáculo, que cada año atrae la atención de millones de personas.

Durante las semifinales, esta semana en la capital israelí, la depurada puesta en escena de Duncan Laurence, únicamente adornada con algunos efectos de luces, contrastó con la exuberancia de la representante australiana.

A pesar de que participa desde hace pocos años, las apuestas sitúan a Australia como segundo gran favorito.

La versión de "Zero Gravity" de Kate Miller-Heidke podría impulsarla al estrellato más allá de las fronteras de su país.

La canción "Too Late for Love" de John Lundvik le ha dado a Suecia la posibilidad de perfilarse igualmente como ganador y mantener el asombroso récord de victorias del país nórdico en la final.

- Los focos sobre la reina del pop -

Pero el protagonismo podría robárselo Madonna, quien según la televisión pública israelí KAN firmó un contrato para actuar en la final de Eurovisión.

La reina del pop, de 60 años, llegó a Israel el martes rodeada de 135 personas, incluidos 40 coristas, 25 bailarines y un equipo de técnicos, según informaciones de los medios. Una gran parte de la factura la paga el multimillonario israelo-canadiense Sylvan Adams, según la prensa local.

Asidua de Israel donde ha dado varios conciertos, el último en 2012, y adepta de la cábala, mística judía secreta y reservada para los iniciados (y por la cual ha elegido llamarse Esther), Madonna interpretará dos canciones: su clásico "Like A Prayer", que este año celebra su 30 aniversario y el nuevo tema "Future", que cantará con el rapero Quavo.

Su participación motivó una protesta del movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), que lleva años instando a inversores y artistas a evitar Israel debido a la ocupación de los territorios palestinos, y pidió el boicot al Festival de Eurovisión de este año.

No obstante, la celebración del Festival de Eurovisión podría haber contribuido a detener la reciente escalada de la tensión entre Israel y el movimiento islamista Hamás, en el poder en la Franja de Gaza.

Los organizadores de las protestas que tienen lugar cada semana desde marzo de 2018 en la frontera entre Gaza e Israel cancelaron una manifestación convocada para el viernes, algo que sólo ocurrió dos veces en más de un año.

Por otro lado, eminentes rabinos ultraortodoxos israelíes pidieron rezar para denunciar la "profanación" que, según ellos, supone la celebración del concurso durante el "sabbat", el día sagrado de descanso semanal judío.

El "sabbat", que se guarda entre el viernes y la noche del sábado, terminará justo antes de la final, pero con ensayos y preparativos previos.

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