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Espectáculos
04:28 PM / 05/12/2016
Director y guionista de El Amparo: Es una película honesta
Daniela Bracho
Archivo

El asombro perdura, 28 años después. Rober Calzadilla y Karin Valecillos eran niños en 1988 cuando en televisión escucharon el testimonio de los dos pescadores sobrevivientes de la masacre de El Amparo. Catorce pescadores fueron asesinados  por militares en esa localidad del municipio Páez, en el estado Apure, al ser erróneamente catalogados como guerrilleros colombianos. A temprana edad, el país les mostraba un trozo de la realidad que pronto comprenderían: los excesos en el manejo del poder, la impunidad, lo frágil del ser humano. La dignidad que intenta rescatarlo todo. Al menos lo que queda.

  En 2016, la película El Amparo se estrenó en la sección Horizontes Latinos del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Calzadilla (director) y Valecillos (guionista) recrearon esta sórdida historia con el objetivo de viajar en el tiempo y sacudir la memoria y sentidos del espectador. Contar una historia que, aunque olvidada por algunos, aún duele en los familiares de las víctimas que todavía no ven cerrado este capítulo de la masacre.

“La construcción de los personajes nació desde esa misma incertidumbre, el punto de vista que se escogió para contar la historia de estos dos pescadores fue centrarnos en el día en el que sucedieron los acontecimientos, donde ellos no podían saber ni medir la dimensión de lo que estaba sucediendo”, explicó la guionista de la película, y también autora de la obra teatral que reconstruyó la historia en 2009.

No cuentan la historia desde nuestro presente o conocimiento posterior de los hechos, asegura Karin Valecillos: “Procuramos que nada de lo que se supo después se filtrara en un momento donde solo había preguntas, dudas, contradicciones y ninguna respuesta”.

El proceso de escritura del guión fue extraño, reconoció Karin, dado a que es una película que estaba en su mente desde hace nueve años, momento cuando se estrenó la obra de teatro. Tomó año y medio escribir el primer borrador, manuscrito que revisó con los productores de la película. “Ese año estuvimos trabajando una versión para aplicar al CNAC, que aprobó el proyecto para realización y nos ha acompañado en este viaje. También tuvimos la asesoría de Laura Santullo, una guionista y directora uruguaya, el guion pasó por varios procesos de revisión, hasta llegar a la versión final para rodar”, detalló.

Los dilemas humanos. Las dudas, angustia. La indecisión. Injusticias. Eso busca rescatar las imágenes de cinta, más que mostrar una conclusión firme y absoluta sobre el caso.

“Ese es el núcleo central en el conflicto de los personajes, están frente a una situación inesperada en sus vidas y no saben qué hacer y cómo reaccionar, y es en esas circunstancias donde aflora el carácter del ser humano”, señaló Valecillos, por eso fue escogido ese momento en esta historia, “porque es el que nos permite explorar a nosotros como espectadores y hacernos preguntas: ¿qué hubiera hecho yo en esa situación? ¿Hasta dónde estaría dispuesto a llegar por defender la verdad?”.

La realidad ya conocida, las creencias y los valores se tornan borrosos al conocer tan de cerca la tragedia ocurrida en El Amparo.   Para Karin, como guionista, fue revelador estudiar y recrear los hechos “porque solo en situaciones límite aparece lo mejor y lo peor de nosotros, y ponerse uno en su situación para poder contar esta historia te lleva a cuestionarte, a revisar tus propios valores y creencias y como ellos, ya no eres el mismo”.

¿Qué te ha dejado la realización de El Amparo? “En lo personal me ha dejado la certeza de que el cine está allí para acompañarnos en nuestra soledad, en nuestra tristeza, en nuestras contradicciones pero también es una forma de esperanza. Ha reafirmado mi fe en la gente que trabaja con empeño, el equipo técnico y artístico que formó parte de “El Amparo” se entregó a una experiencia compleja, pero que dejó como resultado una película honesta, que no es perfecta pero es la película que quisimos hacer. El ver la reacción del público en lugares tan apartados, también confirma que cuando nos contamos, contamos al mundo. Creo que El Amparo abrió una senda por la que queremos transitar.  Y si como dicen “escuchar historias nos hace mejores”, espero que contarlas también”.

Rober Calzadilla, director de El Amparo: “De los actores, muy pocos tocaron el guion; trabajé con la incertidumbre”

Ni el sol inclemente, ni la plaga, fueron impedimentos para Rober Calzadilla y su equipo, al momento de rodar la película en El Yagual, estado Apure. Durante un año, recorrieron distintos pueblos en los llanos buscando la locación ideal: “En El Amparo como tal no se podía grabar puesto que ya, 26 años después, el pueblo estaba muy distinto, había crecido mucho y  la misma dinámica fronteriza complicaba la situación debido al número de personas que transitan en pueblo”.

“La idea era encontrar un pueblo que además de río, tuviera una cierta neutralidad y no nos ubicara de inmediato en una época específica, pues queríamos jugar con una cierta atemporalidad, huir de hacer un pastiche de la época,  pero tampoco  hacer tanta concesión con el presente; una zona neutra temporalmente. Al año de estas búsquedas encontramos al Yagual que se ajustaba a lo que necesitábamos, luego el calor humano de sus pobladores, junto con el equipo de la película, colmó todo el proceso de un aire muy especial que se nota en la película”.

La mayoría de los actores no tocó directamente el guion. La incertidumbre que invadió las almas de los protagonistas de la tragedia, esa misma sensación quería reflejar el director en pantalla. Llevar a los personajes por un laberinto que el público debía descifrar, interpretar: “Incluso nosotros, es decir, la cámara también está un poco como ellos, tratando de entender ese presente tan traumático. Creo que para muchos de los actores y el equipo fue duro estar un par de meses fuera de casa,  lejos de sus familiares y afectos. El llano es cruel y hermoso y estas dos fuerzas están en constante diálogo. No es fácil si no logras hacer las paces con él. Personalmente es uno de los lugares que más me gustan”.

Más que retratar lo sucedido en el momento de la masacre y después de ella, El Amparo busca mostrar el lado humano de los sobrevivientes. De los involucrados directa o indirectamente, en cómo estos asesinatos son capaces de convulsionar un pueblo aparentemente calmo.

“Irnos por ese lado tan humano, le permitió a la historia tocar otro tópico importante: la impunidad y la corrupción imperante en nuestro sistema. Esto no es exclusivo de un gobierno en particular pues nos atraviesa de palmo a palmo, hay un sistema que no funciona pero que el poder, sea cual sea el gobierno de turno, póngale el color que quiera, lo alimenta (…) Es parte de nuestra historia reciente, una de esas páginas negras o zonas oscuras donde nadie (ningún gobierno) en 28 años ha querido poner un poco de claridad para establecer responsabilidades, no sólo materiales, sino intelectuales. Es un evento que desde chamos llevamos en la piel muchos venezolanos, una de las muchas heridas sin curar”.

Experiencia en festivales internacionales

- El Amparo se alzó con el Premio del Público del Festival de Biarritz, en Francia. ¿Qué sentiste al escuchar la voz que daba por ganadora esta película?

Estaba muy "despabilado" y sin mucha ilusión de premio alguno, pese a que era increíble como la gente recibía la historia. Tras cada proyección,  siempre había un conversatorio  y la gente pues se emocionaba realmente. El día de la ceremonia llegué retrasado y no me pude sentar con mis compañeros, así que estaba un poco lejos de todo aquello. Además, todo era en francés, apenas pillé la movida del premio porque proyectaron el afiche y obvio, entendí que habíamos ganado el premio del público. Eso nos llena de mucha emoción porque la película se hizo para el público, se que suena gastado decirlo, pero nos lo propusimos de todo corazón.

Abrimos el Latin American Film Festival en Washington, Meryland, era la primera vez que la confrontábamos con el público, Rubén Sierra, uno de los productores, junto con Nella Illas, estaba conmigo y nos sorprendió mucho la interacción que parte del público tenía con la historia, al punto tal que le hablaban a los personajes y hasta aplaudieron a uno de ellos al final de una de las escenas. Ambos estábamos un poco nerviosos y emocionados.

- ¿Qué tal la experiencia en San Sebastián?

Habíamos estado el año anterior (2015) en Cine en Construcción, que es una sección para películas que aún están en sus procesos finales y donde las proyecciones se hacen para personas de la industria cinematográfica, con el fin de premiar con todos los procesos de posproducción a la película ganadora. Luego nos tocó regresar, esta vez a la sección de Horizontes Latinos y pues, lo mismo, la gente sale conmovida de la sala, nos fue muy muy bien.

Reconocimientos alcanzados

Mostra de Sao Paulo

Mejor película y Mejor guión

Festival de Biarritz

Premio del público

Bogota International Film Festival

Premio del público

Rober Calzadilla y Karin Valecillos

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