Revelan las palizas que Mayweather le daba a su exmujer

Un periódico inglés publicó el fragmento de un libro que la expareja del boxeador escribía.

Por:  Agencias

Josie Harris, exesposa de Floyd Mayweather y quien fue encontrada muerta el pasado 9 de marzo a las afueras de su casa dentro de su vehículo, estaba escribiendo un libro en el que narró los episodios de violencia doméstica que vivió junto al exboxeador estadounidense. 

El periódico inglés The Sun hizo público un fragmento de una de las narraciones sobre los ataques que sufrió Harris mientras vivía con el pugilista. Una de las amigas de Josie fue la encargada de revelar dicho texto. "Ella merece que escuchen su voz".

La ex de Mayweather relató cómo iniciaron los episodios de violencia cuando ella tenía 16 años, pero el incidente más grave ocurrió en el 2010, cuando 'Money' fue a parar a la cárcel tras ser encontrado culpable de violencia doméstica al darle una golpiza que "casi la mata" delante de sus tres hijos de 7, 9 y 11 años.

La consecuencias fueron una sentencia de 90 días en la cárcel para Floyd. En aquella ocasión, la esposa de Mayweather afirmó que el enojo del expugilista se había desatado porque supuestamente Harris se había visto con otro hombre.

Este es el fragmento completo del libro en el que Harris habla de la paliza:

“Mis ojos se abrieron al sonido de mis propios gritos. El dolor me atravesó el cráneo cuando levanté la vista y vi a Floyd. Él sostenía la parte de atrás de mi cabello, parándose sobre mí con una mano, golpeando la parte de atrás de mi cabeza con la otra, arrastrándome fuera del sofá y tirando de mí por toda la habitación. Los muebles en la sala de estar cayeron después de lanzarme como una muñeca de trapo. 'Floyd, escucha a tus hijos. Estás haciendo esto frente a tus hijos'. Me estremecí ante el dolor agonizante que sentía en mi cabeza y grité nuevamente hasta que me dejó ir. Antes de que pudiera decir algo, Floyd volvió a apretarme el cabello y me golpeó la nuca. Estaba decidido a darme una lección. Podía verlo en sus ojos. Cuando me senté, me agarró del brazo y me lo retorció a la espalda. Abrí los ojos cuando él agarró mi cabello nuevamente. Sentí que me estaba sacando el cuero cabelludo del cráneo. Me puse ambas manos en el pelo, tratando de aliviar el dolor”.

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