Lejos del 'jogo bonito', el Brasil de Neymar lucha por defender el legado de Pelé

Pelé conquistó en compañía de prodigios como Vavá, Zagallo, Didí, Rivelino, Tostao, Gilmar, Garrincha, entre otros. El resultado, tres Copa del Mundo: 1958, 1962 y la de 1970, considerada por muchos como la mejor selección en la historia de los mundiales.

Por:  AFP

Para ser rey hay que tener corona mundial y la 'Selecao' de Neymar aún no conoce esas lujosas diademas. Lejos del 'jogo bonito' que graduó a Brasil como potencia mundial, la nueva camada lucha por estar a la altura de los equipos que el cumpleañero Pelé inmortalizó hace medio siglo.

La 'Canarinha' de Neymar y compañía empezó un camino de reconstrucción después de aquel escandaloso 7-1 ante Alemania en el Mundial de 2014 que sonrojó a Pelé, el mejor jugador del siglo XX según la FIFA y que cumplió 80 años el este viernes 23 de octubre. 

La vergüenza que sintió "O Rei" no fue menor, pues la consideró aún peor que el Maracanazo. Palabras mayores para un hombre que cuenta que aquella derrota contra Uruguay, en la final de la Copa Mundo-1950, en Rio de Janeiro, hizo llorar a su padre y lo motivó a él a ganar un Mundial para consolarlo. Al final le obsequió tres de los cinco que tiene Brasil.

"Brasil siempre va a tener una selección importante, una selección fuerte. Y Neymar a mí me parece un crac", dice a la AFP Jorge Barraza, columnista de numerosos diarios latinoamericanos y autor del libro Fútbol de ayer y de hoy.

"Pero el fútbol brasileño dista mucho de lo que fue en la época de Pelé (...) Se perdió el 'jogo bonito'", agrega.

La marca registrada del fútbol en Brasil se patentó cuando "O Rei" jugaba en el Santos y en la selección de finales de los 50 hasta  1970. Era posesión, como el Barcelona de Guardiola, con una contundencia letal, como el Liverpool de Klopp. 

"Era un juego de preciosismo pero con contundencia. Te goleaba. Toque y toque y llegada, y fútbol ofensivo. Era una cosa espectacular", recuerda Barraza.

Pelé lideró aquella sinfónica en la que tocaron, en distintos momentos, prodigios como Vavá, Zagallo, Didí, Rivelino, Tostao, Gilmar, Garrincha, Nilton, Jairzinho o Carlos Alberto. El resultado, tres Copa del Mundo: 1958, 1962 y la de 1970, considerada por muchos como la mejor selección en la historia de los mundiales.

"Todos los clubes en esa época tenían cinco o seis cracs. En las selecciones brasileñas no sabías a quién poner", apunta Barraza. "Ahora no hay esa abundancia de jugadores buenos que había antes en Brasil, hay buenos, pero no como había antes".

Pérdida del ADN 

La 'Canarinha' de Neymar no invita a bailar pero se aseguró el dominio sudamericano al ganar la Copa América-2019, el primer triunfo de la selección de mayores desde la Copa Confederaciones-2013. Ambas competiciones se disputaron en Brasil.

Algunos brasileños la llaman "chata", aburrida, pero aún así mira desde uno o dos escalones arriba a sus pares regionales, que no la vencen oficialmente desde junio de 2016 (Perú 1-0).

Sin embargo, ha sabido salir a flote a base de unir talentos como Neymar, Roberto Firmino, Casemiro, Philippe Coutinho, Thiago Silva o Richarlison con la conducción de Tite, el hombre a cargo de conducir la reconstrucción tras la debacle de Belo Horizonte en 2014 y la Copa América-2016, en la que quedaron eliminados en la fase de grupos.

El de Tite es un combinado bien diferente al que obtuvo el Mundial de Corea y Japón-2002, el último en las vitrinas brasileñas, con magos como Ronaldo, Ronaldinho, Cafú, Roberto Carlos o Rivaldo.

"Tite está atento a los nuevos tiempos. El entrenador va a necesitar de sabiduría y de ayuda", escribió Tostao, ahora convertido en comentarista, en el diario Folha de Sao Paulo. "No basta saber, es necesario saber hacer y observar bien".

La 'verdeamarela' actual tiene un poderío ofensivo y una solidez defensiva que le permiten batirse sin complejos con las selecciones europeas, en momentos en que los equipos del Viejo Continente dominan el balompié. 

Pero lo hace con una fórmula más cercana a Europa que a las raíces sudamericanas de picardía, potrero y gambeta: vértigo, presión alta, lo colectivo por encima de lo individual. El 'jogo bonito' forjaba equipazos a partir de grandes individualidades.

A diferencia de la época de Pelé, en la que los futbolistas de la región se consagraban en sus tierras, ahora cruzan el Atlántico de muy jóvenes, y acogen las enseñanzas y necesidades de un fútbol tradicionalmente opuesto al del sur de América.

"Los chicos jóvenes no vieron jugar el 'jogo bonito', no vieron el verdadero 'jogo bonito' que hacía Brasil, y nadie puede imitar lo que no vio", concluye Barraza. "Ese es el problema".

El camino a Catar-2022 irá dilucidando la altura histórica de Neymar y los suyos. Pase lo que pase, Pelé los mira desde el trono.

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