Publicidad
¡Los eternos reclamos!

06:08 AM 01/12/2019

Varias generaciones de periodistas, varios jefes de información, varias juntas directivas de PANORAMA vieron cómo pasaban los años, cambiaban los gobiernos, mejoraba la tecnología, creían las generaciones y a viejos reclamos del Zulia jamás se les hizo justicia.


Si la hemeroteca de PANORAMA hablara sobre el número de veces que desde esta Sala de Redacción se escribió o se reclamó o se exigió una segunda vía sobre el Lago de Maracaibo, habríamos podido edificarla, al menos en papel. Desde la misma inauguración del Puente Rafael Urdaneta se proyectó que no mucho tiempo después el Zulia necesitaría una vía alterna, pero 60 años más tarde, la petición quedó solo en un proyecto del que   se ha avanzado un 1%.


La vía alterna al Puente fue como una muletilla que en PANORAMA se usaba un día sí y otro también para reclamar la necesidad de mayor conexión con el centro del país, siendo que era este el estado de mayor producción agrícola y pecuaria del país. Fue solo en el 2006 cuando en su campaña por la reelección el presidente Hugo Chávez anunció que el proyecto, el nombre, la empresa y los recursos para el segundo puente sobre el Lago existían: el Puente Nigale.


Sin embargo, cuando en el 2008 llegó la crisis financiera internacional, los precios de crudo se desplomaron, el envión en obras de ingeniería fue detenido y el mismísimo ministro encargado para entonces, Diosdado Cabello, reconoció que la obra debía colocarse en pausa por la falta de recursos, pero en 2010 asignó recursos y así sucesivamente quienes le sucedieron en el cargo y hasta el sol de hoy, en la inexistente obra se ha invertido más de lo realmente necesario para tenerla ya lista. 


Pero mientras todo esto ocurría los zulianos vieron con envidia --no tan sana-- que en el Orinoco no solo le levantó el segundo puente, sino que el tercero, aún con los retrasos y las irregularidades administrativas de rigor, va ya en un 60%.


El Aula Magna


Tan vieja como la petición de un nuevo Puente  es casi el clamor por la conclusión del Aula Magna de la Universidad del Zulia. Al menos tres generaciones han concluido todos sus ciclos de estudio soñando con recibir ellos, o sus hijos o sus nietos, el título en el espacio adeudado a los zulianos.


En los '70 se ideó, en los '80 comenzó a proyectarse, en los '90 se edificaron las primeras bases, en la década inicial del 2000 no se avanzó en nada, y solo en la segunda década se dio un nuevo envión para otra vez paralizar los trabajos. Es así como, promociones entran y promociones egresan, y el Aula Magna sigue sin concluirse.


El saneamiento del Lago


La más costosa y vergonzosa deuda del país con el Zulia no es las obras que no ha construido para sus habitantes, no. La mayor deuda que el país, sus gobiernos, sus autoridades y su sociedad civil tienen con el Zulia es la desidia con la que ha tratado a su Lago. Una contaminante actividad petrolera por más de 100 años y una caótica disposición de las aguas servidas han contribuido a la gigantesca contaminación del Lago, avanzando cada vez más su proceso de eutrofización (ausencia de oxígeno) del hermoso estuario, que podría ser (como de hecho fue siempre) fuente de vida, de comunicación y de entretenimiento de los zulianos.


Gaitas, oraciones, campañas, de todo se ha dicho y hecho para que los principales responsables cumplan con su deuda ambiental e intenten al menos devolverle vida al Lago, y nada ha sido exitoso en la misión. El Lago muere de mengua a la vista de todos y nadie se conduele del pobre.


Su casco histórico y el "Granada"


Rescatar la colorida memoria arquitectónica del Zulia, y de Maracaibo particularmente, también ocupó kilómetros de titulares y centímetros por columna en PANORAMA. La demolición de El Saladillo se convirtió en un punto de honor para evitar que el resto de la identidad local se hiciera ruinas. Con la pulcra excepción del rescate del viejo mercado, por empeño y esfuerzo de la escultora "caracucha" Lía Bermúdez, devenido en Centro de Arte (hoy bastante maltrecho luego de la intervención oficial al espacio), el Teatro Baralt, también gracias a la insistencia de la Universidad del Zulia, y el reflotamiento del Las Laras como parte del proyecto cultura de Pdvsa La Estancia, el resto de los espacios no ha corrido con la misma suerte.


El viejo hotel Granada, sigue allí, como un monumento al abandono. Ni lo salvan ni lo derriban, es como un empeño es exhibir las ruinas. Otro tanto ocurre con las viejas casas de  Santa Lucía (El Empedrao) que terminan cediendo al paso de los años sin que haya una intervención oficial para evitarlo. El casco histórico, la vieja Plaza Baralt y el Malecón esperan porque les devuelvan la mágica alegría que les convirtió en ícono y referencia de la ciudad-puerto, espacios-memoria que deben preservarse para futuras generaciones. Quizás hasta se emocionen y vean que es posible adecentar el centro de la ciudad y regalarle a Maracaibo una rambla para volver la mirada al Lago.
¡Que así sea!