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¡El último ejemplar!

06:07 AM 01/12/2019

Procesada la dura realidad de que el papel se había agotado y que había que despedirse del escenario impreso, no quedaba espacio para otra cosa más regalarle a nuestros asiduos lectores una edición de despedida.

Prepararla costó, literalmente, lágrimas, sudor y dolor. ¿Su concepto? Intentar recoger más de un siglo de historia periodística en cuatro cuerpos y 32 páginas… ¡vaya aspiración!

Diseño, selección ... páginas. La Mesa de Edición planteó los temas. El trabajo debió pensarse y realizarse con el reloj de arena corriendo, como si de un ¡EXTRA! se tratara.

Nos propusimos recoger las impresiones de personalidades de todos los ámbitos con su mensaje de aliento al periódico, al Zulia y al periodismo.

Buscamos con cuidado las Portadas para el recuerdo. Las grandes entrevistas, los reportajes inolvidables, los mejores A fondo …, las fotografías, las infografías, todo debía resumirse para que la memoria no olvidara el olor a la tinta y de las grandes noticias.

Como en la vieja escuela, en una libreta se idearon varias versiones de primera: algo estaba claro, ese día PANORAMA renunciaba a informar otra cosa más que su despedida. 

Escoger el título significó otro ejercicio importante: se trataba de una despedida, pero sin duda con una esperanza implícita, el retorno. ¡Hasta pronto! resultó el ganador. Cumplía con ambas premisas, además era la delicia del departamento de diseño que podía darle cuerpo y puntaje a la expresión.

La fotografía fue quizás la misión más importante. La primera idea era hacerlo frente a nuestra rotativa, del sitio que realmente deseábamos decirle ¡Hasta Pronto! Pero decidimos probar suerte en la emblemática fuente del edificio. Todos los departamentos, todos los empleados, toda la familia PANORAMA. Y por supuesto la luz y la esperanza captadas desde allí resultaron más atractivas.


Definidos todos los contenidos internos, el diseño de cada página, las voces de todas las personalidades, concluido el editorial, revisadas las leyendas, ordenados los navegadores, solo quedaba un reto más: los tiempos de entrega.


La edición debía circular temprano porque la flota de vehículos para la distribución ya sufría los embates de la crisis de la gasolina en la ciudad  y además los cortes eléctricos afectaban el horario de impresión. Ese monumental esfuerzo de síntesis histórica debía además entregarse en tiempo récord.


¡Y así fue! Nunca en una Sala de Redacción, para una noticia tan desalentadora, tantos periodistas se empeñaron en sacar adelante. No hubo página o texto, o imagen o breve que no contara con dos y tres miradas. No hubo tiempo para cochino, solo para cumplir con el último gran compromiso con producción, ese departamento con el que generalmente batallábamos en guerras interminables, ese día, el último, no hubo quejas ni reclamos.

Redacción, Producción, Comerciales, todos los departamentos cumplieron. 


Al finalizar la impresión, y agotarse la edición, quedó entonces el sabor del deber cumplido y la sensación de que nuevos retos debían ser asumidos para seguir en la tarea de llevarles, como siempre, las últimas de hoy.