Video/ “Consagramos el Zulia a la Chinita para que esta pandemia sea desterrada del mundo” 

Arzobispo Azuaje: “La Virgen--ante esta súplica--  acompaña y consuela cumpliendo su misión: Llevarnos a su hijo Jesucristo. Nos sigue diciendo como en las Bodas de Caná: ‘Hagan lo que Él les diga”.

Por:  Ítala Liendo Luzardo

Una especial consagración del pueblo zuliano a su Patrona, la Virgen de Chiquinquirá, realizó la mañana de este sábado 11 de abril el arzobispo de Maracaibo, monseñor José Luis Azuaje.

“Hoy consagramos a la Virgen María, mujer sufrida  y esperanzada, al pueblo zuliano para que destierre esta pandemia de nuestro suelo y del mundo entero”.

La ceremonia comenzó con la Bajada del Retablo de su nicho. En representación de la Sociedad Religiosa Servidores de María lo hicieron su presidente, Irrasgui Padrón, y Ángel Fuentes. Ellos pasaron la sagrada Tablita a manos del arzobispo y del párroco rector de la Basílica Santuario, Nedward Andrade, quienes oraron varios minutos ante la Chinita, quien bendice a eta tierra desde hace 310 años.

Luego, bajo los acordes del himno chiquinquireño, según lo recogido por la señal de Nctv, los servidores Padrón, Leomar Ugarte, Eduardo Labarca y Alexander Araujo trasladaron la Reliquia hasta el pórtico de su templo, donde aguardaba por Ella la imagen de Cristo crucificado.

Una plazoleta de San Juan de Dios en silencio la recibió… lejos de aquel escenario que cada octubre se ve cuando la Chinita Baja de su camerín. Lucía vacía por disposiciones sanitarias para evitar la propagación del Covid-19. Pero, a la vez, en esa plaza estaban online sus feligreses con oraciones y gaitas que en su honor se cantan.

El traslado culminó. Llegó la Chinita a las puertas de la Casa de Todos como un gesto de compañía al pueblo, que le pide su protección e implora su intercesión para obtener las bendiciones del cielo.

Monseñor Azuaje inició la homilía leyendo el Evangelio de San Juan.

“Sentir el amor de la madre es un privilegio no merecido porque nadie planificó nacer de esta o de aquella mujer, sino por puro amor de Dios y libertad de la naturaleza (…)

Así ha sucedido en nosotros y la Virgen María. Jesús dijo a Juan: “Ahí tienes a tu madre”. Se nos ha dado por pura voluntad de Jesús al decirle eso a su discípulo Juan (…)

Jesús nos  dio a su Madre en circunstancias particulares, dolorosas. Él estaba agonizando, crucificado  en el Madero, después de una dolorosa Pasión. Y junto a Él estaba María. La Virgen, al pie de la Cruz, sufría dolores más agudos que los de parto, porque esos son de gozo y dan vida; los de la Cruz  claman justicia ante el asesinato de un hijo inocente”.

María, explicó el arzobispo, aprendió a ser madre de la Iglesia  y madre nuestra desde el dolor, desde el sufrimiento al ver morir a su hijo como si fuera un bandido. También es madre desde una entrega: Ahí tienes a tu madre”.

Según monseñor, quien preside la Conferencia Episcopal Venezolana, “hoy, ante esta pandemia y la falta de tantos recursos económicos recibimos a la madre para que nos consuele, acompaña y da esperanza. María es la artífice de toda esperanza, pues  confió plenamente en las palabras de su hijo: Resucitaré a los tres días”.

Hoy consagramos a Maria, mujer sufrida  y esperanzada, al pueblo zuliano para que destierre esta pandemia de nuestro suelo y del mundo. Ella  es la Chinita, la morenita consentida del zuliano, que con devoción acude a pedir su intercesión”.

“Pedimos también por quien cuida de los enfermos, médicos, enfermeros, enfermeras, personal de ambulancia, voluntarios y personal de los organismos del Estado. Lo dan todo y ponen en riesgo su salud”.

“La Chinita --ante esta súplica-- nos mira con maternal ternura. No solo mira;  acompaña y consuela cumpliendo su misión: Llevarnos a su hijo Jesucristo. Nos sigue diciendo como en las Bodas de Caná: ‘Hagan lo que Él les diga”.

“Que la Chinita interceda y se vea librado  el mundo de esta pandemia y de todos los males que aquejan al pueblo”.

El prelado invitó “a orar por el pueblo venezolano y especialmente por el estado Zulia para que el Señor tenga piedad de todos nosotros. Queremos incluir al mundo entero a la necesidad de salud de este planeta para tener concordia y mucha esperanza especialmente en la Resurrección del Señor”.

Dijo: "Que Dios mire con ojos serenos a Venezuela y envíe sus bendiciones para que la pandemia acabe. La fuerza de la tempestad no la desborde, ni la sequía la debilite. Amén”.


Consagración del Zulia a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá

Oh María del Rosario de Chiquinquirá, Madre nuestra, te ofrecemos y consagramos nuestras mentes, nuestros corazones y nuestra voluntad, todo cuanto somos y cuanto tenemos, todos nuestros deseos y pensamientos, así como nuestras debilidades y flaquezas.

Cuídanos, defiéndenos, guárdanos y santifícanos como hijos tuyos, para que, desde tu corazón inmaculado, podamos contemplar y adorar de mejor manera a tu Hijo Jesucristo, Nuestro Señor. Madre de Dios y de este pueblo, Tú que eres esperanza y protección de quien te invoca, líbranos del grave peso de nuestros pecados y cúbrenos con tu sagrado manto. Oh Madre amorosa, danos un corazón transformado y arrepentido.

Purísima Reina, esperanza de quien viene a Ti, puerto seguro de los navegantes en medio de tempestuosos mares, invoca con tus súplicas sobre nosotros el perdón y la compasión de tu Hijo, Rey de Misericordia y de Paz.

Nosotros por nuestra parte prometemos honrarte, venerarte, y proclamar las maravillas que Dios ha hecho en ti, enseñando a tus hijos a crecer en tu amor y devoción.

Desde esta región zuliana que consagramos a Ti, Santa María de Chiquinquirá, prometemos ser fieles al Evangelio de tu Hijo, Tú que quisiste formar parte de este noble pueblo que en la vida y en la muerte, ama, lucha, canta y ora, cuando hace más de trescientos años te diste a conocer en las riberas de nuestro Lago.

Queremos, Virgen Santísima, unirnos más como hermanos en la fe y en el amor a Cristo para crecer en santidad y en el servicio a la santa Iglesia, siendo promotores de paz en estos momentos difíciles que atraviesa nuestra nación y toda la humanidad a causa de la pandemia".

Ayúdanos a reconocernos como hermanos y a trabajar por la concordia, la justicia y el bienestar de nuestro pueblo. Líbranos por tu intercesión de todo mal, obtennos la salud física y espiritual, que tanto necesitamos en estos momentos. En tus manos nos colocamos, Oh Madre Clemente y Pía, escucha nuestros clamores, para que se haga la voluntad de Dios en nuestra vida. ¡Amén!".

Finalizada la consagración se rezó el Padrenuestro, las campanas de la Basílica saludaron a la Virgen y monseñor colocó frente al Retablo una rosa blanca.

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