Salud para el país y el mundo: así ruega la Basílica este Domingo de Ramos

Párroco Nedward Andrade: Aunque no hemos bendecido ramos, estamos llamados a ser esos ramos espirituales y que cada alma, agitada en la fe, sea la que reciba a Jesús en Jerusalén.

Una Basílica de Chiquinquirá-- cerrada por prevención en tiempos de pandemia-- fue el centro de la mirada de más de 1.300 feligreses que siguieron, en directo, por Live Instagram la transmisión de la misa del Domingo de Ramos, que encabezó el párroco Nedward Andrade.

La celebración comenzó a las 10:00 am de este 5 de abril, bajo los acordes musicales de Armando Paz, servidor de María.

Fue una misa inédita no solo en ese santuario. Ningún templo en el mundo acogió a los fieles para la tradicional bendición de ramos. Pero, al igual que todas las celebraciones que dieron inicio a la Semana Mayor, estuvo cargada de fe. No hubo quien no rezara por el fin de esta emergencia sanitaria que ha apagado más de 65 mil vidas en el mundo.

Las lecturas de la misa las hizo el presidente de la Sociedad Religiosa Servidores de María, Irrasgui Padrón, bajo la guía del monitor Eduardo Labarca, coordinador del Consejo Pastoral y también miembro de ese ‘Ejército de paz’ que acompaña a la Chinita desde 1901.

“Desde nuestra Basílica Santuario estamos pidiendo al médico de nuestras almas, que por intercesión de la Virgen de Chiquinquirá, se obtenga salud para el Zulia, para Venezuela y  el mundo entero”, dijo el presbítero Andrade.

Recordó que “desde lo más profundo de nuestro ser estamos llamados a ser una extensión para que cada una de nuestras casas sea una iglesia doméstica, donde podamos   encender la esperanza que solo no viene de Dios Padre y de Jesús”.

Sintiéndose cerca de esos más de 1.300 seguidores, solo en Instagram, pero que sumarían otros tantos que lo escucharon a través de la radio, el párroco rector de la Basílica dijo: “Hoy en esta celebración no hemos tenido la acostumbrada bendición de los ramos, que recuerda la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Pero ese Mesías sigue viniendo cargado de una gran fuerza interior y de un gran amor… su  total entrega va a quedar manifestada solemnemente en la Cruz (…).

Aunque no hemos bendecido nuestros ramos, cada uno de nosotros estamos llamados a ser esos ramos espirituales y que cada alma, agitada en la fe, sea la que reciba a Jesús en Jerusalén, pero conscientes de que Él tendrá que morir para que nosotros podamos obtener la salvación.

Estamos llamados a permanecer unidos al Señor en la fe, unidos en las pruebas difíciles, como  lo es esta terrible pandemia (del Covid-19). Él asumió todo nuestro sufrimiento y nos hizo saber que junto a Él siempre tendremos vida nueva y salvación.

Andrade: Pidámosle a la Chinita: ‘Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos’,  para obtener de Jesúsla salud espiritual y física que estamos solicitando para el mundo entero.

Esta celebración nos apertura la Semana Mayor, distinta sí para el mundo entero, pero recordemos que los cristianos estamos llamados a ser fuertes y a dar testimonio de nuestra fe en momentos de dificultad”.

En la Cuaresma –continuó Andrade—“nos preparamos para dar testimonio de una vida de paciencia, humildad y caridad para encontrarnos con Dios, con nos nuestra familia. Que este inicio de Semana Mayor, que tendrá su momento culmen en el Triduo Pascual-- nos permita renovar nuestra  fe.

Pidámosle a la Chinita, a quien llamamos Campeona de la Salud: ‘Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos’,  para obtener de Jesúsla salud espiritual y física que estamos solicitando para el mundo entero.

Imploremos a quien tiene todo el poder para que escuche nuestras humildes peticiones… Reavivemos nuestra fe bautismal y nuestra pertenencia a la Iglesia católica.

Dios está con nosotros y tenemos una Madre buena, llenémonos de esperanza”, invitó el párroco Nedward Andrade desde la Basílica.

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