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Ciudad
11:04 AM / 30/05/2019
Reportaje // Machiques, de pujante ganadería a fundos clausurados por robo de 7.000 cabezas de ganado (FOTOS)
Adriana González
José Núñez
José Núñez

De unos 300 productores agropecuarios afiliados a la Asociación de Ganaderos de Machiques (Gadema), el 70% de ellos está afectado por un intenso abigeato (robo de ganado) que, durante tres años consecutivos, ha cobrado un saldo de 7.000 reses en la entidad.

Paúl Márquez, presidente de Gadema, aseguró que las bandas delictivas que incurren en estos actos vandálicos están "completamente identificadas" y que la información de estos, reposan en los archivos de los cuerpos de seguridad del estado y del municipio, puesto que "están reseñados desde hace tiempo".

"Si hacen un investigación perfectamente identificada con nombres o apellidos. Hay venezolanos y también hay colombianos involucrados", destacó Márquez, y resaltó que hay impunidad por parte de los funcionarios en torno a las múltiples denuncias, ya que han sido ignoradas, lo que ha traído como consecuencia que se desatara "la actual oleada de robos, porque saben que no les va a pasar nada".

El directivo hizo un llamado de atención. "Esta situación es para encender las alarmas de lo que pasa no solo en el municipio, sino en el estado y a escala nacional", advirtió.

Como resultado de este creciente robo de ganado, PANORAMA pudo constatar, junto a ganaderos de Gadema y representantes de otras cámaras agropecuarias afiliadas a Fedecámaras Zulia, el estado de dos ejemplos de las cuantiosas fincas clausuradas en las zonas más afectadas, ubicadas en las áreas colindantes de Machiques con los asentamientos indígenas Toromo y Tokuko.

Hacienda El Porvenir

Para ingresar a la hacienda El Porvenir se debe atravesar un tramo tan extenso como peligroso en su vialidad. Un casi interminable viaje que su propietario, Luis Torre, no transitaba desde hace año y medio atrás, cuando debió desalojar el fundo, ante las constantes irrumpidas de indígenas yukpa y colombianos que, según relató, entraban armados y dispuestos a tomar a la fuerza el ganado.

Unas 600 hectáreas abarca la demarcación de Torre, hoy abandonada. La carretera, profundamente dañada, hace difícil el acceso a El Porvenir. Los meses sin mantenimiento, las lluvias y el sol, imposibilitaron las vías. Sin embargo, la perseverancia del hacendado guió a los periodistas hasta encontrarse con un escenario que no frecuentaba: su propiedad, reducida a escombros.

Las cercas fueron violentadas por los grupos armados.

Restos de cráneos vacunos aún permanecían en el suelo de la vaquera. El constante robo y la falta de mano de obra pasaron factura a las zonas de ordeño. Desde los transformadores eléctricos, hasta maquinaria robaron. Ni las láminas de zinc quedaron en el sitio. La casa, totalmente desvalijada, daba fe de la devastación que vive el campo zuliano.

Según estimaciones de Torre, los daños en el predio suman los 2,3 millones de dólares. Una pujante producción de 1.200 litros diarios de leche y la matanza de 30 o 40 novillos mensuales, se redujo a la nada y en cero quedó la nómina de 30 empleados que se lucraban en las labores de la ganadería.

Inutilizada quedó la infraestructura de "El Porvenir". Vaqueras, dormitorios de obreros y hasta la casa de la familia Torre fue totalmente desvalijada.

"Antes de comenzar el robo, fueron robándose los alambres de los linderos, kilómetro y medio antes de llegar a la hacienda. La última vez que llegaron, en su mayoría yukpas, aunque habían también colombianos, se llevaron 500 reses. Hemos formulado muchas denuncias, pero no han sido escuchadas, hoy mi finca está cerrada, tuve que ubicarme en una más pequeña para defenderme, porque me quitaron todo. Aquí estamos, con las botas puestas (...)", comentó Torre, con voz temblorosa, mientras sus ojos se humedecían al presenciar el desmantelamiento de 15 años de esfuerzo y trabajo.

"Ya nos venían acosando. En el Cicpc, Guardia Nacional, hasta en la Fiscalía puse denuncias. Sin embargo, hay un desmantelamiento total, y no hemos venido más por el peligro que corre nuestra vida, con amenazas que me han dejado. (...) Hubo un robo en el que las autoridades vieron a los yukpas llevándose el ganado pero dijeron que no podían intervenir, porque los yukpas eran intocables", añadió Torre.

Restos de vacas descuartizadas en el sitio aún reposan entre las
desmanteladas vaqueras de El Porvenir.

El propietario afectado indicó que "todo el ganado que ha salido, ha llegado a Colombia. En dos días, ellos se trasladan hasta allá, caminando. Las reses que no soportan el viaje, quedan rezagadas", sentenció.

No solo hurtaron cabezas de ganado, también causaron destrozos
en la casa de la familia Torre. 

Hacienda El Paraíso

En ruinas quedó la herencia familiar de Pamela Romero, unas 200 hectáreas de la hacienda El Paraíso, luego que hace un mes la inseguridad, así como la falta de acción por parte de los cuerpos de seguridad, obligara a Romero a clausurar la actividad agropecuaria en el campo.

Un mes atrás, la familia Romero debió abandonar la hacienda El Paraíso, por los constantes robos de reses y de equipos.

En tres ocasiones, los robos fueron escalando hasta que en abril tomaran la decisión de no volver. "Todo fue progresivo. La primera vez, no pude identificar a quienes cometieron el robo, presumo que fueron bandas delictivas porque se llevaron alrededor de 300 kilogramos de queso. Luego, en marzo, unos 30 yukpas irrumpieron aquí, armados y sometieron al encargado, así como a los sabaneros, para que ubicaran a todo el ganado", contó Romero.

"Llegaron a las 12:00 am y estuvieron hasta las 3:00 am en el proceso de robo, y les decían al encargado y a los demás obreros que se apuraran, porque ellos medían bien el tiempo, ya que después de las 3:00 am no les daba chance de llegar a donde iban a trasladarse, a Colombia", relató la propietaria.

Al hacer la denuncia, Romero contó que los guardias del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro de la Guardia Nacional Bolivariana (Conas - GNB), "nos dijeron que no podíamos hacer nada, porque ellos eran patrimonio cultural y que ellos no podían hacerle absolutamente nada, que eran órdenes de arriba". 

La maleza comenzó a enredarse entre las maquinarias, tras la paralización total de "El Paraíso", tras continuos robos.

El tercer evento, que marcó la salida final del fundo, tuvo características similares. "Un grupo de cantidad parecida, de unos 40 yukpas, intentaron entrar, pero solamente pudieron llevarse todas las reses, porque la noche estaba muy oscura y los animales no querían caminar. Se llevaron aproximadamente 200 animales. Allí fue que de verdad dijimos que no podíamos continuar aquí", explicó la joven.

Después de la división de hectáreas entre los hermanos Romero, la hacienda estuvo produciendo 500 litros de leche. Más 60 años de trayectoria ininterrumpida tenía El Paraíso, hasta que esta oleada de actos vandálicos presionaran su clausura. Unos 80.000 y 100.000 dólares es el cuantioso saldo que deja las pérdidas por robo e inoperatividad.

La casa de los Romero fue forzosamente abandonada. Sus propietarios esperan retornar cuando la situación mejore en el campo.

Yukpas, ¿intocables?

Alfonso Chacín, abogado y ganadero en el sector Tokuko, una de las zonas más álgidas del problema, aseguró que este se agudizó luego de la demarcación de los territorios indígenas de esta etnia. 

"Primero ocurrió una demarcación indígena, que según el Art. 119 de la Constitución nacional, lo que mandaba era a demarcar los territorios que ancestralmente y tradicionalmente ocupaban los indígenas, pero fue aprovechado por el Gobierno en sus políticas, para desalojar a los que en realidad no estaban entre estos territorios, sino que eran sus vecinos de más de 100 años", refirió.

Chacín, denunció que "tomaron cerca de 600 unidades de producción que generaban cerca de 400.000 litros de leche al día, yo fui abogado de muchos de los productores agropecuarios. Hubo unas 562 oposiciones y no fueron oídas, fueron desalojados de las fincas, que eran vecinas de estos territorios indígenas, y que ahora son víctimas de estas acciones vandálicas de algunos sectores indígenas, entendiendo que no son todos, pues hay yukpas trabajadores y que no están de acuerdo con estas prácticas, llevando la misma carga que todos, sin electricidad, sin combustible, llevando una labor agrícola bastante difícil".

Además, Chacín rechazó que "allí está actuando impunemente la FARC, el ELN y grupos vandálicos del territorio colombiano bien armados, y la excusa del sector que maneja la seguridad es que no van porque ahí hay una jurisdicción especial producto de la aplicación de la Ley orgánica de pueblos y comunidades indígenas, pero están utilizando también ese argumento tal como lo hicieron con el Art. 119 de la Constitución, que terminaron violándolo".

En tres años, el acumulado por robo de ganado es de 7.000 animales.

Otro aspecto resaltante, que colocó en contexto el abogado y ganadero afectado por robos en su hacienda, es que "también se está violentando el artículo 133 de la Ley orgánica de Pueblos y Comunidades Indígenas, que indica que cuando actúan 6 o más personas ya no es privativo de la autoridad tradicional indígena la aplicación de la jurisdicción aborigen, sino que tiene que pasar a la jurisdicción penal ordinaria, a las que tenemos acceso todos".

"La autoridad indígena no tiene el poder ni las armas, están armados estos grupos que están en territorio indígena, y el Cacique es casi de adorno porque no tienen policías, ejército, ni cuentan con unidades que conozcan las leyes indígenas para apoyarlos. Puede ser muy decente el Cacique pero no puede en contra, porque está rezagado por el armamento y la organización criminal de quienes actúan allí", agregó.

Por último, Chacín afirmó que el "ganado (robado) va a Colombia, la mayor parte al menos, y esto ha originado además un problema sanitario porque aquí porque no hay control de la fiebre actosa, y Colombia exporta carne al mundo y la están vetando porque los focos de fiebre han creado un problema en el pueblo y la ganadería colombiana".

 

Crisis en el campo

El 90 % de paralización del otrora más pujante sector agropecuario del estado Zulia, denunciado el pasado 23 de mayo por el presidente de Gadema, da un asomo a los venezolanos acerca del crítico estado de las condiciones productivas en las que están los ganaderos del municipio Machiques de Perijá.

De ese alarmante porcentaje, se desprende una serie de obstáculos que el gremio productor debe sortear para llevar adelante al escaso 10 % de rubros lácteos y cárnicos con que abastecen tanto a la región zuliana, como a otros estados del país, e incluso a la capital del país, la Gran Caracas.

La comercialización de la carne y de la leche perijanera se redujo un 70%, aseguró Paúl Márquez, en declaraciones a la prensa.

Paúl Márquez, presidente de Gadema, ofreciendo declaraciones a la prensa.

Cortes eléctricos diarios y constantes, que van desde las 2:00 pm a las 8:00 pm, y que se repiten nuevamente en la madrugada, de 2:00 am a 8:00 am, aunados a la escasez de combustible para surtir la maquinaria y también las plantas eléctricas, complican la refrigeración de la leche, el queso y la carne.

Con el recrudecimiento de la crisis eléctrica en el estado, desde el apagón general del pasado 7 de marzo, y las graves condiciones del campo zuliano, "golpeado" por una recia sequía y la imposibilidad del gremio ganadero para adquirir los insumos necesarios, creció exponencialmente la contracción productiva del sector.

Otros incidentes agravan esta situación. "La producción en este municipio ha venido en descenso desde los últimos años. Desde que se hizo la expropiación de 70 fincas en el pie de monte de la Sierra de Machiques, perdimos una producción de 100.000 litros de leche (diarios) y más de 6.000 animales al año a matadero, solamente en esas fincas, como consecuencia de los robos hemos perdido 7.000 reses en tres años, y una producción de 25.000 litros de leche diarios en las fincas que han sido blanco de esos robos, lo que significa 500.000 teteros de leche al día, para el consumo lechero del país. La producción  bajo un 60% y70%.

Escala el desabastecimiento de leche y carne

"Si nosotros, los productores de este municipio, que somos los principales colocadores de leche y carne en el mercado, no tenemos cómo trabajar, ni cómo llevar nuestra producción a las principales ciudades del país, llegará el momento en que no se conseguirá carne, leche, ni queso (...) Esta es una preocupación que tenemos en la Asociación de ganaderos, los integrantes de la sociedad civil, los comerciantes y todos los gremios que hacen vida en el Zulia. Prácticamente estamos paralizados por completo", sentenció Márquez.

Así, el presidente de Gadema deja claro un alarmante escenario: "Queremos advertir al país que, si no tenemos las condiciones básicas para trabajar,  lamentablemente la ciudad y muchas otras a las que abastecemos, dentro de poco, se van a quedar sin productos lácteos y sin carne"

Y recalcó: "Estamos haciendo todo el esfuerzo humanamente posible para llevar la producción a la grandes ciudades pero lamentablemente en estos momentos no podemos".

Los productores se reunieron en Gadema para buscar soluciones propias ante las deplorables condiciones de trabajo. 

Queso artesanal, la única salvación

El 90 % de la producción de leche en el municipio está paralizada. Ante las dificultades eléctricas, que obstaculizan el mantenimiento de la cadena de frío, la leche por sí sola como producto es casi imposible llevarla a su estado final de producción y colocación en el mercado, según refirieron los más de 300 afiliados a Gadema.

Es por esto que, para poder mantenerse a flote, los trabajadores del campo están reduciendo la creación de otros rubroos lácteos, como la leche fría, y derivados de esta como el queso mozarella y, el queso palmita zuliano, para reemplazarlos por el queso artesanal, también llamado queso "semanero".

Por sus características, este derivado lácteo resiste más ante la falta de refrigeración, y puede mantenerse en condiciones austeras. Su costo se ubica entre los 12.500 y 17.500 bolívares por kilogramo.

Caos por el combustible

Entre 7 y 9 dias deben invertir los ganaderos para surtirse de gasolina, habiendo casos en los que esta cifra escala a los 12 días de espera,denunciaron los hacendados.

"Eso limita  la producción de todo el mundo, aquí prácticamente nadie está trabajando (normalmente). Se dedican a adquirir combustible y es después de ello que puedes llegar a la finca, movilizar un flete de leche fría, buscar los quesos para llevarlos al mercado, pero al terminar ese proceso tienes que hacer la cola nuevamente. Es un tema que no nos permite trabajar como es debido. No hay enfriamiento de leche en las fincas, no tenemos combustible, no hallamos cómo trabajar", sentenció el presidente de Gadema.

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