Psicólogas ante manejo de crisis: Es importante no transmitirle temor a los niños

Expertas ofrecen recomendaciones sobre cómo sobrellevar la cuarentena en familia y en particular con los más pequeños.

Por:  M. Fuenmayor

Desde que el Zulia entró en cuarentena este lunes 16-M para frenar la propagación del nuevo coronavirus, muchos hogares en la región se han llenado de ansiedad, presión e incertidumbre sobre lo que sobrevendrá en los próximos días.

Aunque está claro para los zulianos que el tiempo de confinamiento es una medida de prevención ante una enfermedad que está causando estragos en el mundo, los más pequeños de la casa no comprenden completamente por qué no pueden ir al colegio, jugar con sus amigos o ir a sus clases extracurriculares.

Si bien el escenario luce preocupante, tres psicólogas zulianas plantean  que la situación de encierro se puede sobrellevar con organización y creando nuevas rutinas en casa con las que garantizar la calma y armonía durante las semanas venideras.

Informar a los niños

La psicóloga clínica y escolar Lilia Morales asegura que el primer paso para sobrellevar la situación actual que el mundo entero atraviesa es educando a los niños al respecto.

“Lo primero es informar y educar sobre la enfermedad a todos los niveles de manera clara y concreta y respondiendo todas las dudas con respecto a las medidas de prevención”, explicó. “Es importante no transmitir el temor, sino manejar la situación como un ‘modo vacacional’ por la campaña de prevención  de resguardo por el Covid-19. Decirles que es una enfermedad muy peligrosa, a su nivel de comprensión”.

 “He visto la etiqueta No estamos de vacaciones, eso es para los papás que deben tomarlo de esa manera, con responsabilidad,  pero los niños no llegan a ese tipo de entendimiento y madurez  para comprender la gravedad”, precisó y agregó que hay que “cuidarlos, no alarmarlos, ni traumatizarlos”.

Por su parte, la psicóloga Yusmary González, directoras de Coras, un centro de psicología integral, recomendó utilizar términos “muy sencillos” y de acuerdo a la edad para hacer entendibles estos conceptos.

“Utilizar términos como ‘bichito’ o ‘nos sentimos malitos’, cosas más amigables para que el niño pueda ir comprendiendo qué es lo que ocurre sin alarmar”, contó.

Ratificó que  a veces “tienen más información de lo que creemos, entonces es importante conocer qué es lo que han escuchado, aclarar un poco, trabajar en las dudas y proteger la emociones mucho” porque cuando no las cuidamos,  el sistema inmune se ve impactado y puede hacerlos propensos a enfermarse.

Igualmente, explicó que se deben enseñar las medidas de prevención  utilizando “juegos y actividades sencillas que los pueden ayudar a entender por qué tenemos que lavarnos las manos tanto, por qué tenemos que taparnos cuando tosemos, la parte educativa de una forma creativa”.

Sostienen que ser modelo de lo que se imparte es decisivo para que los niños obedezcan.

¿Qué hacer para ocuparlos?

Las especialistas coinciden en la importancia de establecer una nueva rutina dentro del hogar con distintas actividades que brinden la sensación de orden y donde se debe: incluir  a los niños  en la planificación para que puedan sentirse a gusto y calmados; intentar hacerla lo más parecida posible a la de hace unas semanas; mantener los hábitos de aseo, comidas y sueño, y no debe descuidar la parte académica.

La psicóloga Ana de Sousa destaca que una buena forma de hacer esta rutina es planificando la mañana, tarde y noche de cada día.

“Hay como muchas actividades, lo que hay es que sacudirse la preocupación, ser un poco más proactivos y hasta puedes agarrar un lápiz y un papel y decir: ‘yo voy a organizar mi día a día de esta manera en la noche”, expresó.

Propone que en la mañana se levanten los niños, desayunen, vean televisión o jueguen rato y después organizar una hora u hora y media de tareas.   Para después del almuerzo recomienda tomar una siesta y después organizar qué van a hacer en la tarde.

“Si tienes una casa, salir a hacer actividades afuera (…) de descarga como correr, saltar, jugar al escondido, o más tranquilas como pintar. Hay que centrarse en lo que le gusta más al niño”, ideó.

Mientras, por la noche tratar de que, aunque nos podemos levantar tarde, tener siempre el mismo horario para levantarnos y acostarnos.

De igual forma, recordó: “Si no estructuramos a los niños, ellos van a demandar nuestra atención al 100% porque no les estamos dando una atención de forma adecuada y organizada. Si yo estructuro y te doy tus tiempos e incluyo la empatía del niño en que yo también quiero hacer algunas cosas y mientras tú haces, yo hago, podemos organizar mucho mejor esa estructura del día a día”.

De su lado González, quien trabaja en el servicio de psicología del Hospital Coromoto en el área de Pediatría, resalta  que esto debe hacerse “sobre todo para que el niño no se sienta sin rutina, como que no sé qué es lo que está pasando y además no sé qué hacer en mi tiempo”.

“Las actividades que les gustan a los niños son de hacer. No les gusta tanto que no tengan que ver con ejecutar, entonces hacer experimentos en casa, refuerzo académico, revisar lo que venía haciendo en el colegio y seguirlo haciendo, trabajar con juegos de movimiento de baile o karaoke, juegos inventados por ellos. Hay muchísimas opciones (…) ayudar a cocinar si son niños más grandes, manualidades, hacer ejercicios”, enumeró.

Morales, quien ejerce en el preescolar Takupi, coincide con la propuesta “todo dentro de una rutina abierta”.

“Son actividades abiertas, no tiene que ser estructurada o en específico”, indicó y sostuvo que lo más importante es cuidar “los hábitos de estudio”.

“Como papás tenemos que cuidar eso como una medida. Utilizar un tiempo del día de hacer actividades. Fijar un horario, puede ser en la mañana o en la tarde pero no que sea estrictamente cerrado, sino que se puede alternar. Una semiestructura”, señaló.

Exteriorizó que “con los niños hay que acoplarse con rutinas y costumbres porque de esta manera aprenden (…). Tenemos que hacerlas rutinas porque si estoy con el teléfono y me duermo tarde, se está viviendo en una desorganización”.

Asimismo, apuntó que las acciones de dispersión sean “cada quien que opine sobre qué actividades podrían hacer, nada es forzado,  pero con la medida de resguardo”.

Aconsejó “tomar este tiempo para compartir en familia, desarrollar el área emocional, fortalecer las deficiencias escolares, no aislarse dentro del hogar por los aparatos electrónicos que tenemos la atendencia a hacerlo y en este periodo más”.

González destaca que el niño “puede estar aburrido, pero no que sea todo el tiempo. El aburrimiento a veces genera creatividad (…) siempre y cuando no sea un aburrimiento de que mi mamá y papá no están disponibles por estar viendo noticias, no me prestan atención y no hay ninguna opción de qué hacer”.

Indistintamente, proponen que los adultos ejecuten tareas que no habían podido hacer por falta de tiempo e incorporen al niño en estas para mantenerlo entretenido.

 “Ir distribuyendo sin prisa, no con la necesidad de ‘tengo que hacer’, si no también darnos la oportunidad de descansar y dedicarnos tiempo a nosotros”, manifestó.

Si los pequeños no reciben atención, “ellos empiezan a emitir conductas no operativas, bien sea a meterse en el mundo de los videojuegos, la tecnología al punto de que puede generarse una adicción (…) y si no hay formas de evadir la realidad con otra, entonces empiezan ser rebeldes, irritables, no hacen caso, están intranquilos y buscan la forma de llamar la atención”.

Ver el lado positivo y cuidar la salud mental

La psicóloga escolar Morales aseveró que es importante “acoplarnos en el momento, prepararnos psicológicamente que necesitamos un tiempo largo" y “ver el lado positivo hasta donde tengamos que verlo”.

“Tampoco nos vamos a cegar, si no que por la salud mental, vamos buscar lo positivo que se pueda hacer ahorita con respecto a esta situación de resguardo.  Tomando las medidas y precauciones sin llegar a la angustia y el trauma porque eso no suma, en lugar nos va a perjudicar”.

“Los adultos, por ejemplo, no invertir todo su día viendo noticias y redes sociales sobre la cuarentena”, acotó la también trabajadora del Centro Psicológico Un Niño Feliz.

Por último, González reiteró que el  impacto que esta situación tenga en los niños tiene mucho que ver con cómo el adulto maneje las circunstancias.

“Es importantísimo que los adultos cuiden su higiene mental y sus emociones porque de esa manera cuidan también la de los niños. Si el adulto no está calmado y es un poco ecuánime en cuanto la situación, el niño tampoco lo va a estar”, compartió.

“Para el niño ver que no está asistiendo a sus actividades cotidianas como ir al colegio o tareas dirigidas (…) normalmente les genera una sensación de incertidumbre y además genera un impacto a nivel emocional que puede estar relacionado con el duelo. Siempre cuando hay cambios hay procesos de duelo”, informó.

Aconsejó “transmitir mucho amor y confianza y tranquilidad, no solo con palabras, con acciones también”, pues “el niño siente cuando el adulto está ansioso, está en crisis”.

Señalaron que parte de mantener una mente sana incluye hablar sobre los sentimientos, cuidarse, apoyarse y dedicar un tiempo para todo. Además, la directora de Coras acordó que era importante establecer “normas de interacción que nos permitan estar tranquilos”

De igual forma, para De Sousa las palabras claves en estas circunstancias son: “Los adultos debemos sentirnos bien y organizarnos para poder organizar a nuestros niños, confiar en nuestras herramientas internas para poder sobrepasar estas situaciones difíciles y pensar en positivo”.

“Toda situación de aislamiento y confinamiento y de estar en un espacio por un tiempo indefinido genera como mucha ocupación, genera angustia porque no sabemos qué puede pasar y nuestra mente va como volando pensando en cosas negativas posiblemente en un primer momento por la misma ansiedad”, expuso la psicóloga,

Sin embargo, “lo más importante es que los papás estemos estables. Es decir, los papás podemos vivir los primeros días el desorden, nos podemos abrumar y tenemos como mucha situaciones de preocupación, pero tenemos que empezar a pensar y no quedarnos enganchados en esa situación”, sentenció.

“Los niños van a tener mayor calma si nosotros los papás estamos estructurando bien nuestras actividades porque nosotros vamos a relajar o manejar nuestras ansiedades y transmitírselas a ellos, si yo como padre o madre no manejo la ansiedad y me dejo llevar por lo que está sucediendo, mis niños van a estar mucho más intranquilos”, comentó.

                                                                                                                                                      

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