"¡Para cuidarnos del virus necesitamos agua!"

La falta de agua hace más pesada la cuarentena. Gobernador dijo: Para  "la próxima semana anunciaremos un plan especial de distribución de agua para Maracaibo".

Por:  Heilet Morales

Ahora sí es verdad que Maracaibo es lo más parecido a un desierto arábigo. Tiene petróleo cerca, está desolada en medio de la cuarentena por el Covid-19, no hay electricidad y el agua hace rato que es un espejismo.

No hay comunidad en la capital zuliana que pueda dar cuenta de un servicio de agua decente. Basta con salir a las calles para advertir la misma escena. La gente "camellando" agua en coches que alguna vez llevaron niños, ahora se cargan de botellones debajo de una temperatura de casi 40 grados. Toda una postal del desierto.

En el centro de la ciudad, en plena calle 90, entre las avenidas 18 y 19, Edicson Parra resume sus últimas tres madrugadas: "Recogiendo agua al ras del suelo con una manguera y de potecito en potecito llenando un pipote de 50 litros. Eso es cada madrugada entre las 1:00 am  y las 5:00 de la mañana. Estoy que no valgo medio, parezco un vampiro, un sonámbulo, esto no es vida, pasar toda la madrugada despierto para recoger un agua que solo me sirve para bañarme un día".

Parra vive con su esposa y sus dos hijos y confiesa que no tiene agua con regularidad desde hace por lo menos diez días. "Porque fuerza de agua nunca ha llegado aquí, no supera el alto de una tubería de medio metro,   las regaderas  están de lujo o tapadas".

Más al sur de la ciudad, en El Varillal el drama es peor. "La ausencia del servicio es crónica. Desde hace meses no se recibe agua por tubería. Cuando llega, en algunos edificios del conjunto residencial viene con más presión que en otros. Muchos conectan sus bombas cuando llega por tubería, quitándole presión a la que entra "de la calle" y dejando sin el agua a los que no tienen bombas", describe Milagro Adames, vecina de la zona.

"En general, dependemos de la compra de cisterna y del "sálvense quien pueda". Nosotros nos surtimos con una manguera que no pasa una vecina de un barrio adyacente. Otros carretean agua de sectores aledaños", la misma escena del centro de la ciudad o de Los Haticos, en Cristo de Aranza, que bien puede catalogarse como la "capital del desierto" marabina.

Las postales de Los Haticos son las mismas: gente carreteando agua de un lado para el otro en un sector donde sus calles son subiendo o bajando.

En medio de este caos del servicio de agua, Hidrolago anunció la tarde del 21 de abril que recibirían el vital líquido por gravedad Olegario Villalobos, Bolívar, Caracciolo Parra Pérez, Francisco Eugenio Bustamante, Santa Lucía, Coquivacoa, Chiquinquirá, Caracciolo Parra Pérez, Juan de Ávila y Raúl Leoni.

En el anuncio, la hidrológica agregó dos números de teléfono por si "¿Tienes algún inconveniente con el servicio de abastecimiento?", el 0261 2007792,  surrealismo total.

Desde San Jacinto, en el norte en la parroquia Juana de Ávila, la historia no es distinta. "Veinticuatro días sin llegar y llenar un tanque de 1.200 lo están cobrando los camioneros en 20 dólares y sin comiquitas... nada de efectivo o transferencia, puros verdes", interviene el septuagenario Ramón González, que para colmo vive en una vereda y necesita una manguera kilométrica para que del camión llegue a su casa.

En San Francisco hay sectores de la urbanización que desde inicios de Semana Santa no han vuelto a ver agua por las tuberías.

"La campaña mundial para evitar la enfermedad del Covid-19 es   lávense las manos... pero aquí cómo nos cuidamos del coronavirus si no hay agua", decía Iraida Montero, quien vive en San Francisco

En todo este contexto, el gobernador Omar Prieto aseguró que "el Estado Mayor decidió fijar el precio de la pipa a  30 mil bolívares en todo el estado Zulia" y agregó: "La próxima semana anunciaremos un plan especial de distribución de agua para Maracaibo".

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