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Actualizado hace 36 minutos

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Ciudad
04:20 PM / 17/05/2019
Pacientes renales del Hospital ‘Noriega’ y Unidialca ‘peregrinan’ en busca de una diálisis
Andrea Salas
Miguel Romero

Omar Molero no soportó un día más sin atención. “La madrugada del 15 de mayo, falleció por no recibir su tratamiento de hemodiálisis”, reveló un doctor que seguía muy de cerca su caso.

El sexagenario se desvaneció de la lista de los 48 pacientes renales del Hospital Manuel Noriega Trigo, ubicado en San Francisco, donde no prestan ese servicio desde el 6 de mayo porque la bomba de la planta de ósmosis se dañó y, sin ella, resulta imposible llevar a cabo el proceso, “pues se encarga eliminar las impurezas, metales o bacterias del agua que entrará al cuerpo”, explicó el especialista.

 

 

Sin la planta de ósmosis es imposible desarrollar las diálisis. Su función es purificar el agua que entra al cuerpo de los pacientes

 

 

Por esto, en casi dos semanas, Dely León, de 38 años, solo ha podido dializarse tres veces: dos en el Hospital Adolfo Pons y una en la Policlínica San Francisco; ahí pagó 120 dólares. “Estamos atrapados en un laberinto. A nadie parece importarle nuestra salud”, expresó.

La angustia y el miedo son desmedidos. Los nefrópatas no hacen más que pensar cuál será su destino frente a la “paciencia” que piden desde Caracas, de donde deben enviar los repuestos. 

 

Algunos afectados se mudaron a otras unidades que cada vez están más abarrotadas por la elevada demanda, pero otros hacen vigilia en ese centro, esperanzados en entrar en el lote de unos nueve puestos diarios con los que presta apoyo el ‘Pons’. Alcanzan a recibir la ‘buena nueva’, únicamente, una vez por semana.

 

“Este viernes no tenemos a nadie que nos de la cola. Estamos perdiendo diálisis porque en el Noriega no garantizan ni siquiera el transporte”, denunció uno de los pacientes que prefirió reservar su identidad.

 

PANORAMA se intentó comunicar con la directora del recinto, Elizabeth Borjas, pero no contestó las llamadas.

 

El tratamiento de hemodiálisis suple la función renal. En Venezuela, se calculan unos once mil pacientes que dependel del proceso

 

 

Mientras tanto, en Unidialca, una unidad privada situada en Sierra Maestra, en municipio sureño, la realidad es que solo funcionan tres, de un total de 22 máquinas.

Roger Godoy (nombre ficticio) tiene 60 años y desde los 58 manifestó fallas renales. Desde hace dos semanas, deambula por diferentes instituciones zulianas, casi suplicando ser conectado para desintoxicar su organismo.

 

“Hoy pensé que me iba a morir. No quise decirle nada a mi hijo para no asustarlo. Pero me sentía tan mal que vi mi fin. En la mañana, estuve en la Policlínica San Francisco, les ofrecí más dólares de los que cobran, pero se negaron porque parece que tengo hepatitis”, relató. Finalmente, fue atendido en el Hospital General del Sur (HGS).

 

 

Solo una hora de tratamiento reciben los enfermos de Unidialca, pues está operativas únicamente tres máquinas. Cada sesión se redujo a una hora, un cuarto del tiempo idóneo

 

 

En diciembre, la plantilla era de 110 enfermos; quedan 77. Una enfermera que se mantuvo en el anonimato refirió:

 

“Las cosas se pusieron peor este año. Bajamos las diálisis a tres horas, después a dos y solo damos una hora desde marzo. Muchos la reciben una sola vez a la semana (…) Es muy triste porque no es suficiente, más bien, las toxinas se revuelven y corren el riesgo de sufrir un paro cardíaco o pulmonar en pleno procedimiento. Eso es lo único que les podemos brindarles”.

 

Confesó que, solo en 2019, alrededor de 12 personas murieron, “una parte como consecuencia del mal tratamiento”. Insistió en que envían informes diarios y hacen llamadas a la sala situacional centralizada, sin embargo, no obtienen solución alguna.

Entretanto, hasta cinco días sin diálisis han soportado sus enfermos renales. “Pasan todo el día en la unidad, rogando por una oportunidad que los mantenga con vida”, remató la fuente.  

Igual precariedad muestra el HGS, pues solo el 10% de los equipos permanece habilitado (dos de 20), luego de prestar un servicio de referencia en la entidad.

Por su lado, en el Centro de Diálisis de Occidente (CDO), de carácter privado, pero dependiente del Ivss, 17 máquinas permanecían averiadas y 19, activas. Un médico mencionó que el personal técnico arregló “entre 4 y 6” este jueves, aunque no logró precisar la cantidad. 137 pacientes pertenecen a ese lugar.  

Esta severa crisis de salud no solo atañe a los zulianos. El presidente de Codevida, Francisco Valencia, reportó que Luis Orozco, paciente del Hospital Central de Aragua, falleció este 16 de mayo por “la ausencia del tratamiento” de hemodiálisis.

 

 

 

En definitiva, la vida de los enfermos de riñón pende de un hilo. La súplica es una sola: ¡que garanticen las tres diálisis, en el tiempo requerido!

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