Heroína del 2019: Matilde, madre de los niños de Hogamín

Matilde de Contreras fundó una Casa Hogar en San Francisco, donde hasta 55 pequeños a la vez le tocó atender en sus mejores tiempos, recuerda con nostalgia.

Por:  Priselen Martínez Haullier

Matilde Montañez de Contreras lleva 27 años atendiendo incansablemente  con su propio amor y cariño a niños en condiciones especiales como parálisis cerebral, síndrome de Down, retardo mental y autismo.

De los más de 4.000 que ha recibido, a lo largo de estas casi tres décadas,  en la Casa Hogar Amigo de los Niños (Hogamín), ubicada en la urbanización San Francisco,  le quedan ocho. Seis hembras y dos varones, entre ellos, un joven de 23 años, un par de morochas de 17, una de 14 y otra de apenas 8 años que están desde que nacieron.

Hasta 55 niños a la vez le tocó atender en sus mejores tiempos, recuerda con nostalgia.

Empezó este programa de ayuda con unos niños que rescató en el barrio La Polar, los atendió en su casa. La sede de Hogamín fue construida por dos empresas petroleras: la  State Oil Company y Chevron.

¡Dios nos bendice. Este año no nos ha faltado nada!, dijo con orgullo, al empezar la entrevista, a la vez que destacó que eso se lo debe al  “fruto del buen trabajo” que se hace porque quienes los apoyan, la mayoría de la empresa privada,  se van “regocijados” por el cuido que tienen los niños.

“Aquí se les alimenta, se les asea y se les viste bien. Sobre todo los que están en cama por la parálisis cerebral que padecen”, contó la mujer de 68 años, quien ejerce esta loable labor acompañada de dos mujeres   que se turnan cada 15 días para ayudarla.

“A ellas yo les pago su salario con mi sueldo y mi pensión, a veces no me alcanza y tengo que pedirle apoyo a quienes permanentemente nos viven trayendo donaciones”, aclara.

El orden y la limpieza es una de las tareas principales que mantienen en la casa, “eso hace que las personas que han apoyado esta causa, durante tantos años, sigan motivados”.

Reciben, de sus donadores,  desde un camión cisterna semanal hasta el mantenimiento del sistema de aires acondicionados.  

“Aquí viene un señor, dueño de una empresa reconocida, que todos los años nos ofrece religiosamente una cena de Navidad desde que nació Hogamin. Trae juguetes y ropa nueva para todos los niños”.

La sede de la Casa Hogar “no se ha remodelado desde que se fundó y sigue casi intacta porque aquí no está la mano que deteriora sino que la que ayuda, el ser humano que tiene sentido de pertenencia”.

Los apoyos “siguen intactos” para avanzar con la obra por la que, incluso, dejó su casa para dedicarse a tiempo completo. “Yo, para llegar hasta aquí, tenía que tomar cuatro transportes diarios; por eso decidí mudarme y dejar mi casita”. 

En una entrevista ofrecida a este medio,  en junio del 2005, Matilde comentó que estaba casada y tenía  hijos. Oscar Contreras es su esposo,  y sus cuatros hijos biológicos son: Helen Janini, Oscar, Yoan Steve y Aracely.

Isnay Contreras, de 24 años e hija menor de Matilde, contó, en esa oportunidad,  que su mamá los integró desde pequeños a su trabajo y los enseñó a amar a los niños como sus hermanos, “nosotros formamos parte de Hogamín”.

La Casa Hogar --ubicada en la urbanización San Francisco desde hace más de 20 años-- está a media cuadra del CDI  Américo Negrette.

En este 2019, a pesar de que ha sido duro, por la crisis económica, dejó de recibir más niños que son asignados por los Tribunales de Protección al Niño, Niña y Adolescentes a los que cada tres meses debe presentar un informe  social, psicológico, médico y educativo,  “es un libro grueso”, describe.  

“A duras penas puedo con este grupo. Vivimos   de la caridad que recibimos durante el año. No exigimos, ni pedimos dinero, pero sí buscamos, además de su alimentación y ropa,  los medicamentos para mantenerles sus tratamientos médicos al día como Valprom (anticonvulsivos) y Ridal (oxigenante)”.

Y es que la pasión por prestar este servicio, para Matilde Montañez, quien es educadora de profesión, la llevó a dedicarse a enseñarles, en medio de su discapacidad, a leer.

 Como el tiempo “no perdona” esta tachirense --nacida en Rubio-- confiesa con tristeza y preocupación   que su fin es reubicar a los niños. “Yo no puedo dejar que lleguen a los 18 años; lamentablemente a Christian, el de 23, la Lopna no lo ampara y no lo aceptan en ninguna parte, además de su padecimiento de parálisis cerebral”.

“A las morochas, porque están inscritas en el programa de colocación de familia sustituta, debo ubicarlas este próximo año, pero no hemos conseguido una familia voluntaria. La misión con ellas ya se cumplió”, se lamenta.  

“Todos los días le pido a Dios, salud, sabiduría y paciencia para poder continuar. Ya he buscado grupos sustitutos para heredarles la Casa Hogar. He traído grupos de religiosas de Mérida, iglesias evangélicas, pero tienen otra forma de ver las cosas,  y lo que me dicen es: ‘Señora Matilde, que Dios le dé larga vida para que siga porque esto es muy difícil’. Sí, es difícil porque esto es una dedicación exclusiva”.

“Las religiosas me dijeron que no porque están dedicadas a levantar colegios, y esta casa no tiene presupuesto (…). Los cristianos evangélicos me dijeron que tampoco podían porque tenían una familia que atender. Por algo será que sigo aquí y Dios quiere que siga aquí (…)”.

Para este  año 2020 espera, luego de reubicar a los niños, iniciar otros proyectos sociales como corte y costura, y otros cursos que generen oficios a la comunidad.

Sin embargo, espera recibir más apoyo  por lo que puso a disposición su número telefónico 0414-6343781 para quienes estén  interesados en ubicarla a continuar con esta obra de caridad.

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