Flexibilización llegó a un Zulia sumergido en la peor crisis del combustible 

Apenas un puñado de estaciones de servicio de las 198 estaciones de la entidad atienden a los sectores priorizados.

Por:  Priselen Martínez

En plena semana  número 22 de la “cuarentena radical y  estricta” por la epidemia del covid-19 en Venezuela,   el Zulia se estrena en sus primeros siete días de “flexibilización  vigilada”  en su peor momento con una  crisis de falta de combustible a cuestas.

El millón y medio de barriles de combustible que el Gobierno venezolano logró transar con su par iraní, el único  que se atrevió a sortear los obstáculos y sanciones de EE UU,  en mayo pasado, se esfumó a inicios de julio,  ahora el país depende de lo que produzcan las refinerías Amuay y  Cardón, en Falcón, y El Palito, en Carabobo, para poder mantener la movilidad del parque automotor. 

Por esta razón, de las 198 estaciones de servicio en la región activadas   bajo la modalidad de  venta a precio subsidiado e internacional, como lo estipuló Pdvsa,  desde hace un mes funcionan unas 40, la mayoría destinadas para atender a sectores priorizados  como: alimentación, salud,  seguridad y telecomunicaciones.


Esta semana, luego de varias interrogantes; el Gobierno regional con el Alto Mando Militar, encabezado por el gobernador Omar Prieto, subrayó que la atención sigue estando dirigida hacia esas áreas con prioridad, mientras el acceso a los consumidores continúa en las bombas cuyo pago es calculado en divisa extranjera, sin precisar cuáles son las autorizadas para abrir sino que por suerte de ‘carambola’ a los zulianos que residen en la zona metropolitana de Maracaibo y San Francisco les toca adivinar dónde podrán surtir para no caer en manos del mercado negro que sigue presente en cada esquina de la zona oeste de Maracaibo con la abundante presencia de “los pimpineros”, quienes ofertan el litro a 2 dólares, según denunció el sector ganadero tras la reunión que sostuvo con las autoridades.  

A esto se le suma “el negocio” de  la venta de cupos por parte personas inescrupulosas en las áreas cercanas a las bombas y las reiteradas denuncias de los usuarios  contra funcionarios policiales y militares designados para la custodia por algunas irregularidades, pero esto no ha sido impedimento para que a diario se observen kilométricas colas esperando correr con la suerte de ser despachados. 

Algunos  cuerpos de seguridad, a pesar de los señalamientos, han logrado desmantelar bandas de dedicadas a la extracción de combustible. 

En las redes sociales, los zulianos también vienen expresando su descontento por no poder llenar el tanque de sus vehículos.  Lucas Del Moral a través de @lgdmrey, en Twitter, “son 17 de los 21 municipios del Zulia que se encuentran sin gasolina. Casi imposible movilizar producción de plátanos del Sur del Lago a los centros de consumo en Zulia, Lara y Falcón. Menos a estados centrales. Un plátano en 3 semanas costará un millón de soberanos”, escribió.

 
@ElizabethChaco8 también hizo un llamado a las autoridades. “Señores  @OmarPrietoGob @willy_casanova  pongan orden en las e/s del Zulia porque es imposible para nosotros los ciudadanos tener acceso a la gasolina. Los policías y la GNB se adueñaron de ellas y están haciendo de las suyas. Basta ya de tanto abuso #lasCumbres #LagoPista”, denunció. 


La situación empeoró, incluso, en comparación con los meses de marzo, abril y finales de  mayo cuando se restringió por completo el surtido de combustible al público general para controlar  aún más el despacho de  gasolina y la movilidad de los vehículos.

Y es que la situación ha llegado al extremo de que por falta de transporte, dos mujeres embarazadas hayan tenido que dar a luz en plena calle por no poder llegar a tiempo a un centro de salud. 

En este contexto de crisis del combustible, este martes 11-A se conoció, en una nota publicada por la agencia Reuters,  que Pdvsa reinició la unidad de craqueo catalítico de Cardón, que es clave para la producción del hidrocarburo, en junio, pero la detuvo nuevamente en julio debido a una falla en su propia unidad de destilación, dejando al craqueador catalítico sin materia prima.

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