Maestros entre la vocación y la crisis

La fundación de la Sociedad de Maestros de Instrucción Primaria en 1932 dio paso para fijar esta efeméride. 

Por:  P. Martínez / Agencias

La fundación de la Sociedad de Maestros de Instrucción Primaria en 1932, en Caracas, creada para luchar por la dignificación y por los derechos de los educadores, durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez,  fue el motivo por el que se escogió el 15 de enero como el Día del Educador en Venezuela.

Cuatro años después, sus integrantes convocaron a la Primera Convención Nacional del Magisterio y en  esta asamblea surgió la Federación Venezolana de Maestros (FMV), además de  ratificar la fecha.

Luego, bajo la Presidencia de Isaías Medina Angarita el 13 de enero de 1945, se decretó la celebración del Día del Maestro el 15 de enero de cada año, como un homenaje permanente a los educadores venezolanos.

Posteriormente, en 1952,  esta efeméride fue cambiada para el  29 de noviembre para honrar el natalicio de Andrés Bello, maestro del Libertador. Ya en  1959, tras el derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez,  se vuelve a la fecha fijada por Medina hasta la actualidad.

Esta sociedad, en sus momentos,  fue dirigida por Miguel Suniaga, quien fue su primer presidente, Roberto Martínez Centeno y Luis Beltrán Prieto Figueroa, quienes siguieron como sucesores de Suniaga.

Como una vocación incansable para preparar a las futuras generaciones  ven los maestros zulianos esta labor.

“Ser educadora es una misión. Es querer ayudar en la formación de ese ciudadano del futuro, no solo en su necesidad de aprendizaje, sino en valores, carencias que puedan tener en su núcleo familiar y todo en lo que uno pueda con cariño o lo que le falte en su hogar es ganancia para nosotros los docentes”, expresó Noraly Romero.

Noraly Romero: "Ser educadora es una misión".

Para Albania Zambrano, docente desde hace 25 años, “esta es una profesión donde el buen pastor da su vida por sus ovejas, y eso es lo que hacemos los maestros con nuestros alumnos, a pesar de la circunstancias que estamos viviendo (…)”.  

Albania Zambrano lleva  25 años de su vida dedicada a la docencia. 

Mirelis Durán, quien lleva  tres años como educadora, expresó: “Me gusta enseñar a los niños. Trabajo más por la vocación que por el salario que hoy recibimos. Me siento orgullosa porque mis alumnos  de quinto grado se sienten contentos con mis enseñanzas”.

Mirelis Durán en tres años que lleva como educadora
 reconoce que lo hace por "vocación".

Yorlei Cala, subdirectora académica de la Escuela Dr. Joaquín Esteva,  contó: “Para mí, ha sido durante los 16 años  que tengo como docente  es la mejor experiencia que tenido; porque primero fui bombera y después enfermera. Cuando entré a la universidad fue por la escuela de Educación mención Historia para cambiarme a Enfermería, pero allí me quedé. El que ama y aprecia esta carrera no le importa seguir adelante. En este momento ocupo un cargo administrativo, y extraño estar en las aulas dando clases”.

Yorlei Cala, primero fue bombera y enfermera.
Desde hace 16 años ejerce como educadora. 

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