El "corre corre" de 4 horas para comprar por la “cuarentena extrema”

La mayoría sale antes de la hora para que les rinda la jornada de compra en tres y cuatro lugares que recorran. 

Por:  Priselen Martínez Haullier

En un solo "corre  corre" viven los marabinos con las 4 horas diarias permitidas para hacer las compras de alimentos, entre otras diligencias como surtir de gasolina,  si le corresponde a la placa de su vehículo, medida establecida  para el cumplimiento de la “cuarentena extrema” establecida esta semana por el incremento en el número de contagios con covid-19 en la capital zuliana que se acercan a los 600.

La mayoría, para que les rinda el tiempo, piensa  que van a un “maratón” cuya recta final es llegar a sus casas antes de las 12:00 del mediodía; salen antes de las 7:00 de la mañana para comenzar a hacer las colas a donde tengan pensado ir a comprar o iniciar el recorrido por las diferentes tiendas y comercios buscando los mejores precios.

Para entrar al mercado deben respetar el distanciamiento social de un metro. 

Lisbeth Fuenmayor, ingeniera en sistemas, contó que a veces   “no le da chance para nada”. Le ha pasado que mientras estaciona el carro “cuando llego, me cierran la puerta en la cara”.

“Para comprar pollos tuve que pedirle el favor a la señora que estaba delante de mí en la cola y moverme rápido para ir por unas frutas. Yo salgo sola porque no quiero que mis hijos me acompañen, tengo miedo que se contagien. Hay que cuidarse”, expresó la mujer quien hacía sus compras en el mercado periférico de La Limpia.

“Uno tiene que venir acompañado para que cada quien haga una cola  y así poder llevarse todo lo que necesita”, añadió.

Lisbeth Fuenmayor, ingeniera en sistemas.

Elena de Hidalgo, un ama de casa,  también relató que se ha tenido que “convertir en un pulpo”.

“Hay que hacer todo rápido, no se puede perder tiempo para comprar, ¡ah! porque también hay que revisar los precios primero y llegar donde te convenga, según lo que cargas en el bolsillo”, comentó.

Elena de Hidalgo, ama de casa.

Jasmín Guerra, docente de primaria, también sale temprano para comprar lo que necesita en su casa. “Cada dos o tres días salgo a comprar. Esta es la segunda vez que ponen este horario por lo de la cuarentena y de verdad que  uno  corre, eso sí, si no quiero volver a salir trato de comprar todo”.

“No tengo carro así que me toca caminar desde la urbanización Las Amalias hasta el mercado La Limpia. A veces me traigo un carrito y si no a peso me llevo la compra, pero llego muy cansada por la distancia”, confesó.

A las 11:00 de la mañana comienza el cierre de los negocios.

En el mercado de La Limpia, administrado por la Alcaldía de Maracaibo, esta semana contaron los compradores y comerciantes que el horario de atención al público es “hasta las 11:00 de la mañana porque les dan una hora para recoger. Ya a las 12:00 del mediodía no de quedar nadie en sus instalaciones”, informaron.

“Aquí hay que llegar bien temprano porque ya a las 10:30 comienzan a cerrar a decir: ‘Usted es la última que se va a atender de la cola, para que vaya avisando’”, dijo Josefina Ledezma, una ama de casa residente de Las Lomas.

“Los dueños de los negocios llegan a las 7:00 de la mañana, pero no abren hasta las 8:00. Ya cuando uno entra, tienen todo organizado para la venta”, afirmó Ezequiel Pitalúa.

 Hay quienes acuden a supermercados y otras tiendas a buscar sus víveres.

“Si quiero ir a tres o cuatro partes tengo estar a más tardar a las 7:30 de la mañana en la calle, así aprovecho  para comprar medicinas y comida. Las cosas mínimas las dejo para comprarlas cerca de la casa porque si no,  no llego. Ya me pasó el martes;  un policía me llamó la atención porque ya era la 1:00 de la tarde y yo en la calle”, dijo Lorena Acosta, residente de Valle Claro.

El comercio informal también es inspeccionado y debe cumplir con la medida.

En un recorrido hecho por la avenida La Limpia, a las 11:00 de la mañana ya comenzaban a escucharse el ruido de las santamarías que indicaban el cierre.

No solo los comercios formales están siendo inspeccionados para que cumplan con el horario, sino los informales.

 En un taller de frenos, que no está abriendo por no formar parte de los sectores priorizados, un grupo de 9 personas se instaló para vender ropa y artículos usados para poder conseguir algo de dinero. Dos oficiales de la Brigada Motorizada del Cpbez  los instó a recoger su mercancía y marcharse a sus casas.

Unos expresaron su molestia, pues es su modo de sustento familiar, "¿cómo alimento a mis hijos?", dijeron, pero “en este momento por la pandemia no están autorizados para hacerlo”, les respondió uno de los oficiales.

“Esta semana no ha sido fácil. Con el horario de las 2:00 de la tarde uno sentía que le daba más holgura, pero ahora se ha convertido en un estrés porque ya una hora antes del cierre comienzas a ver la presencia policial y militar en calle velando porque ya estemos en nuestras casas cumpliendo con la cuarentena”, expresó Domingo Ramírez, jubilado.

Aunque el permiso es para ventas de alimentos y medicamentos, hay negocios no autorizados que están abriendo a media puerta, pues sus dueños aducen que “necesitan vender para cumplir con el salario de su personal y otros compromisos”.

 De hecho, unos han recurrido a la venta improvisada de víveres como justificativo, aunque su actividad comercial sea para otro fin.

En la  zona norte  de la ciudad hay negocios que bajan sus santamarías y quedan prestando servicio pick up y delivery para los clientes que no hayan tenido oportunidad de comprar a la hora permitida. Así como también lo hacen los negocios de comida rápida, pues su fuerte son las horas nocturnas.

“Es un riesgo el que corremos, pero solo lo hacemos con clientes conocidos. Las ventas no han estado nada buena desde que arrancó la cuarentena en marzo”, admitió el dueño de un minimarket.

En barriadas y urbanizaciones las bodegas se han convertido en  “el resuelve” de los vecinos, ya que pasan de las 6:00 de la tarde recibiendo clientes, unas tomando en cuenta las medidas sanitarias con el distanciamiento social, otras hacen énfasis en el uso obligatorio del tapabocas.

La Cámara de Comercio de Maracaibo y Fedecámaras han hecho pronunciamientos y han sostenido reuniones con los gobiernos regional y municipal para permitir la apertura a otros sectores  y servicios, pero han quedado en "veremos" y a la espera de una respuesta del Ejecutivo nacional.

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