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Actualizado hace 28 minutos

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Ciudad
08:42 AM / 13/06/2018
El Inavi ahora es la ‘casa del terror’
Isaac Rubio
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Panorama

Fue una turba de al menos 100 personas, la que acechó el edificio Inavi y lo dejó en cenizas después de reiterados incendios ocurridos entre el 24 de mayo y el 7 de agosto del año pasado. Más de un año después de los  hechos perpetrados a esta edificación, situada al lado de la Basílica de Chiquinquirá en Maracaibo, el espacio parece la ‘casa del terror’: miles de escombros, pisos cedidos y un olor a olvido que impregna toda el área.

Desde el primero hasta el cuarto incendió del Inavi, que incluyó también la Defensoría del Pueblo, ocurrió en el marco de las protestas en contra del gobierno del presidente Nicolás Maduro.  

Ahora el  Inavi es el sitio donde, desde delincuentes y drogadictos hacen de las suyas, pero también personas sin techo viven y se resguardan. “Esto se presta para consumir drogas o alcohol. Aquí los chatarreros llegan y arrancan los ductos, se los llevan. Lo tienen de baño, de guarida en la noche. Esto es una desidia y una pena” señaló Antonio Rodríguez, usuario frecuente de la línea de los buses de San Jacinto.

Algunos ‘choros’ entran en la noche para resguardarse luego de hacer sus fechorías, pues vendedores informales afirman que     “ahí pasa de todo, entran los malandros después de las 8 y esto se vuelve su territorio”.

 Pero no todo es delincuencia, pues en el edificio Inavi también hace vida Carlos Angulo, quien entró en la indigencia hace unos 4 años por problemas familiares

Angulo habita en un kiosco ubicado al lado de la sede donde —antes de los incendios— funcionaba el Ministerio de Vivienda y Hábitat. Él armó su fogón y ahí cocina actualmente los alimentos que consigue en los mercados contiguos.

    “La gente me da un poquito de carne, de yuca, topocho, papas, zanahorias. Yo soy al único que no sacan de aquí porque me porto bien. No soy ladrón, no fumo, no tengo antecedentes”.

 

Amira De Gian, comerciante informal desde hace más de 20 años en la zona, expresó que espera que sea recuperada la sede del Inavi porque “hay muchos malos olores” y sus ventas bajaron a causa de eso.

A principios del 2018, el gobernador del  Zulia, Omar Prieto, ordenó que fuera recuperado el edificio, para hacer una sede de la Universidad Bolivariana de Venezuela.

Un contexto similar ocurre en la antigua sede del Instituto Regional de Deportes del Estado Zulia  (Irdez): paredes agrietadas, malos olores; guarida de indigentes y también de delincuentes.

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