Crece angustia de 1.200 venezolanos varados en Estados Unidos

No se concreta ningún vuelo humanitario para traerlos de vuelta al país. 

Por:  AP

La venezolana Cristina Mujica llegó en marzo a Miami con su bebé para visitar a sus padres por un mes. Lleva cinco sin poder regresar a Venezuela a reencontrarse con su esposo, que no ha podido ver cómo el niño empieza a caminar.

“Salimos con la maleta para vacaciones y nos cerraron la puerta de casa y no nos dejan regresar”, expresó Cristina, una abogada que formó un grupo de unos 1.200 venezolanos que están en su misma situación. “Hay personas desesperadas”, aseguró la turista de 33 años.

Más de 8.000 latinoamericanos como Cristina se encuentran en Estados Unidos con enormes dificultades para viajar a sus países de origen debido a las restricciones de vuelos y el cierre de fronteras que ha provocado el brote de covid-19 y muchos de ellos se han visto forzados a acudir a familiares, amigos y fundaciones para sobrevivir.

Con cada vez menos dinero, algunos hasta piensan en cruzar la frontera de su país por tierra para reunirse con hijos y esposos de los que se han visto separados.

Muchos de ellos son turistas que han quedado varados en Florida, Georgia, California, Utah o Nueva York. Otros son estudiantes que quieren volver a sus países o personas que buscan viajar para atender a familiares que se han enfermado.

Para los venezolanos, la situación es más complicada.

“Hemos pedido permiso para vuelos de repatriación pagos y no nos han querido dar autorización”, explica Cristina refiriéndose al gobierno del presidente Nicolás Maduro. “Se nos ha ignorado... aquí estamos recluidos”, asegura tras indicar que la gran mayoría de los venezolanos varados son turistas que habían llegado con fondos para dos semanas o menos.

En su grupo hay ejemplos de personas en tratamiento médico que no pueden costear las medicinas en Estados Unidos, una mamá que dejó su leche congelada para alimentar a su bebé en Venezuela y ya no puede amamantarlo ni enviarle la leche, y personas que hasta han tenido que dormir en automóviles.

“Mi esposo está desesperado por que regresemos”, asegura Cristina, que desde que llegó el 5 de marzo permanece alojada en la casa de sus padres en el sur de la Florida sin poder trabajar.

El Gobierno venezolano cerró el espacio aéreo a mediados de marzo y desde entonces no ha permitido ningún vuelo humanitario desde Estados Unidos.

Los representantes del líder opositor Juan Guaidó en Estados Unidos han dicho que tramitaron junto con Washington dos vuelos humanitarios para repatriar a venezolanos varados pero que Maduro no los autorizó. En Venezuela las autoridades no confirmaron esa información.

Desesperación

Para algunos venezolanos la desesperación es tan grande que hasta piensan entrar a su país por tierra. A diferencia de Venezuela, otros países como Argentina, Chile y Ecuador han permitido vuelos humanitarios que han devuelto a la gran mayoría de los varados.

Es el caso de Andrea Ramírez, una venezolana de 25 años que viajó a Orlando para acompañar a una cuñada que iba a someterse a una cirugía y dejó a sus tres niños pequeños en Valencia, estado Carabobo. Por el covid-19, no pudo tomar su vuelo de regreso, previsto para el 11 de abril.

“Jamás pensé que se iba a poner tan feo”, dice la mujer, que está analizando tomar un vuelo desde Miami a Sao Paulo, luego hacer dos conexiones más hasta la región fronteriza de Brasil y Venezuela y cruzar la frontera caminando.

Los turistas varados no lo tienen fácil en Estados Unidos: Si se vence su plazo de estadía, se quedan en el país ilegalmente. Para poder renovarlo deben pagar unos 450 dólares. Es bastante dinero para Ramírez.

“Me siento mal, triste, desesperada”, explica.

Se está perdiendo, dice, los primeros pasos y palabras de su hijo más pequeño.

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