Publicidad

Actualizado hace 349 minutos

Publicidad
Publicidad
Publicidad
Ciudad
08:35 AM / 13/04/2015
Conoce la labor de estos curas en los barrios de Maracaibo y San Francisco
Romel Puche
Cortesía
Cortesía

 Donde termina el asfalto, en la trilla de arena, en la zona popular con el pueblo, allí comienza la labor de estos hombres con sotanas blancas y zapatos llenos de barro producto de patear la calle, ellos representan la prédica del evangelio con la gente, aquella por la cual murió Jesús crucificado. Sacerdotes alejados de la comodidad de la oficina y la burocracia del papeleo, del lujo del altar chapado en oro. Ellos son los curas del barrio.

Vivir de las limosnas de los demás es la premisa de los frailes, quienes predican la renuncia a las riquezas materiales para evangelizar y llevar una vida austera, con poco o nada de dinero y escazas posesiones materiales, los frailes obtienen ganancias en el cielo más no en la bóveda de los bancos y en el estado de cuenta.

Esta es la vida que decidió llevar el Fray Gustavo Adolfo Gallardo hace una década, cuando posterior a culminar una carrera universitaria se unió a la comunidad de los frailes dominicos. Con la filosofía de Cristo como bandera el cura recorre las calles de los barrios Betulio González, Paraíso El Sol, San Ramón, y urbanización La Coromoto de San Francisco.

“Visitamos familias disfuncionales, con problemas espirituales más allá de la pobreza material”.

“Siendo fieles al principal mandamiento de Cristo, al amor al prójimo, y siguiendo la exhortación del Papa Francisco a que nos acerquemos al pueblo de Dios, a la gente, estamos evangelizando los barrios populares, visitando hogares de las familias necesitadas, no llevando solamente una bolsa de alimento o un paquete de ropa, sino la palabra de Dios, no es sólo darles el pescado sino enseñarles a pescar, y darle herramientas para ganarse las cosas con el trabajo y el esfuerzo, que no todo lo reciban regalado o gratis”, cuenta a PANORAMA el Fray Gallardo.

Para el cura la labor que se emprende en las comunidades no es sencilla, y representa un reto. “Visitamos familias disfuncionales, con problemas espirituales más allá de la pobreza material, abordamos a la gente que necesita ser escuchada”. El sacerdote dominico cuenta que quienes visitan la parroquia buscan la mayoría de las veces un oído que simplemente los escuche y brinde un aliento a seguir adelante. “Hay una crisis mundial, y la crisis es que muchas familias ya no se escuchan, la gente quiere ser escuchada, las personas nos buscan para eso, para ser un amigo que los escuche”. 

Entre esas historias resalta la del rescate de una mujer del mundo de las drogas, sumergida en una profunda depresión. “Sufrió de un mal de amor tremendísimo por una ruptura, y como única alternativa ella tenía morir pero por una razón suprema sintió la necesidad de buscar a Dios para obtener respuestas, fue allí cuando un grupo de sacerdotes decidimos brindarle ayuda”.

El Fray Gallardo narra que luego de la recuperación, la mujer decidió trabajar junto con los movimientos pastorales de la iglesia, y actualmente ejerce labores en el templo en el área de la cocina. “Nosotros los Dominicos apostamos por la salvación de las almas en su totalidad, y cuando hablamos de salvación proyectamos no solo la parte espiritual, sino también la emocional, social e integral”. 

Desde el Santuario San Martín de Porres el grupo de Frailes visita semanalmente entre 50 y 60 familias. “Llegamos al sector, a las casas a proclamar el evangelio para que ellos reciban la palabra de Dios, y hacemos un seguimiento para que las actividades pastorales se comiencen y se sigan, tenemos como objetivo fundamental que si hay un enfermo irle a visitar, llevarle la comunión, hacer rosarios, y servir de guía espiritual de la gente”, refiere el Fray Gallardo.

Otra historia similar  es la del sacerdote William González, provincial de los Jesuitas en Maracaibo, quien siguiendo los pasos del padre José María Vélaz, fundador de Fe y Alegría en los barrios marginados de Caracas, Maracaibo y Valencia, continúa abonando el camino de educar con la prédica y el evangelio.

Williams González cumple su labor en los barrios.

El cura González emprende su labor desde Fe y Alegría y desde el movimiento juvenil Huellas, donde se ofrece herramientas a jóvenes católicos para seguir el evangelio de Cristo. “Los jóvenes se acercan primero por curiosidad, necesidad afectiva, de formación en la adolescencia, con Huellas ellos encuentran un espacio de crecimiento y acercamiento, poco a poco van descubriendo la fe y cultivándola”. 

“Golpeados por la situación del país, esos jóvenes vienen de familias disfuncionales, o mejor dicho otro modelo de familia”, el padre William explica que quienes acuden al movimiento juvenil hacen familia entre ellos y se ayudan a reforzar sus valores familiares. El provincial de la Compañía de Jesús también ejerce su labor de profeta, como la ejerció San Pedro, con la comunidad de docentes de Fe y Alegría. “Es importante darle educación de la fe a los docentes, porque ellos son multiplicadores y formadores”, expone a PANORAMA el sacerdote.

“Jesús es una figura de maestro universal, partimos de la vida de Cristo y sus valores, del respeto a la vida, desde esa premisa formamos docentes bajo la premisa del amor al prójimo”. “Las estrategias para evangelizar son muy diversas, cuando formamos en la fe el aula es el primer espacio, luego se emplean grupos de apoyos, se hacen convivencias, la combinación de esos espacios crea una amalgama, el ser humano es una unidad antropológica, es importante combinar todos estos elementos de fe para facilitar en el muchacho y el docente una educación integral”, concluye el guía espiritual de Fe y Alegría. 

El papa Francisco ha decidido la beatificación de Monseñor Arnulfo Romero, asesinado por un francotirador en San Salvador mientras oficiaba una misa en 1980. En vida Romero fue practicante de la Teología de la Liberación, que afirma que la causa de la pobreza es resultado de un sistema social injusto, que permite que la riqueza sea de unos pocos mientras gran parte de la población vive en la miseria. Recordando una de sus emblemáticas frases que reza: “La misión de la Iglesia es identificarse con los pobres, así la Iglesia encuentra su salvación”, en el estado Zulia, al occidente venezolano, los curas de barrio recorren calles palmo a palmo para evangelizar, y dar esperanzas ante el hambre y la desgracia.

¿Te gustó la nota?
Publicidad
TOP 5 DE NOTICIAS
Publicidad
AVANCES
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
TOP 5 DE NOTICIAS
MAS NOTAS DECiudad
Ver más