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Actualizado hace 22 minutos

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Belleza y Salud
09:00 AM / 15/11/2018
Llevar una vida sana es de vital importancia
Pablo Hernández

Así es, cuidarse a uno mismo, es lo más importante de esta vida. Mantener una vida sana, unos hábitos saludables, llevar una dieta equilibrada y en general, llevar un estilo de vida sano resultan ser factores clave para nuestro organismo.

En primer lugar, para llevar un estilo de vida saludable, debemos de saber que existen dos puntos clave que debemos cumplir estrictamente. El primero es comer sano, y el segundo es practicar deporte.

Aun así, actualmente hay muchos expertos que se han especializado en este tema, y lo mejor es que hagamos caso a sus consejos y los sigamos todos los días para alcanzar un equilibrio. En ciertas páginas, como pueden ser esta web de confianza podemos encontrar Consejos de Vida Saludables para llevar una vida sana.

En webs de este tipo podemos consultar cada duda que nos surja sobre nuestra salud y su cuidado. Desde dudas sobre alimentación hasta dudas sobre nuestra salud psíquica y nuestra mente. Todo está relacionado, y tenemos que unir todos los aspectos que conforman nuestra salud con el fin de mantener un equilibrio global y lograr estar sanos en todos los aspectos.

Está claro que la salud no sólo consiste en la física, también tenemos que tener una salud mental. Pero hablaremos de eso un poco más adelante.Y es que una cosa, está muy estrechamente ligada a la otra y viceversa. Es una especie de círculo vicioso (positivamente hablando) que se retroalimenta constantemente.

La importancia que tiene nuestra alimentación sobre nuestros cuerpos

Así pues, debemos tener constancia de lo importante que es tener una buena alimentación. Este será el primer factor que afecte a nuestra salud física. Tal vez, habremos oído alguna vez que “somos lo que comemos” y, efectivamente así es.

Llevar una dieta sana y equilibrada es clave, ya que nuestra salud se verá positivamente afectada. Esto significa, ni más ni menos, ingerir alimentos de todo tipo pero sin abusar de ninguno. Comer varias piezas de fruta al día, comer verdura, pescado, y algo de carne… Un poco de todo, que ninguna cantidad sea más grande que otra.

Asimismo, hemos de evitar la ingesta de grasas saturadas y grasas que son malas para el organismo, al igual que el consumo de alcoholes o de azúcares en exceso.

Por otro lado, nos veremos afectados si llevábamos una mala dieta y cambiamo a una sana. Nos sentiremos mejor, más ligeros, más activos y nuestro bienestar aumentará. Este puede ser el paso inicial para comenzar a introducir el deporte en nuestra vida.

Este es ese círculo vicioso que hemos comentado anteriormente, si nos sentimos bien porque nuestra alimentación es mejor, nos sentiremos motivados para empezar a hacer deporte. Está claro que hemos de empezar poco a poco, por movernos un poco, y gradualmente, ir subiendo la intensidad de nuestros ejercicios.

Lo ideal en estos casos es ir a un gimnasio e dejarnos aconsejar por algún entrenador, nutricionista o algo por el estilo. Así haremos únicamente los ejercicios que más nos convienen y que más resultados nos harán ver en nuestro cuerpo.

Sin embargo, si por el contrario no tenemos recursos para poder hacer esto, siempre podemos hacer ejercicios en casa y salir a correr cuando queramos. Sin horarios, totalmente gratis, y libres en todos los sentidos.

La salud mental también importa: cuida tu equilibrio.

Continuando por un tema algo más distinto pero aún así, muy relacionado con lo que estábamos comentando, también tenemos que tener muy en cuenta nuestra salud mental. Como ya hemos dicho, ésta está muy ligada a la salud física, de hecho, van siempre de la mano.

Si nuestro físico está sano, si nos cuidamos, si hacemos un mínimo de deporte, nuestra mente, muy probablemente, estará sana. Si mantenemos nuestra mente concentrada en una rutina saludable, siempre estará en equilibrio.

En otras palabras, si nos sentimos bien con nosotros mismos, nuestro cuerpo nos agrada, nos aceptamos tal y como somos y, además, nos cuidamos, tendremos una mente equilibrada y completamente sana.

No debemos obsesionarnos con nada, ya que eso puede tener resultados fatales en nosotros mismos. Es más, si pudiéramos tener algún pensamiento obsesivo, podemos aprender a controlarlo, y poco a poco relajarnos olvidándolo.

De cualquier modo, si algo está fuera de nuestro alcance y vemos que no tenemos control sobre ello, podemos acudir a especialistas o expertos en estas áreas. Es decir, no debemos ver el hecho de ir al psicólogo como algo malo, ni considerar que estamos mal de la cabeza o algo por el estilo por el hecho de visitar a un psicólogo cada cierto tiempo. Para nada.

Todo lo contrario. Debemos pedir ayuda y acudir a expertos cuando sintamos que lo necesitamos. Será una ayuda inmejorable la que recibamos y para nada debemos avergonzarnos de admitir que lo hemos hecho. También podemos buscar en Internet y en distintas webs algunos consejillo o tips para mejorar aquel aspecto que consideremos que tenemos flojo o poco equilibrado.

Finalmente, sólo queda recalcar que lo esencial para nuestra salud, tanto física como psíquica, empieza por comer sano y tener unos hábitos de vida saludables. Partiendo de esa base, podremos llegar a donde queramos, teniendo nuestra mente en total equilibrio y siendo conscientes de ello.

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