Comer en diez minutos pasa factura

El estrés, la ansiedad o el ritmo frenético de nuestras vidas nos conduce a dar la espalda al placer de alimentarnos y comer con tranquilidad.

Por:  EFE

No tenemos tiempo ni para comer. Invertimos tantas horas en el trabajo, en las obligaciones de la vida cotidiana o en la atención de los hijos que, a veces, renunciamos a algo básico: la hora de la comida. En muchos casos, este tiempo se reduce solo a diez minutos. “Una barbaridad”, afirma el doctor Antonio Villarino.

La comida es nuestra fuente de energía. Sin ella, nos podemos olvidar de todo lo demás. Pero el estrés, la ansiedad o el ritmo frenético de nuestras vidas, sobre todo de lunes a viernes, nos conduce a dar la espalda al placer de alimentarnos y comer con tranquilidad.

En su lugar, optamos por picotear algo rápido, sacar el táper frente de la pantalla del ordenador mientras trabajamos, tomar un bocadillo en el autobús o en el coche o, incluso, por la calle, cuando caminamos.

EFEsalud ha hablado con el doctor Villarino, presidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (Sedca) quien explica así por qué las prisas son malas a la hora de tomar los alimentos.

Una dieta equilibrada y variada y tiempo suficiente para poder disfrutarla y asimilarla mejorará nuestra nutrición. Incluyamos estas recomendaciones en nuestros hábitos de vida.

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