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Actualizado hace 30 minutos

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Béisbol
10:00 AM / 15/11/2016
Oswaldo Guillén: “Quiero ser campeón con La Guaira y abuelo”
Augusto Cárdenas
Luis Bravo

Oswaldo Guillén se enfundó este año el uniforme de Tiburones de La Guaira para defenderlo por primera vez en 16 años.

La campaña 2000-2001 fue su última como pelotero activo en el país. Desde entonces inició una carrera como técnico, pasando por los Expos de Montreal (2001 y 2002), Marlins de Florida (2003) hasta llegar a la cumbre como mánager con Medias Blancas de Chicago (2004), convirtiéndose en el primer y único latino en ganar una Serie Mundial como piloto (2005).

Once años han pasado de esa conquista en Chicago, donde dirigió hasta 2011, antes de estar por un año al mando de los Marlins de Miami (2012), y finalmente cumple una meta que tenía desde su retiro: dirigir a Tiburones.

“La responsabilidad es grandísima, muy grande”, señaló Guillén a PANORAMA. “Principalmente por mis expectativas personales, no por las expectativas de la gente, porque bien sean positivas o negativas, eso no va a implicar en nada en el trabajo que se pueda hacer. Personalmente, mis expectativas son bastante altas”.

Para alguien que le dio a los Medias Blancas un título de Serie Mundial después de 88 años, no existe otra meta que romper la sequía más larga de la pelota criolla, luego que la última vez que los salados celebraran un campeonato fuera en la zafra 1985-1986, cuando Guillén era su campocorto y venía de ganar el premio al Novato del Año de la Liga Americana.

Con 52 años en su calendario, y muchos logros en su carrera, incluyendo un Guante de Oro (1990), cuatro participaciones en Juegos de Estrellas, incluyendo una como piloto (1988, 1990, 1991 y 2006) y un premio al Mánager del Año (2005), Guillén se analiza ahora como una persona  de “más edad, más responsabilidad y más amor a la vida y a quienes me rodean, porque ya soy más viejo”.

“Ahora lo único que quiero es ser campeón con La Guaira y ser abuelo”, soltó. “Eso sería para mí es un reto fuerte, porque aquí los equipos no son tan fáciles de vencer. Sería lo máximo, personalmente”.

El mirandino reconoce que “ganar una Serie Mundial como mánager es otro pedestal”, pero no duda en afirmar que ese logró le daría “más felicidad, 100%”.

“Eso (la Serie Mundial) no tiene comparación con nada, pero ser campeón en Venezuela, para mí, sería más apasionante. Lo voy a disfrutar más, me lo voy a gozar más”, afirmó. “¿Por qué? Sé que incluso fanaticos del Zulia tienen un guairista por dentro. Si eres fanático de Magallanes, tienes un guairista por dentro. Cuando eliminan a otro equipo y La Guaira está en los playoffs, todo el mundo va sentimentalmente a La Guaira, entonces nosotros tenemos esa suerte de que en Venezuela nos tienen un cariñito”.

“Para mí sería lo máximo, en lo personal, no lo máximo en la profesión”, continuó. “Personalmente sería lo máximo porque no me imagino la (Avenida) Soublette, de La Guaira, con el equipo campeón. Esa es la meta y ojalá se pueda lograr”.

Sin incluir la jornada de anoche, Guillén tenía a los escualos en el segundo lugar de la tabla con récord de 17-13, a par de juegos de Águilas del Zulia.

“En esta liga todo el mundo batea. El equipo que tendrá mayor chance es el que mejor pitcheo tenga, el que coja las pelotas y el que juegue a la pelota pequeña mejor”, apuntó. “Y al que le quiten menos peloteros. Eso es otra cosa, no entiendo en los Estados Unidos  cómo a un muchacho jóven, que esté jugando aquí todos los días, lo paren. Que sea pitcher es entendible, para que no se le acaben las balas aquí, pero me da risa cuando mandan a parar y allá arriba no los enseñan a jugar béisbol”.

Su regreso a la pelota local no sólo ha sido positivo dentro del terreno, en el que tuvo que irse adaptando con la ayuda de sus técnicos.

“La liga fuera del terreno es buena, para mí. Aquí hay peloteros que no pasaron lo que pasé en esta liga. Yo comparo cuando me crié, lo comparo con ahora, y la diferencia es grande. Los estadios son mejores, los hoteles son mejores, los autobuses son mejores, las atenciones son mejores, entonces han mejorado mucho”, explicó. “Dentro de terreno de juego es difícil. Muy, pero muy difícil. Son muchas cosas de las que tienes que estar pendiente”.

“Diariamente debes hacer un trabajo diferente, los rosters cambian, entonces la batalla con los peloteros, que hay tantos que no hayas cómo ponerlos a jugar”, acotó. “Hay pitchers, por lo menos en mi equipo, que son clave y tienen cuatro o cinco días sin pitchear, porque hay días libres de por medio. Es una liga muy difícil”.

Ramón Hernández, su coach de banco, ha sido su principal aliado, sobre todo al inicio de la campaña, cuando no tenía mucho conocimiento de sus jugadores.

“Ahora, para mí, hay menos dolores de cabeza, menos preguntadera, más habilidad, el sentimiento es diferente. Ya sé quién puede pitchear en el quinto, ya sé quién puede pitchear en el sexto”, subrayó. “Obviamente Ramón está para decirme quién puede salir de emergente. La oficina de Tiburones de La Guaira me ha dado una cosa que quería, que era los match ups, quién está bateando mejor contra derechos, contra zurdos. Eso me ha ayudado bastante. De hace dos semanas para acá ya le he quitado un poquito de dolor de cabeza a Ramón, ya lo dejo disfrutar un poquito más el juego, porque tengo la habilidad a adelantarme a otras cosas, entonces no tengo que preguntarle a Ramón”.

“Con el respeto de todos los mánagers en Grandes Ligas, si creen que son buenos mánagers, que por lo menos vengan un mes aquí y dirijan”, soltó. “Si nosotros podemos dirigir aquí, ¿por qué no podemos dirigir en las Grandes Ligas? Es muy difícil, pero sabrosa. Me encanta la competecia, me encanta prepararme día a día y estar en el terreno de juego”.

Sobre las posibilidades de un retorno para dirigir de nuevo en las mayores fue claro: “Creo que hay gente que tiene más ganas de ser mánager de Grandes Ligas que yo”.

“Un día quiero, dos días no. Una semana estoy loco por regresar, tres semanas no”, sentenció. “Llega julio y me voy a España. Si estoy en la pelota, no puedo. Lo que más he eliminado por estar aquí en Venezuela es ir a las corridas, que es algo que me encanta, en Colombia, en México. Entonces tienes que poner en una balanza qué quieres y qué no”.

Guillén, quien se desempeña como analista en la cadena Espn, afirmó que no ha recibido ofertas concretas para ser mánager, aunque sí para ser coach.

Para dirigir me tocó las puertas Minnesota, de lejitos”, contó. “En Arizona me dijeron que me iban a llamar para coach, pero nunca lo hicieron”.

“No soy mejor que nadie para que no me hagan entrevistas, ¿pero después de haber dirigido tantos años en Grandes Ligas, qué te pueden preguntar?”, agregó. “No voy a decir que no voy a ser coach, pero el trabajo que tengo me hace feliz, lo disfruto, y es un tiempo muy bueno para mi familia. Porque ya de dinero, gracias a Dios, por todos los años que hemos trabajado, estamos bien”.

“Si me llaman, seguro (lo haría). No soy mejor que nadie para decirle que no. Pero si no me llaman, estoy pendiente, pero no dejo de dormir ni de comer por eso”, subrayó. “Dije una vez en el aire que el día que quisiera ser mánager lo iba a ser otra vez, y la gente que me odia, mira ahí está el bocón otra vez hablando, pero es verdad. Yo quise ser mánager y mira dónde estoy. Estoy ‘manageando’”.

Por los momentos lo único que le quita el sueño es seguir disfrutando su experiencia como piloto en Venezuela.

“Me encanta estar aquí. Le pregunté a mi esposa y a mis tres hijos, que son lo más importante en mi vida, que qué era lo malo de lo que estaba haciendo, y ninguno me dijo nada negativo”, enfatizó Guillén. “Entonces, ese es un paso bastante grande que hemos superado de una experiencia que no habíamos vivido”.

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