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Actualizado hace 188 minutos

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Sucesos
06:00 AM / 07/08/2017
“Filicidios vienen de hogares con alto nivel de violencia”: Expertos
Karelis González
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Panorama

Las muertes de niños a causa del maltrato generado por sus propios padres mantiene consternada a la población. Su inocencia y vulnerabilidad no los   salva de   la descomposión social que atraviesa la sociedad venezolana, diagnosticada por expertos. 

El amor y respeto que los progenitores, por naturaleza, deberían sentir por sus hijos ha mermado, e incluso ha mutado hacia el odio.

“Quien comete este tipo de acto es evidente que está atravesando problemas psicológicos o psiquiátricos”, asegura la socióloga Odalis Rojas.

En lo que va de año, al menos 15   filicidios se han registrado en la entidad zuliana, hecho definido como: “cuando un padre o una madre le quita la vida a su propio hijo”, explica   el sociólogo y profesor de la Universidad del Zulia, Alexis Romero Salazar.

En Maracaibo el delito ha sido más recurrente, pero en municipios de la Costa Oriental del Lago se han evidenciado de manera más dantesca. Tal es el caso del “Monstruo de Cabimas”, José Reyes Fama Barrios, de 28 años, quien asesinó a machetazos a sus tres hijos y dejó gravemente herida a su esposa.

El Código Penal venezolano, en su artículo 406, establece que “la condena para quien cometa un homicidio en contra de su descendiente (hijos y nietos), será entre 28 y 30 años de prisión”.

El triple filicidio, perpetrado el pasado 27 de julio llevó a Fama Barrios a prisión. Fue imputado por los delitos de homicidio calificado, femicidio frustrado y resistencia a la autoridad.

Romero Salazar señala que “el filicidio se ha tornado en un caso grave de extrema violencia doméstica que siempre ha existido, pero de forma residual, no de forma masiva. Se da en medio de la grave descomposición que atraviesa la sociedad”.

Los niños están siendo víctimas de sus progenitores, en su mayoría jóvenes, debido a la inmadurez que los caracteriza para sostener una familia. 

“Ya no es solo la mujer que comienza a tener hijos a temprana edad, sino también el hombre y esto  arrastra una serie de situaciones que los lleva a formar hogares violentos, como el entorno en el que crecieron”, explicó la socióloga Rojas. La explicación científica no justifica esa conducta.  

El filicidio es el final de un camino de agresión y tortura al que ha sido sometido el pequeño. Casi todos los días las policías dan a conocer casos de maltrato infantil.

La mayoría de las agresiones comienza por parte de las madres y las víctimas suelen ser menores de cinco años. La mujer utiliza sus propias manos. A golpes o con objetos contundentes golpea al hijo(a)  hasta ocasionarle considerables deterioros de salud e incluso, la muerte.

Fuentes policiales aseguran, que los filicidas, bajo mentiras, pretenden escudarse del grave delito cometido. Sacan a relucir excusas sobre el estado de salud por el que atraviesa su hijo. Tras la muerte y la autopsia   se descubre la autoría material. 

El pasado 19 de marzo, Liliana Evelín Hernández Morán, de 19 años, y su marido, Douglas José Sánchez Morillo, de 26, fueron detenidos por el Cicpc. Le  propinaron una golpiza a su primogénito, Angel Eduardo Colina Hernández, de apenas 8 meses de nacido.

La tunda fue letal. Le causaron fractura de cráneo, pelvis y tórax, lo que llevó al pequeño a agonizar durante horas, hasta morir. 

Los padres homicidas, para resguardarse, aseguraron que Ángel padecía de una extraña enfermedad, Osteogénesis Imperfecta (también llamada huesos de cristal), caracterizada por una fragilidad de hueso excesiva.

Rojas asegura que la violencia que existe entre parejas ha mutado hacia los inocentes hijos. “La pareja pierde la tolerancia con los niños. No entiende que no puede caminar a la par con un pequeño  de tres, cuatro o cinco años, simplemente porque no tiene el mismo desarrollo psicológico que tiene un adulto”. 

Como forma de frenar la oleada de filicidios en el país, Alexis Romero afirma que debe haber una “reingeniería de las instituciones: escuelas, iglesias y hogares (...) hay que fomentar los valores en todos los niveles”. No es una tarea sencilla. 

Además de esto, Rojas dijo que “es importante denunciar a las autoridades  cualquier caso de agresión infantil para evitar muertes posteriores”.

La familia y las autoridades juegan un papel vital. Está en sus manos responder ante cualquier indicio de maltrato infantil. 

Callar, a veces, es el peor de los pecados de quienes conocen sobre el maltrato de un niño. El silencio debe romperse. De ello depende el salvarle la vida a un pequeño que apenas comienza a conocer el mundo. 

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