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CAFÉ CON... Fedra López: “Todavía creo en los príncipes azules”
martes 14 de mayo de 2013 09:20 AM
Nayib Canaán / Maracaibo

Argentina de nacimiento, pero más venezolana que la misma arepa. Fedra López asegura que se siente tan criolla como cualquiera, luego de tres décadas instalada en nuestro país. La actriz suma ya 33 años de carrera y con una taza de café bien cargado hace un repaso en la sede de PANORAMA de lo que ha sido su transitar por el medio artístico.

En nuestra conversación López manifiesta que comenzó muy joven en la farándula. A los 17 años se inició con “Juan Carlos y su rumba flamenca”; él era su padrastro, y en una gira por Venezuela ella decidió quedarse en Caracas. “Me enamoré de este país, no de un hombre, ni nada de eso. Yo quedé flechada con esta tierra, con su gente, su calidez, su magia”, aclara Fedra, recalcando que su mamá, aunque se quedó con ella un par de años, luego se regresó a Argentina.

Su padrastro, Juan Carlos, siguió con su rumba, mientras Fedra se abría paso por acá. El segundo paso en el mundo artístico fue como invitada en “El Show de Joselo”, haciendo una participación especial durante dos años en sketches como El cuadrito y La secretaria, entre otros.

Fedra se casó, tuvo dos hijos y después de un breve retiro volvió a meterse de lleno en nuestra pantalla. Le tocaba el turno de las novelas.

“Me puse a estudiar actuación en la escuela de Nelson Ortega, al tiempo Arquímedes Rivero me dio mi primera oportunidad, un personaje pequeñito, era en ‘Por amarte tanto’, ahí era la amante de Jean Carlos Simancas”, expresa.

Por tener un cuerpo escultural y aparecer ligera de ropa en la televisión, a la actriz les costó demostrar que podía ser más que una mujer atractiva.

“Los primeros años fueron duros, difíciles. La gente podrá pensar que un buen cuerpo abre puertas... Quizás las abre, pero es un arma de doble filo, te expones a muchos señalamientos. Por eso me costó tantos años hacerme un nombre en el ambiente artístico. Me tocó demostrar que tenía la capacidad y la preparación. Además, después de todo nunca me sentí una bomba sexy, a pesar de trabajar en un show que vendía éso. Pero era un personaje, nunca tuvo que ver conmigo”, acota la artista, dejando claro que siempre contó con el respeto del público mientras fue la “mamasita” de la TV.


A lo largo de su carrera, López, admiradora del cantante Alejandro Sanz, ha hecho igual número de buenas como de villanas. Hay un equilibrio, aunque en los últimos años se le ha visto más como la malvada del cuento.

Su popularidad en dramáticos comenzó en 1995, con “Kaina”. Para ese tiempo, la actriz Cristina Reyes había renunciado al personaje de Mireya y el escritor César Miguel Rondón la llamó.

“La otra actriz se enfermó y grabó once capítulos. Yo estaba de vacaciones cuando recibí la oferta. En esa novela hice pareja con Aroldo Betancourt que se hacía pasar por cura para escapar de la justicia. Fue un personaje hermoso, lleno de matices, lo recordaré así pasen todos los años del mundo. Ha sido el personaje que más se parece a mí”.

A la puerta de esta artista llegaron otros proyectos como “Quirpa de tres mujeres”. En esta versión de “Las amazonas” ella era Manuela, la protagonista. Compartía roles con Gaby Spanic y Mónica Rubio.

“Para hacer la novela no tomé referencia de nada. Construí mi personaje desde cero. Era un gran compromiso, pues el mismo César Miguel Rondón me escogió para el rol”.

Y si una novela hizo llorar a esta belleza de ojos verdes fue “Cuando hay pasión”, transmitida por Venevisión en 1999.
“Interpreté a Inés, la sufrida protagonista a la que le hicieron muchas maldades. Imagínate que al terminar ese trabajo me enfermé. Salí con una laberintitis, producto de estrés, estuve en cama un mes. Fue muy fuerte a nivel emocional, porque a pesar de que no llevo los personajes a casa, grabar más de 12 horas diarias me afectó”.

En el 2003, Fedra López se convirtió en una de las principales sospechosas de una historia de suspenso que capturó la atención de toda Venezuela: La mujer de Judas (Rctv). “Yo quería ser la asesina. Bueno, en realidad todas queríamos serlo. Menos mal que al final todas tuvimos nuestra carga de culpa. El personaje de Ricarda Araujo fue un gran acierto en mi carrera”.

“La invasora” y “Ser bonita no basta” siguieron en su currículo. Fue en el 2006 cuando enfrentó el reto de personificar a Pastora Lara Portillo, la perversa villana que había hecho famosa Flor Núñez a comienzos de los noventa.


“No podía creer que me llamaran para ese personaje. Era demasiado fuerte. Lamentablemente la novela sufrió varias rupturas en su grabación. Se cambió varias veces al escritor y director. El resultado final no fue lo que esperábamos”.


Fuera de cámaras, la actriz se define como una mujer romántica, sensible, “de las que llora hasta viendo comiquitas”. Según ella, cocina, lava, plancha y limpia la casa.


“Ahora estoy sola. No tengo pareja, pero todavía creo en los príncipes azules. Toda la vida creeré. Son pocos los hombres que han pasado por mi vida. Cada uno me ha dejado experiencias bellísimas y mucho crecimiento. Me considero una mujer que ha amado y que ha sido amada. No me he topado con sapos, afortunadamente”.


¿Cómo hace para mantenerse en forma a los 50 años?: “Tengo una buena alimentación, aunque soy desobediente con los ejercicios. No hago dieta, pero evito las frituras, como poca carne, y sumo a mi plato muchos vegetales”.

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