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Mujeres captan a jóvenes en liceos para prostituirlas en Maracaibo y San Francisco
Ilustración Moira Olivar
lunes 06 de mayo de 2013 08:43 AM
Wilmar Medina panored@panodi.com / Maracaibo

“Entran a los planteles vestidas de liceístas y simulan ser estudiantes. Son mujeres jóvenes que observan a las alumnas entre 11 y 15 años, las seleccionan, las convencen o amenazan y las prostituyen con hombres, en los horarios de clases. Aunque entran con libros y cuadernos, son proxenetas”, así lo denunció la directora de la Policía Escolar, Marelvis Romero.


“En un liceo de San Francisco, una joven pidió permiso en la institución para irse porque se sentía mal, pero la directora le dijo que no podía dejar que se fuera si no la iba a buscar un representante. La muchacha llevó a otra joven e inventó todo un cuento para que creyeran que era la prima. Las autoridades del plantel no confiaron en la versión y tras interrogar a la que se hacía pasar por pariente de la alumna, dieron con la verdad: no era estudiante de esa institución y confesó que la enviaban allí para buscar a chicas y llevárselas para que tuvieran relaciones sexuales con hombres que les pagan. Dijo que no era la primera vez, que ya lo había hecho en varias oportunidades”, destacó la autoridad.


Entre otro de los modus operandi, según Romero, se usan las redes sociales. “A través de facebook y el pin, los hombres las envuelven, las trabajan por meses hasta que las enamoran y las menores caen en el juego”, denunció.
“El 100% de la población que se involucra en esos casos es de 7º, 8º y 9º año de bachillerato”, dijo la jefa del ente policial, que depende de Polisur, y agregó que la parroquia de San Francisco en donde es más frecuente la prostitución en liceos es en Los Cortijos.

“Por las características de esa zona rural, y los escasos recursos de las familias que por allí habitan se repite más porque las jóvenes se dejan inducir por las necesidades y se dejan manipular”.


La directora de Prevención del Delito en el estado Zulia (DPD), adscrita al Ministerio de Relaciones Interiores, Anamar Anzola, argumentó que además de la captación, a las jóvenes involucradas en la prostitución también las ‘marcan’.
“Con lacitos de determinado color que se colocan en el cabello identifican las jóvenes que están envueltas en redes de prostitución y pornografía en los liceos. Es una manera de saber cuáles son las muchachas que están dentro del ‘negocio’ y a ellas les llegan”, dijo Anzola.

 

Detalló que las muchachas van uniformadas a sus liceos, sus padres las dejan allí creyendo que asistirán a clases, pero se ‘vuelan’ para ‘trabajar’ en lo que ellas, por su corta edad, creen que no les traerá mayor problema.


Los testimonios de las jóvenes que han sufrido las consecuencias de dejarse enredar en las mafias de prostitución que tejen sus redes en instituciones escolares son aterradores.

“Mis amigas del liceo me ofrecieron un teléfono Blackberry por grabar un video pornográfico en mi casa, al principio me dio temor, pero me dijeron que mi rostro no aparecería y acepté porque quería tener el aparato y no tenía dinero para comprarlo. Luego de que hice lo que me pidieron, fui a solicitar el celular que me habían prometido. Se negaron y me dijeron que tenía que hacer un show lésbico en trío con otras dos compañeras, yo dije que no. Me amenazaron y trataron de hacerme decir que sí. Allí me di cuenta del problema en el que estaba metida, pero seguí negándome”, contó una joven, de 16 años, víctima de las redes delictivas a la directora de la Oficina de Prevención del Delito. Casi le costó la vida negarse a hacer lo que le exigían.

“Ella fue golpeada salvajemente al salir del liceo por negarse a hacer lo que le exigían. Estuvo internada en una unidad de cuidados intensivos producto de la gravedad de la paliza que recibió como venganza”, relató Anzola, sin dar mayores datos por protección de la muchacha.

Como la joven, otra de 15 años, que con regalos y dinero fue ‘enganchada’ para que vendiera su cuerpo, narró su experiencia. “Me daban celulares y efectivo. Recibía 200 o 250 bolívares al día y yo dejaba de entrar a clases y me iba para donde ellos me decían. Me prostituían y para reconocerme me hacían adornarme el cabello con lazos del color que ellos decían”, relató.

La directora de la Oficina de Prevención del Delito dijo que en otros casos, los delincuentes captan a las menores a través de teléfonos inteligentes y las hacen participar en pornografía.

“Tuvimos un caso en el que una niña de 10 años recibió como regalo de su tío un celular con acceso a internet. La mamá tenía la clave del aparato para vigilarla, pero de pronto la menor cambió la contraseña y no quería dársela a su progenitora”.


Tras constantes regaños y amenazas para que dejara que su madre le revisara el celular, la menor accedió. Cuando la mujer vio lo que había en ese teléfono quedó impactada: su hija, quien aún no entraba ni a la adolescencia, le enviaba imágenes donde se mostraba desnuda a un ‘amigo’ con quien chateaba. El que las recibía resultó ser un hombre mayor que le escribía desde España y la convenció, enamorándola, de que se hiciera fotos sin ropa, según dijo Anzola.

Además de la prostitución, las autoridades vinculan algunos casos con la trata de personas. “Representantes han denunciado que sus hijas salieron a clases y no regresaron. En esos casos podemos presumir que se las llevaron engañadas o con consentimiento, pero con el mismo fin: explotarlas. Hasta ahora tenemos registradas tres menores, entre 12 y 15 años, desaparecidas”, advirtió Anamar Anzola.


La pena por inducir a las jóvenes a la prostitución —según el abogado penalista, Agustín Andrade— responde a no menos de ocho años. Mientras que por la trata de personas las condenas superan los 20 años de cárcel.

La trata de personas, uno de los delitos más esclavizantes del mundo y que según la autoridad policial está inmersa en planteles educativos, es considerado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como el tercer “negocio” ilegal más lucrativo, después del tráfico de armas y de droga.


La organización estima que alrededor de 800 mil personas al año son vendidas como esclavas. De este número, el 80% son mujeres y niñas explotadas sexualmente, escenario que se repite sigilosamente en el interior de cada estado o provincia, dejando cerca de 32 millones de dólares anuales en todo el mundo. Es por eso que se ubica como uno de los ‘negocios’ ilegales más lucrativos pero también el más infrahumano que pueda existir.


Desde el punto de vista de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), más de 12 mil millones de personas en el planeta sufren situaciones laborales similares a la esclavitud, de las cuales cuatro millones son víctimas de la trata cada año, en su mayoría pertenece a menores de edad y mujeres.

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