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“Seis millones de armas ilegales existen en Venezuela”
Entrevista con Roberto Briceño León, director del Observatorio Venezolano de la Violencia
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lunes 07 de noviembre de 2011 03:02 PM
Sabrina Machado / Caracas

 

Para el sociólogo Roberto Briceño León, director del Observatorio Venezolano de la Violencia, es urgente que en el país se inicie un proceso de pacificación, que pasa por un apoyo sostenido de la institucionalidad, del cumplimiento férreo de las leyes y de reconocimiento al prójimo, sin importar condiciones políticas.Observa con buenos ojos la creación de la Policía Nacional Bolivariana y de la Comisión Presidencial para el Desarme, pero insta a que no se politicen estos espacios, porque “cuando se dan explicaciones y orientaciones políticas a las medidas de seguridad, lamentablemente, creo que no se puede avanzar”.


—¿Considera que hay permisividad?
—Sin lugar a dudas, hay una política de hacerse a la vista gorda frente al delito, ha existido, en momentos, más que permisividad, quizás sin quererlo, un estímulo a los comportamientos delictivos y violentos por parte de las autoridades.

—¿A qué obedece esta realidad?
—Creo que ha existido una concepción errada de lo que es el delito y la violencia, se le ha atribuido a causas sociales; por lo tanto, se confió en las políticas de prevención y descuidaron las políticas de control social y de represión.

Creen que la violencia es un resultado de la lucha de clases y, en Venezuela la violencia que existe no es de lucha de clases, aquí lo que tenemos son pobres matando pobres.

—Ante estas críticas, el Gobierno respondería que hay reforma policial y una Comisión Presidencial para el Desarme.


—Le doy la bienvenida a las dos medidas, me parece que la creación de la Policía Nacional Bolivariana ha sido un paso importante y veo muy positivo la creación de la Comisión de Desarme, pero son políticas que tienden a politizarse y cuando se dan explicaciones y orientaciones políticas a las medidas de seguridad creo que no se puede avanzar.

—¿Qué tan cuesta arriba está el desarme de la población?
 

—Es muy difícil, por dos razones: una, la población siente que la policía no le da seguridad y no lo protege y, dos, siente que la medida está politizada, que las políticas de desarme no han estado orientadas en el sentido correcto.

—De acuerdo con su último estudio, el venezolano siente la necesidad de protegerse, ¿a partir de qué momento comenzó esta sensación?
 

—Lo que uno ve es un incremento a partir del año 2000, para ese momento ya se sabe que había una situación grave en el país, pero el pico fundamental en el número de homicidios ocurrió entre los años 2002-2003.

En este período se empieza a tener esa sensación de inseguridad y la necesidad de armarse. Para el 2006, la inseguridad comienza a convertirse en el principal problema de atención de los venezolanos.

—¿Por qué se pasó del arma blanca al arma de fuego?
 

—En violencia existe un proceso de interacción, en la medida en que los delincuentes comenzaron a tener armas de fuego el ciudadano asumió que debía tener una, ahí se generó una espiral de violencia, en la que estamos ensartados.

—De acuerdo con las autoridades, en el país existen 26 mil portes de armas, el OVV maneja un cálculo aproximado de cuántas armas ilegales hay?
 

—Los cálculos que hacemos lo hacemos partiendo de nuestros estudios de victimización. Ésto nos permite deducir que hay entre cinco millones y seis millones de armas.

Las personas —en general— no declaran las armas ilegales que tienen, pero cuando uno toma indicadores aproximados como la disposición a tener armas de fuego y, realiza una proyección estadística con la población mayor de edad existente en el país, podemos calcular que ésta es una cifra razonable y comedida.

—¿Qué referencia tiene de experiencias de desarme en otros países de Latinoamérica?
 

—Brasil tiene una experiencia muy significativa. La importancia de la experiencia brasileña ha sido toda la institucionalidad que existió detrás de la aplicación de esa norma.

Casi al mismo tiempo que fue aplicada la ley en Brasil en Venezuela se aprobó una ley de desarme, en el 2002, los resultados fueron radicalmente distintos.

En Brasil, la política de refuerzo institucional, de refuerzo de la policía, de hacer cumplir la ley, de castigo y de encarcelamiento de los delincuentes fue sostenida.

En Venezuela no se aplicó la ley, existió una política de permisividad frente a la violencia, de no aplicación de las leyes y esto trajo consecuencias muy distintas. En Sao Paulo los homicidios disminuyeron cuatro veces y en Venezuela aumentaron cuatro veces.

 


Perfil: Roberto Briceño León es sociólogo y director del Laboratorio de Ciencias Sociales y del Observatorio Venezolano de la Violencia. Entrevista con el diario PANORAMA publicada el 3 de octubre de 2011.

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