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VIDEO: Alejandro Hernández y su show
Mónica Guevara
lunes 03 de septiembre de 2012 09:30 AM
Margioni Bermúdez / Maracaibo

 Te espero en mi casa el miércoles a las 3:00 de la tarde ¿puedes ese día? ¡Al fin! Alejandro Hernández, el del show en internet, el que inició su camino a la celebridad con un video casero, nos abriría las puertas de su búnker, ese donde ha grabado 29 videos que rebasan las seis millones de visitas y han hecho llorar a más de uno de risa y rabiar a otros tantos.


Tiene 21 años y roza los 500 mil seguidores en redes sociales —220 mil 989 en twitter y 254 mil 682 fans en facebook—, números que hacen de él una de las figuras más influyentes de Venezuela en el mundo 2.0.


¿Y cómo es que ha llegado a ser todo un rey en las redes sociales? La respuesta radica en su capacidad para hacer una parodia de la sociedad en la que ha crecido, a través de un monólogo donde interpreta al papá que aprende a navegar en internet, a la mamá que regaña a su hija por los estados subidos de tono en el messenger , al adolescente que se queja de la sobreprotección excesiva o al taxista extrovertido que lo ‘coció’ a preguntas.


De vez en cuando se ha colado algún personaje político en sus interpretaciones, aunque admite que no le gusta involucrarse en política, al punto que hasta hace poco no estaba inscrito en el registro electoral. Por insistencia de su mamá ahora forma parte de los más de 18 millones de venezolanos inscritos en el REP.


Todos sus temas y personajes son tomados de la cotidianidad. “Veo algo en la calle y digo esto está parodiable. O alguna situación con amigos, si estoy en una sala de espera de una clínica y hay señoras que van a consulta escucho lo que dicen”.


¿Que si tiene aspecto de celebridad? ¿Es divo? ¿O posee un súper set de grabación? Nada más alejado de eso. Al abrir las puertas de su hogar da la bienvenida con calidez. Es más bien algo tímido ante el acecho de la cámara y las preguntas.


The Alejandro Hernández show es un personaje, una creación. En su vida privada este estudiante del último año de Artes Audiovisuales en la Universidad del Zulia es de verbo sereno, un poco esquivo a las multitudes. No tiene tantos amigos como pudiera pensarse, tampoco es el alma de la fiesta, “si tengo que bailar lo hago, pero no soy de muchas fiestas”.


¿Y dónde está el lugar donde ha creado y recreado al personaje que trasciende las fronteras del internet? Para saberlo le preguntamos si nos permite ingresar a su ‘estudio de grabación’. “Claro, vamos”, responde amable, no sin antes advertir: “pero miren que mi cuarto no es muy bonito que se diga”. Nos invita a subir.


Más que su cuarto, es su universo. Allí duerme hasta las 11:00 de la mañana más o menos, graba, edita, piensa, escribe sus guiones, revisa páginas, come helado. Cuando llega el momento de plasmar lo que ha grabado nadie lo interrumpe. “Mamá voy a editar”. La frase lleva implícito un mensaje: favor no molestar. Serán dos días de retiro, editando, yendo hacia adelante y hacia atrás, revisando meticulosamente cada segundo, la calidad del sonido. Alejandro Hernández, ese que dice palabras soeces y se burla hasta de sí mismo en la vida real es meticuloso al extremo, casi compulsivamente.


Su espacio íntimo se compone de un cuadrado de tres metros de largo por tres de ancho. Una computadora PC, un televisor de 32 pulgadas, un pequeño closet, un sofacama, donde además de dormir recrea un estudio de grabación, una lámpara de estudio y un gavetero. A simple vista, la habitación de Alejandro Hernández no se asemeja en lo absoluto a un estudio de grabación convencional.


Su primera cámara se la regalaron a los 11 años, una Sony para grabaciones caseras. Era de su hermana y luego pasó a sus manos. “Recuerdo que mi hermana me la quitó un día y me puse muy bravo, se me pusieron las orejas rojas (...) Desde pequeño sentía la necesidad de estar grabando cosas, de contar historias. Grababa películas de ‘terror’”.
Desde niño tuvo clara su vocación: contar historias de la sociedad que lo rodea en video. Es un agudo observador.


Fue en septiembre de 2009, meses después de conversar con unos conocidos de Estados Unidos, país donde ya eran populares los “web show”, cuando se aventuró a hacer su primera parodia. Facebook y los ‘ intríngulis’ de esta la red social fueron el insumo de un material cuyo único guión era su ingenio. Entonces era un adolescente con aspecto ‘raquítico’.
¿El resultado de este invento? Poco menos de tres minutos de un video donde quedó clara su creatividad.


“En este momento pensé: lo voy a hacer y ya, no creo que haga más porque no espero nada de esto. Cuando llevaba diez videos y la gente lo empezó a compartir, pues la popularidad es más que todo cuando la gente le gusta y comparte el video en twitter o facebook, en ese punto pensé que podía llegar mucho más lejos”.


La afirmación la suelta sentado en la sala de su casa, en la zona norte de Maracaibo. Mientras cuenta su “travesura” sonríe. Le cuesta verse como una celebridad, aun cuando salir a la calle dejó de ser lo mismo y si no que lo diga su mamá, Yaici Reinoso, una médica nacida en la Guajira y quien ahora trata de adaptarse a la fama del menor de sus dos hijos.


“Me cuesta a veces, cuando voy a un centro comercial y si estamos en un restaurant no lo dejan comer, lo llaman y fotos, y fotos. A veces le preguntan ¿tu mamá está como brava? Estoy consciente que tengo que acostumbrarme. Si vamos al Sambil muchachos, muchachas, señores que lo conocen por sus hijos son sus fans y le piden fotos para llevárselas. En Navidad se fue a Londres y allá lo reconoció un venezolano. A mi esposo si le cuesta más”.


Al hablar de su popularidad Alejandro no alardea. “Pasa mucho que la gente me reconoce, pero no se acerca por miedo a que los critique, eso me da rabia, pues ¿cómo voy a criticar a alguien que se me acerque porque les gusta mi trabajo? Luego me escriben en twitter diciéndome: ‘Ey te ví’ ... Cuando les pregunto porqué no se acercaron me responden que les da miedo que vaya a burlarme. Una de las cosas que hace sentir mejor a un realizador es que le gente vea tus creaciones”.

¿Quién puede imaginar que detrás de ese personaje irreverente y desinhibido hay un muchacho inseguro? Pues sí, abiertamente lo expresa: “Era muy inseguro, bueno, todavía lo soy un poco. No me gustaba cómo se escuchaba mi voz, pero gracias al programa he mejorado”.

Su delgadez extrema lo preocupaba. Cuando empezó a recrear historias y a colgarlas en Youtube pesaba 54 kilos. Él mide 1,66 metros de estatura. “Estaba casi que anoréxico, entonces empecé a ingerir suplementos vitamínicos y gané 12 kilos, ahora peso 68, pero me salió ‘barriguita’ y me ha tocado seguir una dieta para eliminarla”. Comer sano no lo caracterizó antes. Sus menú estaban compuestos por cómida rápida.


Entre el episodio 25 y 26 — junio de 2011 a marzo de 2012— hizo un paréntesis en la producción de materiales. Para entonces había firmado un contrato con Planeta Urbe. Las preguntas sobre sus nueve meses de ausencia en Youtube no se hicieron esperar. ¿Será que lo metieron preso? ¿Será que se le acabaron las ideas? ¡Pa’ mi que lo mataron!
“Las razones para esos nueve meses de ausencia son un cuento largo, lo cierto es que me tomé ese tiempo para descansar”. Ahora trabaja para El Mostacho. Gana dinero por sus producciones, cosa que no ha sido bien vista por muchos de sus seguidores. “A algunos les pareció que me vendí, no entiendo porqué, pues es lo mismo, solo que en otro canal”.


Y aun cuando la creatividad no ha dejado de estar presente en sus monólogos, asegura que “lo que empezó como un hobbie ahora es una obligación. Ya no tengo la misma comodidad de antes. Si quería pasar tres meses o más sin hacer episodios lo hacía. Ahora es un trabajo”.


Sobre sus preferencias tecnológicas admite que se siente cómodo con una PC. Gusta de Firefox y asegura que si pudiera desinstalar Internet Explorer por completo lo haría. Congenia con Apple, pero “no se muere por tener una Mac”. No le atraen los BlackBerry, ya pasó por los iPhone y ahora se estrena en el mundo de los Android.


Si alguien pensaba que Alejandro tenía límites al ‘parodiar’ se equivoca. Sus padres, sus tías, su hermana Mercedes y sus amigos, han hecho parte de sus personajes. El capítulo que tituló “Padres tecnológicos, funeral en Facebook y el super pene” nace de una broma a sus papás por su poco manejo d el Internet.


¿Qué piensa hacer con todo este boom? Por ahora terminar el episodio 30. “Esperénlo pronto”. Su vida es una constante cacería de historias. Contar la cotidianidad a través del humor. Seguro se estarán preguntando a quiénes ‘esmechará’ en su próximo video...

 

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