Enseña a tu hijo a tolerar las frustraciones y cría adultos felices
04:00 PM / 18/03/2017-Mariana Tello Pirela
Agencias

Esa amarga sensación que combina la rabia, la impotencia y la tristeza de no lograr de manera eficiente una actividad se conoce como frustración.

Aprender a tolerar la frustración desde pequeños permite que los niños puedan enfrentarse de forma positiva a las distintas situaciones que se les presentarán en la vida en su proceso de crecimiento.

 

 

“Las frustraciones solo se mejoran a medida que exponemos a los niños a manejar esa situación que no logran a la primera, ese acompañamiento debe de ser desde la paciencia porque si explotamos con ellos no afrontarán la situación con éxito solos. La constancia y perseverancia darán los frutos para ambos tanto para padres como para niños”, destacó la psicóloga Helymar Márquez.

“La frustración es una vivencia emocional que se presenta cuando un deseo, un proyecto, una ilusión o una necesidad no se llega a satisfacer o a cumplir a veces por imposición de los padres, por las etiquetas, las comparaciones de los adultos a el niño o simplemente porque el chico ve el logro en el compañero y se siente incapaz de hacerlo de igual manera”, destaca la psicopedagoga Morella Nucette.

 

 

Nuccete señala que “de no intervenir de manera oportuna para lidiar la situación que acumula una serie de emociones los niños pueden presentar comportamientos de rebeldía, hiperactividad, molestar al compañero porque no se siente capaz de dar respuesta a la solicitud de la maestra o los padres. Pero también existe otro comportamiento aún más peligroso que es el niño aislado, el que toma una actitud de avestruz, se deprime y comienza a tener autoestima baja, no se siente querido porque no se deja querer”.

 

¿Cómo ayudar a los niños a manejar la frustración?

 

La psicopedagoga señala como aspectos claves para ayudar a los niños a tolerar la frustración:

Empatía: Que el adulto se ponga en su lugar con compresión y cariño explicarle que con constancia y práctica se pueden lograr las cosas. “Hijo yo no lo sé todo. Si lo intentamos juntos podemos lograrlo”.

Dejarlos crecer: Intentar complacer siempre a los niños y evitar que se sientan frustrados ante cualquier situación no favorece su desarrollo integral como persona.

Comunicación: Conversación en positivo, mantener contacto afectivo con el niño, conocer sus emociones y explicarles que la constancia es clave.

No comparar: Evitar las comparaciones con los hermanos, con los vecinos. Somos únicos y diferentes y cada uno tiene su espacio.

Ayudarlo a reconocer sus habilidades y fortalezas y trabajar en ellas.

Atención: Estar atentos para conocer al niño y reconocer sus cambios.

 

 

“Si no enseñamos a los niños a manejar las emociones, en este caso las frustraciones serán adultos inseguros, acomplejados, molestos con problemas en su estabilidad emocional, laborar y posiblemente sentimental, mal humorados con emociones distorsionadas, con imposibilidad de demostrar afectos”, destacó Nucette.

Por su parte, los niños tolerantes son aquellos chicos que suelen ser más empáticos, tiene un adecuado manejo de sus emociones, tienen la capacidad de solventar un problema cotidiano cuando se le presenta, son pacientes y reconoce de límites. Claro esto es algo que se les enseña desde pequeños, ya que han aprendido a ser menos ansiosos y más flexibles”, precisó la psicóloga Johana Márquez.

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