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Actualizado hace 183 minutos

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Opinión
06:05 AM / 20/10/2018
Una polémica permanente
Hildegard Rondón de Sansó Abogada Constitucionalista
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Hace pocos días se planteó en Italia la polémica sobre la supuesta capacidad limitada de las mujeres en el dominio de las áreas científicas que allí se resume en las siglas SIEN (Física, Ingeniería y Matemáticas).
En efecto, Alejandro Stremia, físico de la Universidad de Pizza, Italia, al comentar el otorgamiento de los Premios Nobel en las antes mencionadas disciplinas, señalaba que en las mismas, las mujeres son menos dotadas que los hombres. Naturalmente que los comentarios aludidos no fueron bien recibidos por la mayoría de la población que considera que hoy en día no puede sostenerse tal criterio, cuando el premio Nobel de Física y de otras disciplinas estimadas de la exclusividad masculina, han sido obtenidos por mujeres.
El Profesor Stremia sostenía que es evidente el hecho de que los hombres se interesan más en las disciplinas relativas a “cosas”, esto es, a la parte material del universo científico; mientras que, las mujeres, están más inclinadas hacía disciplinas en las cuales entran en juego las “personas”. Indicaba el físico aludido que, las “cosas”, son el objeto de las materias con fondo científico; en tanto que las “personas”, constituyen las de carácter humanista.
La prueba instrumental del criterio expresado por el físico, es una tesis rebuscada sobre las medidas de testosterona que un ser humano puede haber adquirido durante su gestación, lo cual va a incidir en el tamaño de los dedos de la mano derecha, indicativo de la posibilidad o nó de captación de las materias técnicas. La verificación de la medida digital se hace a través de una “digit ratio”. 
La primera respuesta que recibió el ilustre profesor fue tajante, y es que el Nobel de Física de este año correspondió a una mujer y así mismo la evidencia de que, en la historia de los Nobel, muchas mujeres han sido premiadas en tal disciplina o en otras, igualmente pertenecientes a la preferencia masculina. Así, hay que recordar a Marie Curie quien fue premio Nobel de Física de 1903 y, en 1911 obtuvo el Nobel en Química y, su hija Irene Joliot-Curie, ganó el Nobel de Química en el año de 1935. A las antes mencionadas hay que agregar a Gerty Cori, Rosalyn Yalow, Barbara McClintock, Linda Buck, May-Britt Moser, Tu Youyou, que recibieran el premio Nobel de Fisiología; Maria Goeppert-Mayer, Dorothy Crowfoot Hodgkin y Donna Strickland premios Nobel de Física; Rita Levy-Montalcini, Gertrude B. Elion, Christiane Nüsslein-Volhard, Françoise Barré-Sinoussi, Elizabeth Blackburn y Carol W. Greidee, premios Nobel de Medicina; y, Ada Yonath, premio Nobel de Química. Es decir, un total de 18 mujeres ganadoras del Premio Nobel en Ciencias.
Por lo que respecta a los números, las mujeres han obtenido en la totalidad de las disciplinas (científica y humanística) 49 premios Nobel y los hombres 833 ¿Cómo explicarnos el limitado papel de las mujeres? Teorías como la del profesor Alejandro Stremia que nos endilga un determinismo a las mujeres impeditivas del dominio de la ciencia, no son razones valederas. 
La realidad está en la condición de subordinación de las mujeres que, solo en los últimos años se comienza a superar, pero está siempre el encauzamiento familiar y social que se da a las hijas hacia las disciplinas humanísticas. Es decir se trata de motivos circunstanciales y nó de razones objetivas. 
El hecho evidente es que hoy en día se mide el avance de una nación, entre otros elementos, por el aporte científico que las mujeres otorgan en dichos países. Esto último tenemos que repetírselo a nuestras descendientes para que atiendan al llamado de sus preferencias intelectuales plenamente y, nó a las imposiciones clasistas.
 

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