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Actualizado hace 6 minutos

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Opinión
06:10 AM / 29/10/2018
¡Son dos diálogos! … no uno
Félix Cordero Peraza Analista
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“La política es la continuación de la guerra por otros medios”,  dijo Michel Foucault, invirtiendo la máxima de Clausewitz “La guerra es la continuación de la política por otros medios”.

En otras palabras, aquí estamos en guerra y una lectura sobre la actual dinámica política indica claramente que esto está enredado a la máxima potencia. 
La guerra, de un lado, es de todos contra todos y hace rato estalló, desde ese campo los disparos van al frente y a los lados. Mientras, del lado del poder hay fuego cerrado en una sola dirección. Divide y reinaras. Tal como lo expresa Sun Zutz, en el Arte de la Guerra, “Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo serás poderoso”.
 Triquiñuelas, rivalidades, laboratorios psicológicos y medidas poco democráticas (`persecuciones, presos, hostigamiento, juicios, destierros) utiliza el gobierno para crear visuras y enemistades dentro del campo opositor. Que combinado con el exacerbado ego de los líderes y los intereses personales de cada uno hacen una mezcla de fatales resultados.
       En pleno bombardeo voces alarmadas promueven un cese al fuego y la instalación de mesas para conversar por la paz. ¡Hurra por ellos! Siempre ha pasado así en el transcurrir de la historia de la humanidad. Acerca de la guerra Benjamín Franklin decía “jamás hubo una guerra buena o una paz mala”. Sin embargo, el problema planteado y más grave es el hecho que no se requiere un solo diálogo. Aquel entre el gobierno y la oposición. Más urgente, creo yo es aquel que se desarrolle entre y dentro el liderazgo opositor partidista. Hoy dividido, desarticulado de un comando único y sin propuestas unitaria y consensuada. 
En este panorama se observa claramente que en el fondo la división es ideológica. Por un lado, la clase más conservadora de la pirámide poblacional unida a pequeños grupos izquierdistas y por otro lado la socialdemocracia partidista haciendo causa común con partidos de centro izquierda. 
Un grupo aúpa un desenlace violento, militar o intervencionista. Cree que Maduro está tan mal que tendrá que renunciar y auspician una transición. Postura muy apegada a la posición anti Maduro y su proyecto del gobierno de los Estados Unidos. ¡Cuestión de horas! Otro, aspira que mejoren las condiciones para participar electoralmente y el otro como él caballo de paseo, listo para la participación electoral. ¡Un verdadero pandemonio! Contradictorios en la táctica y enfrentados en la estrategia. 
   A todas estas, hay una impresión general sobre que la oposición carece de madures para comprender el hecho político y actuar en consecuencia. La oposición irreflexiva al diálogo desdice de su conocimiento de la realidad e inyecta en la población una sensación de desconfianza e inseguridad. Muy orientado por las redes sociales aun sabiendo que sus falsedades e intrigas, provienen de laboratorios entrenados como armas de guerra y manipulados hasta la saturación. 
La oposición además se divide en unos que ponen la canasta huevos en la espera de la acción militar, financiera y diplomática del exterior. Principalmente de Norte América, el grupo de Lima y las acciones de la Unión Europea. 
Esperan los resultados de las sanciones y el proceso de acorralamiento que progresivamente de lleva a cabo.  Otros, que sostienen, no sin razón, que la perspectiva de lucha y victoria se encuentra en la organización de la sociedad y en las acciones de protesta y rebelión del propio pueblo venezolano contra el gobierno de Maduro.

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