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Actualizado hace 20 minutos

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Opinión
06:45 AM / 02/11/2018
¿Soluciones duraderas o conflictos infinitos?, por Oscar Morales
Oscar Morales Economista
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Existe un sinfín de propuestas de cómo resolver la catástrofe que sufre el país. Distintas visiones acompañan las soluciones, van desde las más extremistas a las más ponderadas. 

Hay pisotones y empujones para imponer sus fórmulas salvadoras y/o remedios milagrosos. Y para colmo, todos creen tener la razón. Sin embargo, todos en sus ejercicios fabrican sus propósitos y depende a lo que se apunte estaría el desenlace bienhechor o agravante.

Un sector pareciera que no tiene ánimo de que la depresión económica sea resuelta, porque lo único que ha hecho es repetir la receta una y otra vez obteniendo peores resultados mes a mes. Dicho sector juega al conflicto infinito o al resultado paliativo.

Por ejemplo, decretar aumentos de salario mínimo –recurrentemente- está demostrado que no resuelve las causas de la debacle económica, pero vende una ilusión que atrapa a muchos incautos y permite sostenerse hasta que se invente otro espejismo. 

En cambio, si quisieran soluciones duraderas, entenderían que no lo lograremos si continuamos despreciando a la ciencia económica; si desacreditamos los ejemplos históricos de los países que ya sufrieron estas calamidades; si no consensuamos un programa monetario, fiscal y cambiario que restablezcan los equilibrios macroeconómicos y si permanecemos injuriando al saber en todas sus formas.

Acerca del enfrentamiento político, puede decirse que unos están jugando a los arreglos perdurables y otros a la confrontación ilimitada. Así, vemos como un liderazgo apuesta a la posibilidad de establecer mínimos comunes civilizatorios -pese a que sea el camino más largo- y reunir esfuerzos donde prevalezca la convivencia por encima del exterminio del otro, porque cree que de este modo generará soluciones estables.

Asimismo, observamos como otra fracción elige la pugna y no creer en la política de los acuerdos (esencia de la política), por lo cual preferirían tomar atajos aunque se prolongue la disputa indefinidamente. En otras palabras, unos creen en la política, otros cuando les conviene y los demás son escépticos.

Mientras las diferentes visiones polemizan, seguimos recibiendo unas visitas que vienen con mucho ‘cariño monetario’. En los últimos días, se han acercado rusos y chinos de alto nivel, y esto sugiere una nueva repartición del pastel. No se asombre si en poco tiempo lee reportajes que revelen como las empresas estatales van a tomar nuevos dueños.

Próximamente, en todos los sectores económicos (hotelería, bancario, telecomunicaciones, energético, manufacturero, automotriz, servicios, etc.) estarán en manos foráneas. Con algo tenemos que pagarles, digo yo.  Y así se consumen las hojas del calendario sin que el señor Luis pueda sentirse satisfecho de poder recibir el servicio del agua normalmente y la señora Zugeima sigue llorando a su hijo sin consuelo.  

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