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Actualizado hace 21 minutos

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Opinión
06:20 AM / 07/09/2018
¿Puede un inepto llegar a ser presidente, gobernador o alcalde?
Lenin Tremont Franco Periodista, docente @lenin_tremont
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Cuando un inepto, inútil, incompetente o incapaz llega al poder es fácil detectarlo, porque le cuesta un mundo cumplir con sus funciones y siempre se escuda detrás de una excusa o busca culpables.
La personalidad de un inepto en funciones de Estado está plagada de falta de preparación para el cargo que desempeña; los satisface rodearse de aduladores, carecen de humildad, son orgullosos y siempre tienen la razón.
Un inepto en el poder, aunque su discurso sea a favor de la gente, en la práctica son empáticos selectivos, solo se ponen en el lugar de sus amigos, salen de su zona de confort para hacer shows mediáticos donde simulan que “escuchan y entienden”, pero cuando apagan la cámara desaparecen y nunca resuelven.
¿Cómo un electorado puede llevar o dejar llegar a un inepto al poder?
A pesar que el pueblo posea un alto índice de inteligencia, la movilización o desmovilización del voto la condicionan factores emocionales-afectivos más que intelectuales, los cuales podemos resumir en: la situación económica, social, política o cultural, el carisma del candidato, el peso de una campaña inteligente y los errores de su adversario que incidan en el estado de ánimo del electorado.
Este fenómeno de la ineptitud o incompetencia fue estudiado y demostrado en una serie de experimentos realizados por Justin Kruger y David Dunning, de la Universidad de Cornell de Nueva York, EE. UU. Y sus resultados fueron publicados en el Journal of Personality and Social Psychology.
El aporte a la ciencia de estos psicólogos se conoce como el síndrome de Dunning-Krugger, que establece que las personas con “esa incompetencia les impide a su vez darse cuenta de la ausencia de esa habilidad en ellos mismos, así como reconocerla en otros individuos.”.
Esta máxima del síndrome de Dunning-Krugger explica porque el inepto en el poder solo se rodea de mediocres que no pueden ayudarlo a cumplir con sus funciones básicas.
El principal problema del gobernante incompetente no es su adversario político, ni los medios de comunicación, ni sus críticos, ni las redes sociales, ni mucho menos los nudos críticos de su gestión, sino la ceguera que le causa su ineptitud.
El gobernante inepto tiene cura si sale de su jaula de oro, fractura su enajenante agenda, violenta la alcabala de sus aduladores que lo aíslan y se forma.
Cosa nada fácil, las instancias de poder son adictivas, activan zonas primitivas en el cerebro que endiosan y los hacen sentirse omnipotentes; ante esta indigestión mental solo podrán reconocer su ineptitud cuando estén fuera de sus cargos, mientras tanto están solos y no lo saben y se repiten así mismos que están preparados, que van a resolver, que lo están haciendo bien pero no los dejan gobernar.
 

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2Comentarios

1

Jose Gonzalez Entelequia 07/09/2018 07:49 AM

Muy agradecido con el autor de este artículo, por habernos entregado este retrato luminoso de Donald Trump.


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domador antiopositores 07/09/2018 06:54 AM

Mas o menos, Cuando una palabra sobrepasa las 4 o 5 veces en un contenido, denota inmadurez emocional. Pero no deja de ser interesante.


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