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Actualizado hace 303 minutos

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Opinión
06:14 AM / 23/10/2018
En opinión: ¡¿Cuál de los dos?!
Ylich Carvajal Centeno cred [email protected]
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El presidente Nicolás Maduro anunció en cadena nacional de radio y televisión la activación del Petro como unidad de cuenta nacional y moneda internacional de la República y, en el mismo acto, ordenó a todos sus ministros realizar todas las compras y ventas del Estado a través de la criptomoneda. Unos días después el vicepresidente del área económica, Tareck El Aissami, hablando en nombre del primer mandatario nacional, informó al país que se utilizará el euro como moneda de referencia para el comercio con el extranjero.
La medida busca evitar las sanciones que el Gobierno de los EEUU ha impuesto al país y que, de acuerdo con El Aissami, no sólo están afectando las cuentas públicas sino también las privadas. Se traducirá en el hecho de que el Estado ya no subastará dólares a través del sistema Dicom sino euros, yuanes y cualquier otra moneda convertible disponible.
Entretanto, los precios de los productos alimenticios y las medicinas, incluyendo las que se supone se acordaron con los empresarios, parecen haber retomado sin escrúpulos la carrera alcista que pareció detenerse con la reconversión monetaria del 20 de agosto pasado. 
Los productos nacionales que vienen con el precio marcado en sus embaces o empaques se consiguen en los mercados informales al triple de lo acordado. Es curioso que en algunos supermercados, que deben cubrir costos operativos y administrativos, se encuentren productos nacionales al precio acordado mientras en los mercados de buhoneros, municipales e informales en general los mismos productos triplican su precio de venta al público ante la mirada distraída de las autoridades municipales y regionales. 
El anuncio de El Aissami de que el Ejecutivo solicitará a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) nuevas normas para castigar más férreamente la extracción de la moneda nacional hacia Colombia deja entrever que el asunto no está superado o el Gobierno prevé que esto siga pasando.
La situación económica de Venezuela no puede entenderse o analizarse excluyendo las acciones injerencistas de los gobiernos de los EEUU y otros países del hemisferio. Es decir, que no sólo tienen una razón económica sino también política que resulta ser determinante, pero ¿cómo entender que continúe el bachaqueo de productos nacionales o que los precios de la carne, el pollo, los huevos, para no hablar de los costos de los medicamentos que se supone se traen con divisas aportadas por el Estado, sigan subiendo exponencialmente?
El Gobierno cree que debe controlar la economía para de esta manera proteger al trabajador y al débil económico, pero sus mecanismos y herramientas de control han resultado ser alfeñiques ante el músculo que ha tomado la economía de guerra que padecemos los venezolanos ¿qué sentido tienen entonces los controles? Yo sigo creyendo que sólo el pueblo salva al pueblo pero eso vale tanto para los empresarios inescrupulosos y especuladores como para el Gobierno que no puede parar la inflación que éstos crean, según el mismo Gobierno, de manera inducida.
Peor aún, aunque el Gobierno dice apostar por una forma de socialismo, no puede, por ejemplo, restablecer las cadenas de distribución de productos alimenticos y de medicamentos alternas a los privados. Los precios del petróleo están subiendo de forma significativa y suponemos que el flujo de caja ha mejorado en algo ¿por qué no asume el Gobierno la compra directa y eficaz de productos nacionales e importados para abastecer los Bicentenarios por lo menos sin que éstos quiebren por operar a perdidas? 
Aunque ha dado pasos importantes para crear una nueva política económica, por ejemplo, se eliminó la ley de ilícitos cambiarios, se eliminaron impuestos y procesos burocráticos para la exportación e importación de bienes y servicios y ahora se permitirá a los bancos privados participar en las subastas de euros del Dicom, el Gobierno nacional sigue aferrándose a métodos que podrán tener sentido político pero ninguno económico, ni siquiera de tipo socialista, un sistema que sólo es posible en una sociedad altamente productiva.
Si bien la oposición nacional e internacional al Gobierno ha privilegiado el uso de la economía para causarle el mayor daño político posible, que el Gobierno privilegie los criterios políticos sobre los económicos para revertir ese daño no ha tenido mayor éxito económico aunque políticamente el Gobierno parece estar en un buen momento. El pueblo que padece a la oposición y al Gobierno al mismo tiempo es otra historia dolorosa.
 

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1Comentarios

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domador antiopositores 23/10/2018 07:57 AM

Magnifico!.


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