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Actualizado hace 23 minutos

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Opinión
06:15 AM / 08/09/2017
Elecciones inconclusas
Alfonso Hernández Ortíz / Politólogo / Abogado / @AlfonsoZulia
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Alfonso Hernández Ortíz / Politólogo / Abogado / @AlfonsoZulia 

El próximo domingo 10 de septiembre, se realizarán las elecciones primarias en distintos estados del país para elegir los candidatos a gobernadores aglutinados en la MUD, el árbitro del proceso será la Asociación Civil Sumate, ya que los actores de la unidad han tachado al CNE de “fraudulento”.

Se medirán 63 aspirantes políticos para liderar su candidatura en 19 estados, ya que en los estados Nueva Esparta, Vargas, Carabobo y Anzoátegui, lograron elegir al abanderado de la coalición por consenso; el gran reto será lograr la participación espontánea de la ciudadanía desmotivada ante un escenario político tan atípico. Es un país cargado de incertidumbre. 

Ciertamente, las elecciones primarias permiten activar el engranaje de los partidos políticos, conllevando a movilizar su militancia y simpatizantes en lo que representa la dinámica logística electoral, de igual forma es un mecanismo democrático para elegir candidatos, aunque particularmente no siempre vence el mejor aspirante, sino el que tenga mayor capacidad económica y maquinaria política para llevar a votar a su gente. La capacidad, experiencia y carisma no son claves en estos procesos electorales, como tampoco hay garantía de adhesión de votos de los perdedores a los ganadores, ya que son muchas las fricciones y susceptibilidades que quedan abiertas en el camino.

Sin embargo, este ejercicio democrático de la MUD, puede convertirse en un esfuerzo infructuoso y frustrante, ya que aunque el próximo lunes la alianza opositora tendrá los nombres de sus candidatos, comienza un calvario para garantizar la firmeza de estas aspiraciones, en un escenario donde la Comisión de la Verdad de la Asamblea Nacional Constituyente, ante declaraciones de su Presidenta Delcy Rodríguez ha dicho que quien “esté incurso en algún hecho de violencia que haya afectado la paz y la tranquilidad pública”, podría ser investigado y hasta inhabilitado para participar en el proceso de elecciones. 

En este contexto no caben dudas que el régimen malévolo aplicará todas las artimañas necesarias que estén en su haber para sacar del juego a todo aquel que sea considerado letal para las candidaturas del oficialismo, ya que su objetivo será garantizar todos los espacios geopolíticos posibles en un proceso electoral que aun el CNE no ha definido su fecha de realización, son muchas las cuentas y escenarios que se evalúan en la Sala Situacional del gobierno, para determinar el día de las elecciones, ya el objetivo estratégico primordial fue logrado, “enfriar las calles”.

Mientras esto pasa, el país sigue atravesando una situación insostenible, el alto costo de la vida afecta a la gran mayoría de los ciudadanos, la gente hace malabares para llevar la comida a la casa, los niveles de pobreza y desnutrición en los sectores más deprimidos son evidentes, el hambre camina por las calles; asunto que debe llamar a la reflexión a la clase política que está en campaña, es totalmente contradictorio gastar fortunas en publicidad y propaganda política, mientras la gente muere de mengua, es grosero e incongruente enviar cuantiosas sumas de dólares a países extranjeros, mientras en Venezuela, hay escazes de comida y medicinas; la irracionalidad de la clase política en su carrera por mantenerse y llegar al poder, es grotesca y vergonzosa. 
Lo más grave del asunto, es que mucho del dinero que se utiliza en las campañas electorales es dinero público, el cual los políticos usan como si fuera de ellos, proviene del presupuesto nacional, de gobernaciones y alcaldías, utilizan los vehículos, la infraestructura y el personal del gobierno para fines partidistas, el cinismo y la complicidad es repugnante y eso pasa con propios y extraños, es una práctica común en la política venezolana, demostrando con todo lo que eso conlleva el desprecio al ciudadano, a las leyes, a los valores, a la ética, de anteponer los criterios e intereses de los partidos políticos al interés general y el bien común. 

Finalmente, las cosas tendrán que cambiar, los ciudadanos cada día tendrán que darse cuenta que para gobernar se requiere de ciudadanos probos que los puedan representar dignamente, no pueden seguir eligiéndose a los menos malos, al menos corrupto. Las oligarquías, las castas familiares y los políticos amañados serán derrotados en las elecciones inconclusas. 

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