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Actualizado hace 204 minutos

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Opinión
07:11 AM / 14/10/2018
EE.UU. Venezuela: Entre amenazas, acercamientos y cambios en Washington
Victoria Korn Periodista
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Es difícil (y largo) enumerar los numerosos errores cometidos por la oposición en los casi veinte años de Revolución Bolivariana: hoy se encuentra desmembrada, falta de credibilidad, con una muy disminuida capacidad de influencia y movilización, ausencia de posiciones institucionales (gobernaciones y alcaldías) y sobre todo un enorme deterioro de la imagen de su dirigencia.

Quizá, el principal error haya sido abdicar –en nombre de su “democracia”- de la línea electoral adoptada desde 2006, señala el politólogo Leopoldo Puchi. Muchas de ellas no piensan en reintegrarse a la vida política (otras lo vienen haciendo) y siguen insistiendo, sobre todo fuera del país, en una solución externa (invasión, injerencia) que les dé acceso al poder.

Pero, vista la perspectiva de Puchi, esto no ha beneficiado al oficialismo, ya que “la vitalidad de un sistema político depende de la existencia de una pluralidad que permita la contraposición de los diversos intereses sociales a través de organizaciones y partidos”.

En medio de la guerra de micrófonos, memes y videos, surge la idea de una (nueva) reforma constitucional que permita unas elecciones generales el año que viene. Pero el diálogo no surge naturalmente, por la obstinación de grupos en el poder de aferrarse al mismo y la falta de proyectos y opciones dentro de una derecha sin candidatos potables y votables (con rechazos que superan el 70%), tal como lo indican los sondeos de la Universidad Católica e Hinterlaces.

El proyecto es que en 2019 se elijan un nuevo presidente, un nuevo parlamento y también cargos regionales y municipales, con un doble planteo: la eventual alternancia de distintos grupos bolivarianos alejados del gobierno de Nicolás Maduro, y de eventuales candidatos que presente la oposición. Todo esto ha sido considerado por dirigentes oficialistas y de la oposición, incluso con la intervención (¿mediación?) de funcionarios extranjeros.

Pero a pesar de las permanentes amenazas del presidente Donald Trump y otros halcones de su gobierno, a los estadounidenses no les importa mucho la situación en Venezuela. Tan es así que la exsecretaria adjunta para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de EEUU, Roberta Jacobson, aseguró desde Colombia que la influencia interna para que Trump intervenga en Venezuela “es muy baja”, debido a que no es un tema relevante para los estadounidenses.

Lo que preocupa a los políticos estadounidenses es el día después de una posible intervención. ¿A quién elegir para que tome el poder? El intervencionismo se viene desplomando después de la declaración de varios países del Grupo de Lima oponiéndose a una agresión, sobre todo luego que se conocieron proyectos para que la OEA se encargara de un gobierno transitorio, aupado por el secretario general Luis Almagro.

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