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Actualizado hace 304 minutos

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Opinión
06:55 AM / 21/10/2018
Desamor y despecho, por Maryclen Stelling
Maryclen Stelling @maryclens
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A raíz de los resultados de la primera vuelta electoral en las presidenciales de Brasil y el 46 % obtenido por el “ultraderechista” Bolsonaro, se disparan las alarmas y  surgen diversos análisis y pesimistas predicciones para el  progresismo en la región.

Ante la derrota de las encuestas, y frente a lo aparentemente  inexplicable, analistas se aprestan a descifrar y armar el rompecabezas Bolsonaro-Brasil.  En la procura de explicaciones, se  apunta a una variedad de causas posibles: crisis económica,   fuerte sentimiento antipetista,  la gestión de gobierno,  corrupción e impunidad; el descrédito de los partidos y el liderazgo político, el fin de la utopía progresista y, de manera general, la insatisfacción con la democracia.

Algunos análisis coinciden de manera importante en  ubicar las causas en el plano cultural y, desde allí,   destacan valores,  sentimientos,  emociones y pasiones que dialogan, afectan y confrontan el poder, la política, las instituciones y el liderazgo.  Tales enfoques  lidian con  la desesperación e indignación; insatisfacción ciudadana,  cansancio y  desmoralización;  miedo, desesperación, y la consecuente   pasividad,  impotencia,  alejamiento y desinterés por la práctica política.  

La retórica discursiva ultraderechista de Bolsonaro se inserta en ese cuadro de desafección política y, cual mesías, se erige en el líder que denuncia la devastación y a la vez promete la reconstrucción institucional, social y moral.  

En el caso Brasil-Bolsonaro resurge  el interés analítico por la desafección política, suerte de síndrome que alude a un sentimiento de extrañamiento en relación a valores, instituciones y líderes políticos.   
Condición de carácter eminentemente emocional y pasional que afecta  la percepción del individuo de sus capacidades para entender la política e incidir en ella. 
 Sensación de falta de poder que se relaciona con la eficacia política y  apunta a la percepción subjetiva de la influencia personal, en desmedro  de la incidencia real objetiva. Sentimientos de in-eficacia política que estarían relacionados con la falta de compromiso y la no implicación ciudadana en la vida pública.

El caudal electoral obtenido por Bolsonaro en la primera vuelta, expresa la derrota de la desafección política,  de la desmoralización, el desencanto y el desamor;  el desprecio por la práctica política y la participación electoral. 


 

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