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Mundo
01:20 PM / 01/05/2017
Entre suposiciones y sospechas, polémica en Italia sobre migración
Prensa Latina
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La polémica en Italia sobre presuntos vínculos de organizaciones no gubernamentales (ONG) con el tráfico de personas prosigue su curso a la espera de evidencias, entre suposiciones y sospechas.

El debate alcanzó tales decibeles, que el gobierno llamó a la cordura y el Consejo Superior de la Magistratura decidió evaluar la conducta del procurador de Catania, Carmelo Zuccaro, uno de los promotores del conflicto junto al director de la Agencia Europea de la Guardia Costera y de Fronteras (Frontex).

En los últimos días tanto uno como otro se pronunciaron sobre el tema en declaraciones a la prensa y comparecencias ante comisiones del parlamento, con lo cual tendieron un manto de dudas sobre la actuación de las ONG en las operaciones de rescate y salvamento en el Mediterráneo central.

El asunto recibió una intensa cobertura mediática y con el mismo vigor partidos políticos de oposición se incorporaron a la discusión con fuertes acusaciones contra las agrupaciones y el gobierno.

Después de varias semanas en los principales espacios de los medios, las partes involucradas no presentaron evidencias ni mencionarona las que supuestamente colaboran con las bandas de traficantes de personas que operan abiertamente en Libia, al amparo del caos reinante en ese país.

Frontex se desmarca

Más aún, Frontex se desmarcó del problema y a través de su vocera,  Izabella Cooper, aseguró que "no ha acusado nunca a las ONG de nada", sino sencillamente publicó un informe en el cual se refirió a cómo cambió el modo de operar de los traficantes en Libia.

En declaraciones al servicio televisivo informativo Rainews 24, la funcionaria explicó que en los últimos dos años las unidades de superficie que participan en las tareas de socorro se aproximan hasta el límite de las aguas territoriales libias, de lo cual se aprovechan los contrabandistas.

Al responder a la pregunta de si no se justificaba el acercamiento a las costas libias para evitar naufragios, Cooper respondió que "salvar vidas no es sólo una prioridad, sino una obligación internacional", de la cual se sirven los delincuentes.

Lo más importante sería estabilizar la situación en Libia y desmantelar las redes de traficantes, puntualizó.

El procurador de Catania, por su parte, reconoció al diario La Repubblica no contar aún con evidencias válidas desde el punto de vista procesual, sino de haber "de cualquier forma, madurado la certeza" de los vínculos de algunas ONG con el tráfico de personas.

Por eso -indicó- como magistrado tengo el deber ineludible de denunciar un fenómeno delictivo gravísimo sobre el cual la política debe intervenir tempestivamente.

El procurador aclaró desde el principio que la pesquisa iniciada por él tenía el propósito de profundizar en el conocimiento del tema para determinar si algunas de las organizaciones eran financiadas por los traficantes, sin que por el momento tuviera un carácter de una investigación penal.

Como era de esperar, las ONG rechazaron las acusaciones y exigieron se investiguen las denuncias al tiempo que recibieron numerosas muestras de apoyo procedentes de diferentes personalidades y sectores.

El ministro del Interior, Marco Minniti, alertó sobre la necesidad de evitar generalizaciones y juicios apresurados sobre el presunto vínculo de ONG con el tráfico de personas en el Mediterráneo.

En una comparecencia ante una comisión de la Cámara de Diputados sobre el papel de las organizaciones no gubernamentales en las operaciones marítimas de salvamento de inmigrantes, el titular calificó el tema de "delicado y crucial".

Recordó que en estos momentos se realizan varias investigaciones sobre ese asunto y "también el gobierno abrió un canal informativo con la Comisión Europea y la agencia Frontex para compartir cada elemento útil para definir un cuadro evaluativo actualizado".

Consideró de particular importancia -según la agencia ADN Kronos- obtener los resultados finales que serán valorados con atención y añadió que "el objetivo de Italia es detener el flujo migratorio y derrotar a los traficantes de seres humanos que con cinismo cada vez más frío irrespetan la vida humana".

El origen de la polémica

La polémica se originó en septiembre del año pasado, cuando el diario británico TheFinancial Times publicó partes de un informe confidencial de Frontex en el cual se expresaban dudas sobre algunas ONG, sin precisar cuáles.

Según el periódico, el organismo regional basaba sus sospechas en tres momentos descritos a partir de informaciones aportadas por inmigrantes rescatados en el mar.

El primero se refería a que algunos recibieron información, antes de partir de Libia,  sobre donde podían encontrar naves de las ONG, argumento considerado banal por especialistas quienes aseguran que la ubicación permanente de los navíos es información pública accesible en internet.

El segundo tenía que ver con un caso de trasbordo de personas desde un barco de traficantes a otro de los que participaban en tareas de socorro y el tercero con una advertencia de una ONG a algunos viajeros de no colaborar con los miembros de Frontex o de la Guardia Costera.

En una entrevista concedida posteriormenteal diario alemán Die Welt, el director de la agencia europea, Fabrice Leggeri, hizo algunas observaciones sobre el papel desempeñado por las ONG en las operaciones de búsqueda y rescate en el Mediterráneo, sin acusar a ninguna en específico.

Esos señalamientos fueron recogidos después en el informe Análisis Anual de Riesgos publicado en febrero último, en el cual Frontex asegura que el 96 por ciento de los migrantes entrevistados reconocieron haber utilizado los servicios de traficantes de personas para realizar la travesía.

De ahí la deducción de que las salidas desde la nación norafricana son todas controladas por las redes de contrabandistas y por lo tanto, cualquier actividad que contribuya a desmantelar o detener a esos grupos "podría reducir significativamente el flujo de inmigrantes irregulares hacia la Unión Europea".

De acuerdo con el texto, durante 2015 y los primeros meses de 2016, los traficantes orientaban a los migrantes realizar llamadas telefónicas satelitales al Centro de Coordinación de Rescates en Roma.

De esa forma, la mayoría de las llamadas eran atendidas por unidades de instituciones oficiales y la participación de las ONG se reducía al cinco por ciento de los incidentes.

Sin embargo, de junio a octubre del  pasado año  ese patrón cambió, las llamadas al centro coordinador se redujeron al 10 por ciento y las operaciones de rescate de las entidades humanitarias aumentaron hasta más del 40 por ciento.

Desde junio de 2016 -agrega el documento- un número significativo de embarcaciones  fueron interceptadas o rescatadas por naves de las ONG sin alguna llamada previa de emergencia y sin información oficial sobre el lugar del rescate.

Al referirse a la aproximación de las naves de salvamento a las aguas territoriales de Libia, el informe consideró que "aparentemente, todas las partes involucradas en operaciones de rescate y salvamento", no sólo las ONG,  ayudaron, sin intención de hacerlo, a los delincuentes al facilitarles el logro de sus objetivos.

La presencia de las ONG

La presencia de las ONG comenzó en 2014 cuando la Operación Mare Nostrum, creada el año anterior por el gobierno italiano para salvar vidas, fue sustituida por la Tritón, iniciativa europea cuyo encargo  es la vigilancia en aguas internacionales a una distancia no mayor de 30 millas de las costas italianas.

El objetivo de la misión dirigida por Frontex es el control y protección de los límites marítimos, no las tareas de búsqueda y rescate, en las cuales interviene sólo en casos de necesidad, con un presupuesto de 2,9 millones de euros mensuales comparados con el de 9,1 de su antecesora.

El vacío dejado por la salida de Mare Nostrum fue ocupado, en menor medida, por organizaciones como Médicos sin Fronteras, Savethechildren, SOS Mediterranée, ProActive Open Arms y Moas, entre otras.
Alrededor de una decena de ellas, con diferentes misiones, 14 barcos adaptados  y un avión de reconocimiento,  participan en las tareas  de socorro incorporadas al sistema coordinado desde Roma por la Guardia Costera italiana, conmil 450 personas asistidas en 2014; 20 mil 63 en 2015; y 46 mil 796 en 2016.

El ex primer ministro Enrico Letta, bajo cuyo gobierno funcionó Mare Nostrum, recuerda que aquella operaciónfue también calificada como un factor estimulador de la inmigración, pero sin embargo, "cuando se cerró, se triplicaron los desembarcos y aumentaron las muertes en el mar".

En entrevista concedida a La Repubblica, el ex jefe de gobierno advirtió que mientras se mantengan vigentes los factores que obligan a los migrantes a abandonar sus lugares de residencia, el flujo será incontenible.

Existe -precisó- una subestimación del nivel de desesperación que lleva a alguien a arriesgar la vida y con mucha frecuencia morir, con tal de arribar a Europa.

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