17-02-2007
PERFIL. EL PRECANDIDATO SOBREVIVIÓ A LA GUERRA DE VIETNAM, AL CÁNCER Y AL ESCÁNDALO
McCain, un DURO de matar
Texto: Juan Pablo Crespo / Fotos: Reuters

El republicano aspirante a la Casa Blanca fue capturado y torturado en Vietnam. Es considerado un héroe de guerra. McCain tendrá que mostrar su mejor destreza política para evitar que el apoyo del impopular Gobierno de Bush le afecte en la campaña. Su vida parece escrita por un guionista de Hollywood.

El irreverente piloto norteamericano sobrevolaba el peligroso cielo de Vietnam, en 1967, en plena guerra. Lo menos que quería era morir en aquella misión o caer en las manos del enemigo, pero su avión, un A-4 Shyhawk, fue alcanzado por la artillería antiaérea.

Con la vida pendiendo de los hilos de su paracaídas saltó y cayó en el lago Truc Bach. Con las piernas y brazos fracturados fue trasladado a prisión, donde estuvo cinco años soportando la tortura y el aislamiento.

Como era hijo de un general, sus captores ofrecieron liberarlo, pero prefirió quedarse para no abandonar a sus compañeros de armas también en condición de cautiverio. Antes de ser capturado, ya había sobrevivido a la explosión de un portaaviones.

Candidato firme

Casi 41 años después, el ahora héroe de guerra, senador por Arizona y precandidado por el partido Republicano, John McCain, tiene prácticamente asegurada su nominación presidencial para las elecciones de noviembre de 2008.

El político que arrastra una historia que fascina a los norteamericanos y guionistas de Hollywood, acumula 821 delegados, contra 241 que tiene su más cercano seguidor en competencia, Mike Huckabee, además, el pasado jueves, sumó el apoyo de Mitt Romney, que antes de anunciar su retiro marchaba en segundo lugar con 282 delegados.

No tan turbulenta como la experimentada en la guerra, la vida política de McCain también ha estado cargada de emociones: un escándalo político, su verbo encendido y posiciones poco conservadoras le han asegurado adversarios hasta en su mismo partido, donde se ha movido como una bala con rumbo incierto.

Además de sobrevivir a la guerra y resurgir desde la impopularidad política, McCain le ganó otra batalla a la vida con una lucha contra tres ataques de cáncer de piel.

De experiencia

Con 71 años, McCain es el único precandidato con experiencia militar y el de más edad en la carrera electoral. De llegar a la Casa Blanca, lo hará con 72 años y será también el más longevo en dirigir los destinos de la principal potencia mundial. En el 2000, tuvo su primer intento, pero fue vencido en las primarias por quien ahora lo apoya para que lo sustituya en el poder: el presidente George W. Bush.

Aunque nada despreciable desde el punto de vista de la lucha presidencial, el espaldarazo del Jefe de Estado tampoco es percibido como el premio gordo de la lotería, por el contrario, representa un arma de doble filo porque la administración Bush cuenta con una de las aprobaciones populares (30%) más baja en la historia de EE UU, al margen de la pesada carga de la crisis económica que enfrenta el país. Todo esto, hace que McCain pueda ver mermado su atractivo en el voto independiente.

Paralelamente, su relación con el Mandatario ha estado marcada por puntos de encuentro y desacuerdo.

El nacido en la zona del Canal de Panamá es un halcón puro en política exterior. McCain afirma que la principal amenaza para su país es el extremismo islámico y que las tropas en Irak deberían permanecer allí por 100 años. Vislumbra una guerra con Irán.

A pesar que la impopular guerra de Irak es rechazada por la mayoría de la población estadounidense, fue y sigue siendo un fiel defensor de la invasión al país árabe, aunque criticó a Bush por cómo condujo la misma al no utilizar más tropas.

Sin tortura

De carácter enérgico y volátil, el senador no comulga con algunas técnicas de encarcelamiento e interrogatorio que sí cuentan con la anuencia de Bush, como el ahogamiento simulado. No cabe duda que después de sufrir en carne propia el dolor mientras fue prisionero de guerra, su condena al uso de las torturas es tan firme como la misma lucha contra el terrorismo.

McCain mantiene firme rechazo al aborto, votó originalmente contra las reducciones de impuesto de Bush e invierte tiempo para vender una reforma migratoria que apunta hacia la legalización a 12 millones de indocumentados, posición que hirió, casi de muerte, su campaña el año pasado, cuando en bancarrota y desechado hasta por sus asesores cayó al último lugar en las encuestas.

Meta

Su actual reto: convencer a todos los conservadores para que le confíen su voto en los comicios de noviembre.

Contra corriente, ha mostrado conductas moderadas en ciertos temas económicos y sociales, lo que le eriza los cabellos a más de un copartidario.

Sin embargo, para el profesor de ciencias políticas del Claremont McKenna College, John Pitney, McCain es un verdadero conservador. “Él desestima las críticas que vienen de su partido. Actualmente es un conservador tradicional. Hace énfasis en el recorte de gastos que no sean importantes y no duda en criticar a sus colegas que promueven costosos proyectos en sus estados”, dijo a PANORAMA, desde California.

“Después de años de tortura y encarcelamiento, McCain no se deja afectar por meras presiones políticas. Ha sido un rebelde en el Senado y ha desafiado a su propio partido en diferentes temas”, agregó Pitney.

Para el internacionalista Isaac Bigio, el precandidato republicano sigue dos estrategias: “Primero, ignora un desgastado Presidente (Bush). Segundo, se desmarca de extremos y se acerca al tema ecológico y al centro, como lo han hecho los conservadores británicos y alemanes”, escribió a este rotativo desde Londres.

“McCain es un verdadero conservador (...), es muy duro en materia fiscal”, declaró Bush hace siete días.

Esta semana, el convaleciente presidente cubano Fidel Castro acusó a McCain, en un artículo de prensa, de ser un instrumento de la mafia por vincularse con anticastristas de Miami.

El líder revolucionario recordó también que, en el 2003, McCain presentó una moción para frenar un debate sobre flexibilización de viajes a la isla.

Anteriormente el senador republicano había dicho que cuando hubiera libertad en Cuba le gustaría enfrentarse a los cubanos que torturaron a algunos de sus compañeros mientras estuvieron en Vietnam, algo que Castro negó.

Y en un cruce de palabras el precandidato demócrata Barack Obama, que puntea por estrecho margen la nominación por su partido frente a Hillary Clinton, criticó el jueves a McCain comparándolo con el Mandatario estadounidense. “Puede que Bush no esté en la papeleta esta vez, pero sus recortes de impuestos y sus políticas económicas sí”, dijo.

Desde que su avión de combate fue derribado en 1967, John McCain ha aprendido a luchar contra la adversidad, a levantarse desde las cenizas. Seguro que no tendrá otra oportunidad para llegar a la Casa Blanca, a sus 71 años protagoniza una de sus batallas más importantes: convertirse en el presidente de Estados Unidos.

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