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Facetas
Especialista despeja dudas sobre la relación estrés-sistema digestivo
08:50 AM / 23/10/2018 Dra. Maribel Lizarzábal García
Agencias

Aunque tú no te des cuenta el estrés crónico, ese querer abarcar más de lo que puedes, produce efectos nocivos sobre el cuerpo humano,principalmente en el tracto gastrointestinal, el intestino es el receptor de 100 millones de neuronas, (“segundo cerebro”), 95% de los receptores de serotonina (neurotransmisor responsable del bienestar y la felicidad), sustancias químicas y hormonas, que interconectan de manera significativa el cerebro con el intestino.

 

 

El estrés produce alteraciones del sistema nervioso central (perdemos la calma, la tranquilidad, la paz), nos genera ansiedad y depresión y eso afecta al intestino, el sistema inmune (o de defensa), sistema hormonal y la composición de la microbiota intestinal (bacterias del ambiente normal del intestino), toda esta alteración rompe el equilibrio (bio-sico-social y espiritual), razón por la cual nos enfermamos, nos angustiamos, deprimimos, nos volvemos menos tolerantes, fácilmente irritables, lo que se refleja en nuestro el entorno y en todo nuestro ser.

 

 

Es motivo frecuente de consulta la distensión y sensación de inflamación del abdomen después de comer y “gases”. Refieren que inicialmente era una molestia leve, ocasional con ciertos alimentos, pero que luego pasó a sentirse muy mal, después de todas las comidas porque presenta ‘hinchazón” y molestias abdominales, hasta el punto de tener que soltarse el cinturón o abrirse el pantalón por lo dolorido y distendido del abdomen.” Las mujeres incluso se impresionan porque lucen como si estuvieran embarazadas.

 

La sintomatología de inflamación del colon, puede deberse a diferentes causas, tales como infecciones intestinales por parásitos (amibiasis) o bacterias, enfermedad inflamatoria intestinal crónica (Recto colitis ulcerosa idiopática o Enfermedad de Crohn).

 

También puede ser precipitada por la intolerancia a ciertos alimentos (lácteos/gluten/harinas/azúcar). Sin embargo, en muchos casos se descartan o se tratan tales causas, se demuestra que el colon esta normal (no inflamado) y el paciente sigue muy angustiado, porque no mejoran sus síntomas; en estos casos debemos entonces considerar otras opciones; una de ellas:

 

El síndrome de intestino irritable o colon irritable, que se puede expresar con dolor crónico, con sensación de inflamación y distensión abdominal recurrente, flatulencia o “gases”, acompañado de cambios en el patrón evacuatorio (estreñimiento o diarreas), que se presentan por lo menos 3 o 4 veces al mes, durante por lo menos 3 meses, antes del diagnostico, síntomas que suelen aliviar al evacuar; siempre y cuando se haya descartado alguna alteración, inflamación, infecciones o cáncer en el tracto gastrointestinal, esto según los criterios de Roma IV (última clasificación de los trastornos funcionales del tracto digestivo).

 

 

Nuestro sistema digestivo responde negativamente cuando abusamos de él; definitivamente, una mala alimentación o contaminación intestinal da como resultado un sistema digestivo perezoso y enfermo, lo cual puede influir negativamente sobre nuestro bienestar, estado de ánimo y relaciones sociales, porque “sentirse mal del estómago o el colon”, genera ansiedad, pone de muy mal humor y deteriora las relaciones interpersonales.

 

 

Ahora bien, también se produce el fenómeno inverso; que era el más conocido y estaba mayormente identificado, “Recuerdas cuando decían, “Deja ese mal humor, baja el estrés te va a salir una ulcera”, bueno si bien es cierto que hoy en día sabemos que esto no es cierto y que las ulceras gástricas, son producidas en un 90% de los casos por la infección de la bacteria del Helicobacter Pylori o por el uso de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (Aines), las emociones si alteran las funciones digestivas y es que el estrés, la ansiedad, la tristeza, depresión, la irritabilidad constante o el enojo son factores de riesgo para desarrollar patologías conocidas como trastornos funcionales del sistema digestivo, entre las cuales los más frecuentes son el Colon irritable y la Dispepsia Funcional (DF) o mala digestión sin causa orgánica aparente.

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